Y ahi aparecí yo, un mandril
El presidente acentuó sus rasgos más autocráticos. Pero hay un punto donde los agravios se vuelven un poco graciosos. Un viaje entre lo sublime y lo ridículo.
Ustedes saben que el presidente Milei ha acentuado sus rasgos más autocráticos, insultando a periodistas y trazando inclusive estadísticas respecto de qué porcentaje del periodismo estaría corrompido, ensobrado... dijo el 95 por ciento. Bueno, muchos nos hemos preguntado cuál es el 5 por ciento restante, quiénes integran ese 5 por ciento que, a juicio del presidente Milei, son unas bellísimas personas. Todos imaginamos quiénes son.
Y por momentos yo veo en los últimos días expresiones muy violentas y muy agresivas, sobre todo contra Joaquín Morales Solá, a quien llamó “basura inmunda”, y contra otros periodistas, con los que se enloqueció a propósito de publicaciones del caso Libra y otros temas.
Pero hay un punto donde los agravios -y esto debería medirlo el Presidente- se vuelven un poco graciosos, inclusive hasta ridículos. Generalmente hay un viaje entre lo sublime y lo ridículo, una línea que divide ambos conceptos y es muy finita.
Zootopia libertaria: en el video de Milei los peronistas son monos
Me parecía serio calificar a un tipo como Morales Solá de “basura inmunda”, parte de esta serie de locuras graves que formuló estos últimos días. Pero ayer reposteó un video medio infantil, digamos, gracioso, incluso un poco ridículo, donde aparecen diversas figuras a las que el video ridiculiza, varios periodistas, que aparecen en estos dibujos animados. Estamos hablando de que esto es lo que reposteó un presidente de un país. Y ahí aparecía yo, un mandril, en una toma de algún reportaje que le habré hecho a alguien, en mi estudio de CNN en Buenos Aires.
A mí, francamente, ya no me da ni para condenarlo. Me pareció patético y, si se quiere, menos que ridículo que un presidente esté ocupando su tiempo, en un contexto tan complejo de la Argentina y el mundo, en hacer estas tonterías.
Les cuento la intimidad: ayer le reenvié a mis hijos el video. Mis hijos son jóvenes, y la primera reacción fue “qué tarado”. Porque antes era “qué barbaridad”, “qué peligro”, “qué amenazante”. Bueno, ahora es “qué tonto…”
LT
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