Modo aprendiz a partir de los 60
En cierta etapa de la vida, algunos sienten que “la repetición, la educación tradicional y los premios y castigos quedaron atrás”, dice la autora. O como hacen los salmones, “ir un poco en contra de la corriente, lejos de los depredadores del océano”
Son muchos los autores que han escrito sobre la importancia de adoptar el modo aprendiz en nuestras vidas a partir de ese momento bautizado “la adultez mayor” cuando cumplimos sesenta años.
Suena raro o atípico pensar en volver a aprender después de tanta vida encima, de tantos logros y fracasos. Ponerse este nuevo rol encima después de tantas experiencias. O retomar ese modo que parece tan lejano: el del aprendiz que descubre lo nuevo.
Sin embargo una frase que puede aparecer en esta nueva etapa es el aprender desde la liviandad y la experiencia.
Porque las exigencias laborales ya no pesan tanto como antes. Porque la repetición, la educación tradicional y el sistema de premios y castigos quedaron atrás.
Porque nos dimos cuenta que hacer de un modo diferente puede generar placer y satisfacciones nuevas. Porque nos animamos a conocernos desde un lugar distinto tal vez un poco más sabio. Porque todo pesa un poco menos. Porque podemos desear de un modo que desconocíamos. Porque tenemos más tiempo para disfrutar.
Ahora acercándome a esta nueva etapa descubro también que podemos hacerlo desde un lugar más humilde, sin presión por demostrar nada.
Los adultos mayores no quieren hogares de ancianos
Hace un tiempo leía en la red Linkedin un artículo acerca de una formación en Harvard que pedía a sus estudiantes mayores que volvieran a convertirse en tiburones en las ganas de ir por lo nuevo, por lo diferente. Confieso que no me identifiqué.
En esta etapa de mi vida en todo caso prefiero ser un salmón, ir un poco en contra de la corriente para volver a mi lugar de origen, lejos de los depredadores del océano. Ese lugar un poco más inocente que se abría a lo nuevo sin prejuicios, sin miedo a decir no sé, a querer entenderlo todo y a descubrir la inmensidad del mundo.
Con la experiencia de los años y el dolor por la pérdida de ese pasado que ya no vuelve.
Pero también con un poco más de sabiduría y ganas para diseñar los mapas y las rutas que quiero descubrir.
¿Cómo saldrá? No lo sé. Es parte del viaje.
*Coach organizacional
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