OPINION

Qué es la multiadquirencia, la revolución invisible detrás del botón de pago

Detrás del botón que dice “pagar”, hay decisiones tecnológicas que pueden definir el éxito o el fracaso de un negocio. En ese contexto, lo que antes parecía una discusión técnica hoy se volvió un tema estratégico clave: la adquirencia.

E-commerce. El canal aumenta su participación en hogares. Foto: cedoc

En la Argentina, pagar -y cobrar- nunca fue un acto neutro. La aceleración digital de los últimos años empujó a los medios de pago al centro de la escena y dejó en evidencia algo que durante décadas pasó desapercibido: detrás de ese botón que dice “pagar”, hay decisiones tecnológicas que pueden definir el éxito o el fracaso de un negocio. En ese contexto, lo que antes parecía una discusión técnica hoy se volvió un tema estratégico clave: la adquirencia.

 

El futuro de los pagos digitales: Convergencia y énfasis en la experiencia del usuario

 

Durante años, el sistema de pagos funcionó bajo esquemas cerrados, con una fuerte dependencia de un único actor. Ese modelo podía sostenerse en un mundo más lento y previsible. Pero el crecimiento del eCommerce, la expansión fintech y el cambio definitivo en los hábitos de consumo expusieron sus límites. Comercios que venden 24/7 ya no pueden darse el lujo de que una caída técnica signifique ventas perdidas. Ahí es donde la multi-adquirencia deja de ser una sofisticación y pasa a ser una necesidad.

Diversificar la adquirencia no es solo una cuestión de redundancia tecnológica. Es una forma concreta de ganar estabilidad operativa, mejorar tasas de aprobación y reducir fricción en momentos críticos de la venta. Para una tienda online, no depender de un solo adquirente implica que, ante una interrupción, el cobro pueda seguir fluyendo por otra vía. En la práctica, eso significa menos carritos abandonados y más ingresos efectivamente cobrados. Cuando varios actores compiten por performance, el sistema se vuelve más eficiente, más transparente y, sobre todo, más confiable.

 

Desde el lado del consumidor, esta complejidad técnica es -y debe seguir siendo- invisible. El usuario no quiere entender cómo se procesa su pago: quiere que funcione, rápido y sin errores. La multi-adquirencia permite justamente eso: una validación ágil y silenciosa que reduce rechazos, refuerza la confianza y mejora la experiencia de compra. En un mercado donde la paciencia es cada vez menor, esa diferencia puede ser decisiva.

Pagos instantáneos: Más inclusión, menos efectivo y un futuro interoperable

Claro que el camino no está libre de desafíos. El ecosistema argentino es dinámico, pero también fragmentado. Integrar múltiples actores, unificar estándares y tomar decisiones de ruteo en milisegundos exige tecnología, datos e inteligencia operativa. A eso se suma un frente inevitable: la ciberseguridad y la prevención del fraude, que seguirán siendo la prueba de fuego para cualquier modelo de adquirencia que aspire a escalar sin erosionar la confianza del usuario.

La consolidación de la multiadquirencia también depende de un marco regulatorio que continúe promoviendo competencia y transparencia. La apertura del mercado demostró que, cuando bajan las barreras de entrada, la innovación se acelera. El desafío ahora es profundizar la educación financiera y tecnológica de los comercios, para que dejen de ver la adquirencia como un costo inevitable y empiecen a gestionarla como lo que es: una palanca concreta de eficiencia y rentabilidad.

La multiadquirencia ya no es patrimonio exclusivo de las grandes corporaciones. Es una herramienta clave para cualquier negocio que quiera escalar en la economía digital sin quedar rehén de una sola infraestructura. Argentina tiene talento, tecnología y un ecosistema fintech maduro para liderar este proceso en la región. El verdadero desafío será transformar esa complejidad técnica en simplicidad para el usuario, y lograr que cada pago exitoso refuerce algo más valioso que la transacción: la confianza.

(*) Directora de Lyra para Argentina