FALLO

Condenan a una constructora en Corrientes: una casa prefabricada "voló" por el aire y deberán pagar 18 millones

El Juzgado de Mercedes falló a favor de una firma agropecuaria tras demostrarse que los daños estructurales en la vivienda preexistían a una fuerte tormenta. La prueba clave

. Foto: Ilustrativa.

El Juzgado Civil, Comercial y Laboral de la ciudad correntina de Mercedes, a cargo del juez Gustavo Rene Buffil, dictó una sentencia ejemplar contra empresa por incumplimiento contractual y daños y perjuicios. La demanda fue iniciada por Agropecuaria El Carmen S.A., firma que que había contratado la construcción de una vivienda de madera de 180 m² en la "Estancia San Juan María" por un valor de 5,2 millones de pesos.

Lo que debía ser una solución habitacional para la actividad rural terminó en un colapso estructural total tras una tormenta en febrero de 2022.

"Es nuestra exclusiva culpa": los chats que hundieron a la empresa

Uno de los pilares del fallo fue la pericia informática que analizó las conversaciones de WhatsApp entre los dueños de la estancia y el representante de la constructora. A pesar de que en el juicio la empresa alegó que la destrucción se debió a un "caso fortuito" o fenómeno climático extraordinario, los mensajes previos revelaron una realidad distinta.

En los chats recuperados, el representante de la demandada reconoció explícitamente ante los reclamos por las fallas: "Sin duda es nuestra exclusiva culpa". Meses antes del desastre, el cliente ya advertía sobre columnas torcidas, techos que "panceaban" y maderas que no estaban estacionadas, a lo que la constructora respondía con promesas de reparaciones que nunca llegaban. Esta admisión de negligencia fue determinante para descartar la defensa de la empresa.

El mito del tornado y la realidad de la mala construcción

La defensa de la empresa demandada intentó eximirse de responsabilidad argumentando que el desprendimiento del techo fue causado por un tornado. Sin embargo, la pericia técnica y los testimonios presenciales desarticularon esta teoría. El tribunal destacó un dato físico irrefutable: un galpón de chapas ubicado a pocos metros de la vivienda no sufrió ningún daño durante la misma tormenta.

Los informes de la arquitecta Milagros Conti Mattei y del perito judicial Pablo Ignacio Fernández detallaron una lista de errores en las reglas del buen arte de la construcción:

  • Uso de madera verde (no estacionada) que se deformó rápidamente.
  • Anclajes insuficientes de las columnas al suelo y del techo a las vigas.
  • Un sistema cloacal construido de forma precaria con cubiertas de tractor.
  • Paredes de baño que no llegaban al piso y aberturas de bajísima calidad.

El magistrado concluyó que una casa de madera debe estar diseñada para resistir las inclemencias climáticas normales de la zona y que considerar que cualquier viento fuerte puede destruirla la convertiría en algo "destinado a perecer", lo cual es antieconómico.

Por todo ello, condenó a la constructora a pagar $18.859.060 más intereses, monto calculado para cubrir la reconstrucción total bajo estándares de seguridad