Milei activó su "modo campaña" con un discurso cada vez más enardecido
El presidente endureció sus críticas contra el periodismo y volvió a tensionar la relación con Brasil y España, mientras insistió con sus denuncias de supuestas conspiraciones contra la Argentina.
El escenario político argentino comenzó a teñirse de campaña y el discurso presidencial volvió a mostrar señales de endurecimiento. Javier Milei se muestra decidido a profundizar su perfil de confrontación, tanto en el frente interno como en sus vínculos con otros países, en una etapa en la que cada definición del Gobierno adquiere una dimensión política.
Por supuesto que todo el mundo ha entrado en un modo electoral, particularmente el presidente, que es bastante visible. Ha endurecido, ha enardecido su discurso y pretende, además, ponerse con éxito —quién sabe— como un líder de la derecha en la región, sino en el mundo. Así que tenemos un presidente recargado. Este asunto no sorprende en lo más mínimo a este canal. Las veces que se ha dicho: “Bueno, Milei está moderando sus relaciones con el resto del mundo”, moderando nada. No hay forma de que tal cosa ocurra. Al contrario, más bien parece que va a ocurrir lo contrario. Nuestro presidente está endureciendo sus modos, tal vez con un respaldo de números. Por ahí los asesores le dicen: “Mire, para ganar la elección presidencial tiene que endurecer. Tiene que volver a hacer aquel Milei tan enardecido de la campaña anterior”.
Es cierto que ha sido un presidente que está en campaña, que apunta a consolidar un liderazgo a nivel regional, incluso más allá de lo regional, y que ayer ofreció un reportaje, si se puede llamar a esos reportajes, obviamente, a la del canal La Nación+, donde dijo cualquier cosa. No solamente de la crisis en Ceuta, donde el presidente entiende que no sabe de lo que habla. No puede ser que no sepa nada. Milei sabe muchas cosas, pero me parece que de esa no tiene idea.
Llegó a decir que los periodistas deben ser personas políticamente expuestas, como un secretario de Estado, para que el Gobierno revise sus declaraciones, sus cuentas y sus números. Por supuesto, insistió con la conspiración contra la Argentina posterior a la Copa del Mundo. Habló de los intentos golpistas, dijo que Argentina lleva 26 meses consecutivos creciendo y que hay un pico histórico de consumo. Esto no es lo que los números que vemos todos los días formulan o plantean. Pero el presidente ve un boom en el consumo y en el crecimiento. Hace unas cuentas un poco extraordinarias sobre las cuales nunca se le repregunta nada. No sé si Milei aguanta muchas repreguntas.
Entonces dijo que hay una conspiración armada por España, por Brasil, por la prensa, naturalmente. Repitió una frase de Bolsonaro que no tiene ningún sentido. A mí me llamó la atención esta insistencia contra el periodismo, planteando, esta vez, una medida que, por supuesto, es un disparate autoritario. No es cierto considerar a un periodista una persona políticamente expuesta y que sus cuentas, sus números, sean revisados por el Estado. No es cierto.
Tengo un resumen aquí de los dichos del presidente, en el que voy a tratar de resumir. Dijo que en Argentina hay "terroristas disfrazados de estudiantes". También dijo que hay periodistas y profesores que son terroristas. Habló de la campaña antiargentina, que la hizo Brasil, y acusó a Brasil de perseguir a Lula. La Cancillería brasileña estaba entusiasmada con los dichos del canciller Gerardo Werthein cuando intentó enfriar un poco la pelea. Yo hablé con el canciller de Brasil y le dije: “Mire, no confíe en Werthein, porque eso no va a pasar”. Y efectivamente pasó. El Presidente duplicó, como siempre ocurre, la apuesta con el tema de Brasil.
Del mismo modo, aseguró que hay una campaña contra la Argentina que la hizo Brasil, con influencers, con actores, con el Partido Demócrata de Estados Unidos y con España. Sí, toda esta gente se conspiró, se han reunido el Gobierno español, el Gobierno mexicano, el Gobierno de Brasil para contratar a Samuel L. Jackson. Es cierto que posteó una imbecilidad y eso derivó en una campaña contra la Argentina, incluyendo, por supuesto, al Partido Demócrata de Estados Unidos. También, dijo que Lula era un chorro y un ladrón. Dijo que es un presidiario, que lo liberaron por una falla en el procedimiento, que no es inocente. Y si hay alguien que interfiere políticamente en la región es Lula.
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Ahí tiene poca razón, porque ambos se interfieren, ¿no es cierto? Y, de hecho, en este momento en que Lula lanzó su campaña presidencial, ayer la hizo justamente exaltando el hecho de que hay injerencia en el país y que se quiere una especie de, como fue que dijo, intentos de injerencia extranjera. Y claro, por supuesto que los hay, tanto de Estados Unidos como de Argentina. También es cierto que hay injerencia de Brasil y la hubo en procesos de los argentinos. Milei, por ejemplo, dijo ayer que Eduardo Bolsonaro le había dicho que Lula había puesto en la campaña de Massa 1.000 millones de dólares. Por ahí puso plata. No mil millones de dólares. Parece mucho, pero el Presidente lo repitió, con énfasis. Así que volvió a detonar su relación con el Presidente de Brasil, que puede ganar las elecciones, y lo llamó presidiario, chorro, ladrón, que no es inocente.
Después, obviamente, habló de la reforma del Banco Central, que es un tema importante, y planteó: “Estoy de acuerdo con que paguen por la universidad pública argentina los extranjeros y por el servicio público de salud argentino”. Y después habló de Sánchez. Dijo: “Sánchez usa a estos inmigrantes, a los marroquíes que invadieron Ceuta, para nacionalizarlos y que voten por él. Así puede extender su tiranía”. Milei ha detonado la relación con los países fundamentales para Argentina, como son España y Brasil.
Lo que sí me parece acá es que el presidente está incurriendo en un malentendido. Estas personas que procuraron inmigrar de manera ilegal por el mar entre Marruecos y Ceuta no tenían ninguna posibilidad de pasar de Ceuta a España porque no se puede hacer. Algo seguro, es que hubo una operación potenciada por las redes para hacerle creer a un montón de gente que estaba abierta la frontera y que podían pasar, cosa que no ocurrió. No ocurrió ni iba a ocurrir.
Puede pasar de vuelta, por supuesto. Y después subrayó este nuevo ataque contra el periodismo, que es un ataque serio, un ataque grave, un ataque autoritario, planteando que el periodismo debe rendirle cuentas al Estado, al considerar a los periodistas personas políticamente expuestas. Eso significa que el tratamiento que tendría un periodista sería equivalente al de un secretario de Estado. Tendría que darle al Gobierno declaraciones de ingresos, contarle cómo es su vida, mostrar sus cuentas bancarias. No, totalmente loco. Es un tema muy grave.
Yo sé que todo pasa, que finalmente los temas no duran y que a nadie le importa un carajo. Pero eso es un rasgo de Milei, en la parte de Milei donde demuestra sus rasgos más autoritarios, más autocráticos, más intolerantes, más antidemocráticos y más violatorios de la Constitución Nacional.
LMM
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