Economía

Producir más y bajar los costos

"El Rodrigazo, la crisis bancaria de los 80, la hiperinflación, el Efecto Tequila, el estallido de la Convertibilidad: cada una a su manera, dejó fábricas cerradas, empleo destruido y pobreza", resume el autor. Y habla sobre "la especulación disfrazada de estrategia comercial".

Empleo y empresas: la gestión de Milei acumula la pérdida de 30.600 empleadores y 411.000 trabajadores Foto: CEDOC

Víctor Fera, fundador de Marolio y Maxiconsumo, dijo hace pocos días una frase que debería colgar en la puerta de cada fábrica, cada pyme y cada despacho oficial: "Hoy es el momento de producir más y bajar costos. Hoy no es el momento de especular." Lo dijo con la autoridad de quien lleva más de cinco décadas al frente de una empresa y atravesó, una tras otra, todas las grandes crisis que sacudieron a la Argentina en el último medio siglo. 

No hace falta ser economista para entender lo que quiso decir. Hace falta haber estado ahí las veces suficientes como para reconocer el patrón.

Porque hay un patrón. El Rodrigazo, la crisis bancaria de comienzos de los 80, la hiperinflación, el Efecto Tequila, el estallido de la Convertibilidad: cada una a su manera, dejó fábricas cerradas, empleo destruido y una pobreza que en los peores momentos llegó a duplicarse en cuestión de meses. Distintas causas, un mismo denominador: en algún momento, una parte del empresariado dejó de competir para empezar a administrar la escasez. 

Todavía hay proveedores que amenazan con subir precios la semana que viene si uno no compra ahora; 'no tienen otro argumento de venta'"

Cuando los precios suben solos, producir más deja de ser urgente. Alcanza con estar ahí, con el estante lleno, esperando la próxima lista.

Fera lo dice con una claridad que incomoda: todavía hay proveedores que amenazan con subir precios la semana que viene si uno no compra ahora. "No tienen otro argumento de venta", resume. 

Y tiene razón: cuando la única ventaja competitiva es saber leer la inflación un paso antes que el resto, no hay mérito industrial ahí. Hay especulación disfrazada de estrategia comercial. Y esa lógica, sostenida durante demasiados años, terminó naturalizando algo que no debería ser normal: que el consumidor argentino pague el costo de la ineficiencia ajena.

Ese diagnóstico no es nuevo para quienes venimos siguiendo de cerca la economía real del país. Lo vimos en el neumático, con empresas que ante la competencia china reconocieron públicamente que "se les fue la mano con los precios". Lo vimos en el textil, donde una prenda puede costar hasta 22% más que en Brasil pese a compartir aranceles similares. 

Quien decide producir en el país carga con una presión tributaria sobre el sector formal que ronda el 50% del costo final"

Lo vemos, en definitiva, en un entramado productivo que durante años pudo permitirse no competir porque el propio contexto inflacionario licuaba cualquier ineficiencia estructural.

Pero acá hay que ser justos. No todo el sobrecosto argentino nace de la avivada empresarial. Quien decide producir en el país carga con una presión tributaria sobre el sector formal que ronda el 50% del costo final, una logística donde más del 90% de la carga sigue moviéndose en camión, el modo más caro por tonelada transportada, mientras el ferrocarril apenas participa con una fracción mínima, y un financiamiento que sigue siendo caro y escaso para quien quiere invertir en vez de importar. 

Pedirle a un empresario que produzca más y baje costos sin tocar nada de eso es pedirle demasiado.

El ajuste, entonces, no es solo del bolsillo del empresario. Es también del Estado. Bajar la carga impositiva al trabajo formal, destrabar el cuello de botella logístico, dar previsibilidad al crédito: esas son las condiciones que hacen falta para que producir más y bajar costos deje de ser un consejo bienintencionado y se vuelva algo posible de verdad.

Desde el Movimiento Productivo Argentino venimos sosteniendo desde el primer día una consigna parecida: "Producir más, distribuir mejor." Producir más genera riqueza. Distribuir mejor evita que esa riqueza quede atrapada en unos pocos eslabones de la cadena mientras trabajadores, pymes y consumidores terminan pagando, con su propio bolsillo, la comodidad de no competir. Un país que produce más pero distribuye peor termina concentrando. Uno que quiere distribuir mejor sin producir más termina repartiendo pobreza.

Fera lo dijo en 47 segundos y sin citar a ningún economista: hay que producir más, hay que bajar los costos, los propios y los que impone el país, y hay que hacerlo ahora. Porque la especulación puede sostener un negocio en medio de una crisis, pero nunca lo hace crecer después de ella. Y eso lo sabe mejor que nadie alguien que las vivió todas y sigue de pie.

*economista, empresario y Presidente del Movimiento Productivo Argentino