Conexión

IA y una revolución que no es tecnológica sino creativa

El empleo de IA en las campañas publicitarias aporta la generación de “cientos de variantes de un anuncio en segundos, probar múltiples versiones de una misma pieza y ajustar campañas en tiempo real” dice el autor. Sin embargo, hay algo esencial que no debe olvidarse.

La creación de contenidos se convirtió en una enorme fuente de trabajo para agencias de publicidad y las marcas. Foto: Reperfilar

La irrupción de la inteligencia artificial en publicidad y marketing marcó un punto de inflexión: hoy es posible producir cientos de variantes de un anuncio en segundos, probar múltiples versiones de una misma pieza y ajustar campañas en tiempo real. Nunca tuvimos tanto poder tecnológico a disposición. Pero conviene ser claros desde el principio: la IA transforma la industria, sí; pero no reemplaza aquello que la vuelve relevante —la creatividad, la autenticidad y el propósito.

La fascinación por la eficiencia puede hacernos olvidar lo esencial. 

Automatizar sin criterio, delegar demasiado o apoyarse ciegamente en contenido generado por máquinas no solo diluye la identidad de las marcas: también aumenta riesgos legales, erosiona la diferenciación y puede llevar a un paisaje publicitario de piezas correctas, pero olvidables. No estamos ante un problema tecnológico, sino estratégico.

La IA ya demostró su fortaleza: velocidad, hiperpersonalización y capacidad para procesar datos masivos en tiempo real. Gracias a esto, las marcas pueden optimizar cada etapa del proceso publicitario, desde entender mejor a sus audiencias hasta diseñar experiencias únicas para cada cliente. Incluso las pequeñas empresas pueden generar campañas que antes requerían inversiones impensadas.
Sin embargo, los desafíos no desaparecen. Por el contrario, se vuelven más nítidos.

La creatividad y la ética —dos conceptos profundamente humanos— no se pueden automatizar. Cada organización debe definir con claridad sus reglas, sus límites y su visión antes de integrar modelos de IA en la generación de contenido o en la segmentación predictiva. El uso intensivo de datos personales exige transparencia, consentimiento explícito y una responsabilidad que ninguna herramienta puede asumir por nosotros.

Hablar de 'pérdida de creatividad' frente a la IA es perder de vista el punto. No somos menos creativos: somos más productivos"

Lo realmente valioso de esta tecnología no es que piense por las marcas, sino que las libera del trabajo rutinario y operacional. Nos permite dedicar más tiempo al mensaje, a la emoción, a la conexión con las personas. Y ahí reside el diferencial competitivo: en la capacidad de transformar información en significado.

Por eso, hablar de “pérdida de creatividad” frente a la IA es perder de vista el punto. No somos menos creativos: somos más productivos. La IA funciona como un sparring que detona ideas, ayuda a crearlas y acelera procesos. Pero la decisión final —lo que se dice y por qué se dice— sigue siendo humana.

En los próximos años veremos un ecosistema donde el video será omnipresente, las campañas serán más rápidas y accesibles, y la personalización alcanzará niveles inéditos. La tecnología seguirá avanzando. Lo que no cambiará es la necesidad de autenticidad.

Porque, incluso en tiempos de IA, la conexión humana continúa siendo el valor más poderoso que una marca puede ofrecer. Y ese valor, por ahora, no admite automatización.

*Chief Marketing Officer global de Softtek