Si bien su libro El príncipe dio origen al término maquiavelismo, que describe, en relación al mantenimiento del poder, una personalidad astuta y manipuladora centrada en el interés propio, a menudo con desprecio por la moralidad tradicional, el verdadero pensamiento de Nicolás Maquiavelo se encuentra en su menos conocido libro Discursos sobre la primera década de Tito Livio, un manual para defender una república, que intentaremos resumir en 10 conceptos.
El secreto de un inicio sustentable
Al principio de cualquier emprendimiento político debe haber una visión clara y amplia, con una conducción o dirección unificada; no para eternizarse sino para definir el rumbo inicial ya que el excesivo asambleísmo sólo dispersa y neutraliza las fuerzas.
La clave del éxito es expresar esa visión, de tal manera que englobe los anhelos y esperanzas de esa sociedad, asumiendo las experiencias positivas y más aún, las negativas del pasado. Es inútil persistir con lo mismo de siempre, sin reconocer errores, o sin aceptar las imágenes comunicacionales negativas y los inevitables finales de ciclos. No es un problema de valoración moral, sino un hecho pragmático de la política, en favor del bien común.
El verdadero poder del conflicto
El conflicto no es el villano sino el héroe. Es indispensable el conflicto, porque el disenso permite clarificar los intereses de cada sector. Pero para tener un efecto virtuoso tiene algunas condiciones: debe ser constructivo y no destructivo; no debe llegar a derramar sangre ni ser contrario al interés nacional.
El diálogo sólo tiene un fin: la búsqueda de soluciones; no la imposición de las ideas propias. Por ello las instituciones deben ser equilibradas: El Senado y las Magistraturas eran controladas por los patricios (élite hereditaria), mientras los plebeyos (mayoría ciudadana) disponían de instituciones propias como el Tribunado de la Plebe con el poder de vetar (intercessio) decisiones de aquellos para proteger a la plebe.
El verdadero propósito de la religión
Resaltar los valores compartidos y unificar las normas sociales era el verdadero propósito de la religión; precisamente lo contrario de abusar de la religión con fines de poder o para dividir o manipular al pueblo o para ser utilizado con fines partidarios o sectoriales.
Los verdaderos guardianes de la libertad
La libertad ciudadana está en manos del pueblo y no en la de los poderosos. Para ello era necesario mantener informado correctamente al pueblo, que tenía el derecho a saber permanentemente sobre la situación económica, las guerras, los impuestos, las deudas. El mejor criterio de la libertad consistía en un pueblo informado, o sea, políticamente activo.
Cuando el héroe se convierte en villano
Los héroes (líderes) son buenos y hasta necesarios, pero su exceso en el poder o su endiosamiento es una amenaza para la república.
Volver a los orígenes
Cuando se presentan situaciones de crisis reiteradas; cuando la sociedad está excesivamente polarizada o fraccionada y nada funciona correctamente; cuando se olvidan totalmente los ideales o se repiten viejos errores; cuando los intereses personales o sectoriales se vuelven prioritarios en contra del Bien Común, se debe apelar a un cambio de pensamiento. En esas circunstancias se debe volver a repensar todo, buscando los fundamentos de los momentos de buen funcionamiento, de los intereses nacionales, de los valores compartidos o aprobados mayoritariamente.
Acusación pública versus calumnia privada
Sembrar la discordia para fraccionar a la sociedad es totalmente negativo. Es lo que ocurre hoy con las fakenews o la manipulación sectaria de los medios de comunicación o las distorsiones que provocan los algoritmos en las redes y plataformas. Educar para neutralizar esa mala práctica contraria a la nación o la república, pareciera ser imprescindible.
Suerte o habilidad
Muchos dichos populares hablan de estos temas. Al saber le llaman suerte y otros. Pero sin duda la pericia para conducir un proceso necesita una dosis de suerte, simplemente porque nadie puede controlar todas las variables, más aún un mundo bastante desordenado.
La debilidad de depender de otros
Es una receta para el desastre. Cualquier protección ajena o la dependencia de ayuda o favores de terceros, te convierte en vasallo. En cualquier plano, sea económico, financiero, militar o tecnológico. Es una observación de estricta actualidad, que explica la larga serie de conflictos globales y de permanente actualidad en Argentina
La naturaleza humana y la trampa de la corrupción. El hombre tiene una naturaleza egoísta que prevalece sobre la moral. Por eso existen las leyes que obligan a controlarla, ya sea por miedo o por convicción. La decadencia que trae la corrupción anula las buenas intenciones políticas y hasta Roma decayó, más por sus propias falencias internas que por ataque de sus enemigos.
El final llegó cuando los campesinos romanos patriotas iniciales terminaron convirtiéndose a la larga en senadores corruptos cargados de vicios personales y sin objetivos nacionales. Y nadie está exento, como bien sabemos.
Conclusiones. Sin duda la larga crisis nacional nos debe hacer reflexionar, ayudados por el profundo pensamiento de Maquiavelo, que es un buen momento para repensar los fundamentos de Argentina, no la anclada en el pasado sino en el presente, tal como realmente se presenta, complicado, turbulento, pero no imposible.
Hay que arrancar desde lo más profundo de las tradiciones y las experiencias nacionales y ser realista en cuanto a nuestras debilidades y fortalezas. Ya nadie puede tirar la primera piedra o reclamar la absoluta verdad de sus ideas. El mundo es complejo y no hay soluciones simplistas. El futuro personal o colectivo no es un camino que “encontraremos” probando modelos ajenos o retrocediendo en el tiempo, sino que lo construiremos para un futuro esperanzador o dejaremos de ser argentinos.Nada está escrito. El mismo acto de construir un nuevo camino modifica a quien lo va construyendo y también modifica constantemente el destino al cual se quiere arribar, lo cual lo convierte en una aventura desafiante que bien vale la pena transitarla.