EL AVANCE DEL SECTARISMO OFICIAL

El caso Michelli y el "capricho" de Milei

Tras la aprobación del Senado, el Poder Ejecutivo se niega a firmar el decreto de designación de María Verónica Michelli. El trasfondo de una persecución que apunta directamente al periodismo independiente y rompe las reglas básicas de la convivencia institucional.

Verónica Michelli Foto: Captura web

El caso de la jueza María Verónica Michelli es escandaloso, no por ella, por supuesto, sino por el comportamiento del presidente Javier Milei. El jueves pasado, finalmente, el Senado votó y aprobó su pliego, pero el Gobierno ya dejó trascender que el presidente no va a firmar el decreto que consagra su asunción judicial.

Bueno, acá entramos en un terreno muy peligroso porque estamos hablando de uno de los costados más inaceptables del gobierno: el fanatismo y el sectarismo. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahíques, salió a decir que Milei "no está obligado" a firmar el decreto, una postura que es, cuanto menos, delirante. Fíjense lo que dice el doctor Juan Carlos Maqueda, exjuez de la Corte: este retraso es un agravio a la Constitución. Y tiene razón. Es inaceptable que el Ejecutivo ignore la voluntad mayoritaria del Poder Legislativo solo por una cuestión de fobia personal.

Experto en derecho constitucional: “Si Milei se va de viaje, Villarruel puede firmar el nombramiento de Michelli”

Fanatismo y persecución contra el periodismo

La verdad detrás de todo este asunto es que la doctora Michelli resulta ser la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. Al parecer, el Gobierno le tiene una fobia particular a Alconada por sus investigaciones, como el caso $Libra, y han decidido ejecutar una persecución a un familiar. Es lo que Joaquín Morales Solá describe como lo "caprichoso" de la dupla conformada por el presidente y su hermana, Karina Milei, y ese grado de sectarismo que los rodea.

Si el pliego lo envió el propio gobierno de Milei y el Senado ya lo aprobó, el presidente tiene la obligación de designar a la magistrada. No es una facultad opcional. La división de poderes es fundamental para una república, pero parece que para este Gobierno no tanto. Estamos pasando de las agresiones verbales a un caso de persecución personal muy grave que pone en riesgo la seguridad de los periodistas en Argentina.

“No es un escándalo”: el ministro Juan Bautista Mahiques habló tras la aprobación del pliego de Verónica Michelli

Negociaciones con la "casta" y el fin de la ejemplaridad

Resulta cínico comparar esta situación con el caso del doctor Carlos Mahíques —padre del ministro de Justicia—, quien sí contó con una mayoría significativa para prorrogar su condición de juez. Mientras se bloquea a Michelli por un "capricho", el Gobierno se sumerge en las mismas prácticas de siempre: negociaciones con gobernadores y aliados para repartir lugares en los juzgados.

Todo esto se parece bastante a lo ocurrido en la Argentina de Carlos Menem o de Néstor Kirchner; son negociaciones con la "casta" para la designación de jueces. Como señaló hace poco Mauricio Macri, la gente no tolera que no haya un comportamiento ejemplar. Es una pena ver cómo los procesos que vienen a desalojar a otros terminan pareciéndose, en sus formas y en sus vicios, a aquello que vinieron a combatir. En definitiva, el caso Michelli es una mancha antidemocrática que la sociedad no debería admitir.

MEG