Data centers: el nuevo NIMBY o ¿el primer gran grito contra la IA?
En EE.UU ya hay cinco mil y su expansión incesante domina la conversación en un año electoral. “Algunos ciudadanos empiezan a sentir que la IA los vigila y que amenaza con cambiar por completo su forma de vida”, citan los autores.
En la campaña de las midterms hay un nuevo tema que está marcando la agenda pública: los centros de datos. Ya hay cerca de cinco mil en Estados Unidos y, aun así, su expansión está dominando la conversación política en muchos Estados.
En primera instancia, parecería un caso de NIMBY, acrónimo de “Not In My Back Yard” (traducido como «no en mi patio trasero»), un concepto muy extendido en el estudio de políticas públicas que describe la resistencia de una comunidad a determinadas actividades o instalaciones que, aunque pueden considerarse necesarias o beneficiosas, son rechazadas cuando se ubican cerca de su lugar de residencia.
En el caso de los centros de datos, el rechazo se explica, fundamentalmente, por su elevado consumo de agua y energía, además del ruido permanente que generan y el impacto estético y visual que suponen por ser grandes estructuras sin ventanas y rodeadas de plantas eléctricas. La Agencia Internacional de Energía advierte que, en 2035, estas infraestructuras consumirán tanta electricidad como la India.
Y no solo es una cuestión de sostenibilidad. La rápida expansión de los centros de datos —y la cantidad de proyectos previstos para el corto y medio plazo— está aumentando la demanda de electricidad a un ritmo que las redes no tienen la capacidad de acompañar. Esa presión sobre la oferta y sobre la infraestructura eléctrica acaba repercutiendo en el precio que pagan los consumidores.
En Estados Unidos, el rechazo a estas instalaciones atraviesa el espectro político.Aunque los demócratas (69%) son más propensos a oponerse firmemente, los independientes (53%) y los republicanos (54%) también los rechazan de forma significativa. Un dato no menor en una elección que estará muy reñida. El NIMBY se transforma en NIMEY: “Not in my electoral year”.
Pero el descontento es tan transversal —tanto en términos ideológicos como territoriales— que cabe preguntarse si no estamos ante la primera gran expresión de un rechazo masivo a la inteligencia artificial, un fenómeno que podría tener profundas consecuencias políticas y sociales en los próximos años.
Otros datos demoscópicos sugieren que puede ser así. Según un estudio de PEW, el 52% de los estadounidenses dicen estar más preocupados que emocionados por el crecimiento de la IA. El porcentaje ha ido subiendo desde 2021, especialmente entre los menores de 30 años.
Siete de cada diez piensan que esta tecnología eliminará puestos de trabajo. Además, según YouGov, más de cuatro de cada diez esperan que cause más problemas que ventajas a los seres humanos. Ante esto, no es de extrañar que los líderes empresariales de Silicon Valley sean vistos ahora con casi la misma desconfianza que los políticos, de acuerdo con un estudio de Gallup.
Pero los indicios no se ven sólo en las encuestas. En las redes sociales también han aparecido señales. La admisión por parte de algunos CEOs tecnológicos de que la IA se puede salir de control y causar el apocalipsis ha generado ansiedad y secuestrado la atención en las últimas semanas.
Y antes de eso, en verano, hubo un creciente rechazo a las cámaras Flock, dispositivos de seguridad que usan IA para rastrear y compartir datos, y de los cuales ya hay más de 120.000 en las calles de Estados Unidos.
Algunos ciudadanos empiezan a sentir que la IA los vigila y que amenaza con cambiar por completo su forma de vida, ya sea porque los deje sin empleo, porque aumente radicalmente las desigualdades o porque genere algún hecho catastrófico.
Y, ante todo esto, el primer gran rechazado son los data centers. Si el peligro potencial y las desventajas son tan grandes ¿por qué un ciudadano va a aceptarlos ensu barrio?
El posible daño político esahora tan evidente que el Partido Republicanoha empezado a preocuparse por el tema. Elcomité de campaña para el Senado ha advertido en un documento privado que el rechazo a los data center podría costarles escaños clave. Por ejemplo, en Ohio, los demócratas están teniendo buenos resultados con anuncios donde presentan a Josh Husted, el candidato republicano, como “la cara de los data center”.
Lo mismo ocurre en campañas al Senado y gobernaciones de Michigan, Florida, Wisconsin, Pensilvania y Wyoming.
Aun así, el presidente Trump insiste en defender los centros de datos. Ante las peticiones de regulación de los propios jefes de las tecnológicas, el presidente ha reaccionado diciendo que hay una “conspiración enfermiza”contra el desarrollo de esta tecnología y que él no la detendrá porque su objetivo es ganarle la carrera a China. Además, ha mandado una advertencia a los ciudadanos: quienes no instalen centros de datos en sus comunidades cometen un error, dejándose empleos y dinero.
En cuanto a los demócratas, desde el partido han empezado a surgir diversas iniciativas encaminadas a aumentar el impacto del rechazo a la IA en los resultados de las próximas elecciones. Desde el Senado, Bernie Sanders está defendiendo de manera activa una pausa voluntaria en el desarrollo de la inteligencia artificial ante el riesgo inminente de perder el control sobre esta tecnología. Por su parte, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, sugiere un enfoque reflexivo que no demonice a las tecnológicas, pero que imponga un año de moratoria para la construcción de centros de datos y, en paralelo, apoyar a los trabajadores para prepararlos ante los impactos de la IA en sus empleos.
En medio de este panorama, parece que los resultados de las próximas midterms no sólo condicionarán el futuro de la presidencia de Trump, sino que dirán mucho sobre la influencia que la Inteligencia Artificial puede tener en la política.
¿Impactará el tema en gran escala en la votación y se convertirá en el gran asunto que condicionará la carrera presidencial de 2028? ¿O su influencia se limitará a algunas carreras locales y reclamos aislados y terminará siendo solo un ejemplo más de NIMBY? Lo veremos el próximo 3 de noviembre.
*Profesores del curso Laboratorio de Campañas Electorales (Universidad del Sur de Buenos Aires y Grupo Perfil); consultores en ideograma
También te puede interesar
-
¿Qué significa recuperar Malvinas por la vía de la paz?
-
La promesa del fin de la guerra en Ucrania y la peligrosa estrategia de Trump ante la derrota
-
Epidemia invisible: el estrés crónico
-
Los ciudadanos rusos en Argentina podrán votar el 20 de septiembre
-
La tragedia educativa, veintiséis años después
-
Se acusa a Israel de hacer desaparecer restos de 10 mil palestinos abatidos en Gaza
-
Trabajo profesional y autonomía en tensión
-
Inteligencia artificial: ni demonizar ni idealizar
-
Lo que un país no invierte en cultura empobrece a la sociedad