En diálogo con Canal E, Víctor Papacelli, presidente de la Asociación de Supermercados y Autoservicios, advirtió que la recuperación del consumo en 2026 dependerá de medidas concretas que recompongan el poder adquisitivo.
El sector supermercadista cerró un año complejo, marcado por la pérdida de ventas y el cambio en los hábitos de compra. “Hemos cerrado un año marcado precisamente por la contracción del consumo”, afirmó Papacelli, al detallar que “perdimos prácticamente un 5% de unidades interanuales”. Aunque hubo algunos momentos de leve desaceleración en la caída, el balance final fue negativo.
De cara a 2026, el sector mantiene una expectativa moderada. “No dejamos de tener una mirada optimista”, sostuvo, aunque aclaró que esa recuperación no será automática. “Para esto se necesitan algunas medidas que alienten el consumo”, remarcó, y explicó que, pese a las fuertes promociones y guerras de precios durante 2025, la falta de recomposición salarial limitó los resultados.
El cambio de hábito: menos marcas y más precio
Uno de los fenómenos centrales del año fue la transformación del comportamiento del consumidor. “El consumidor se inclinó a buscar acciones de precio y no de marca”, explicó Papacelli. En ese contexto, “el gran cambio fue que se vio obligado a buscar segundas y terceras marcas para poder llegar a fin de mes”.
Las consecuencias fueron claras en las góndolas. “La mayor pérdida de unidades se dio en los segmentos premium de cada categoría”, detalló, señalando que las primeras marcas fueron las más afectadas. Para el dirigente empresario, estas decisiones “fueron forzadas por la retracción del poder adquisitivo” y no por una preferencia estructural del consumidor.
Inflación, empleo y un negocio que se reestructura
En materia de empleo, Papacelli llevó tranquilidad. “No hay cierres masivos de supermercados”, afirmó, aunque reconoció que “los números están a la raya” y que el equilibrio operativo sigue siendo frágil. La posible venta de una gran cadena genera preocupación, pero “también existen posibilidades de que sea absorbida y se conserven los puestos de trabajo”.
Sobre la inflación, destacó uno de los pocos puntos positivos del año. “La contención de los índices inflacionarios fue una de las cosas positivas”, sostuvo. Si bien aclaró que “una inflación del 2 o 2,5% sigue siendo alta”, consideró clave que esté controlada.
Advirtió, no obstante, que “no hay resto para absorber una escalada de precios”, lo que impactaría directamente en góndola.
Finalmente, alertó sobre el endeudamiento de las familias. “Creció la participación de tarjetas de crédito y débito incluso para consumo masivo”, señaló. Esto obligó a los supermercados a adaptarse: “Hemos tenido que reestructurarnos financieramente”, afirmó. En paralelo, subrayó un desafío estructural: “Casi el 50% del movimiento económico argentino se hace en la informalidad”, una cuenta pendiente clave para 2026.