Trasladaron a Bastián Jerez para continuar su recuperación tras un mes de cuidados intensivos
El nene de 8 años que sobrevivió al choque frontal Pinamar dejó el hospital de Mar del Plata en un vuelo sanitario. Luego de despertar del coma y superar siete cirugías, seguirá su tratamiento en un centro de alta complejidad en San Justo, más cerca de su familia.
Bastián Jerez, el nene de 8 años que resultó gravemente herido tras el choque entre un UTV y una camioneta en Pinamar, protagonizó este lunes el decimoctavo vuelo sanitario en lo que va del año. El traslado buscó que el menor continúe su tratamiento y recuperación en un centro de salud cercano a su domicilio, luego de permanecer casi un mes internado en Mar del Plata. Según detalló el parte médico, su evolución favorable permitió programar este movimiento clave para su rehabilitación.
El operativo, coordinado por el Ministerio de Salud bonaerense, incluyó el uso de un avión sanitario del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES). Una vez que la aeronave aterrizó, se completó la derivación en una ambulancia de alta complejidad hasta el Hospital Italiano de San Justo. Durante todo el trayecto el menor contó con el acompañamiento permanente de médicos y personal de enfermería especializados en traslados críticos.
Bastián estuvo un mes internado en Mar del Plata
Este paso se concretó tras un mes de internación en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, donde Bastián enfrentó un cuadro delicado que requirió siete operaciones y cuidados intensivos constantes. Los equipos médicos y sus familiares definieron que el traslado al nuevo establecimiento era lo más adecuado para sus necesidades actuales, dado que el hospital de San Justo cuenta con la infraestructura necesaria para la etapa de recuperación que inició el pequeño.
La noticia del traslado llegó poco después de un momento bisagra en su salud: el martes por la noche, Bastián despertó del coma. Su mamá, Macarena Collantes, compartió la emoción en sus redes sociales y relató que su hijo reconoció a todos los que estaban presentes. Aseguró que Bastián “les regaló sonrisas y gestos” que devolvieron la esperanza a la familia, tras semanas de incertidumbre por la gravedad de sus fracturas de cráneo.
Desde la cartera de Salud provincial destacaron la rigurosidad con la que se manejó el drenaje de líquido cefalorraquídeo en la última intervención. Durante esa séptima cirugía, los profesionales reemplazaron una válvula de derivación externa por una ventrículo-pleural para optimizar su estado neurológico, según explicaron. Este procedimiento resultó fundamental para que el paciente lograra la estabilidad clínica necesaria para autorizar el viaje aéreo.
Para finalizar, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires agradeció y reconoció el compromiso de los profesionales de la salud local. También extendió el agradecimiento al personal del SIES, responsable de ejecutar con éxito el traslado número 18 del año. El organismo remarcó que la vigilancia médica seguirá siendo estricta, pero el cambio de hospital marcó un avance significativo en el camino hacia su recuperación definitiva.
El accidente y la lucha en terapia intensiva
El caso de Bastián conmovió al país luego del choque frontal ocurrido el 15 de enero en la zona de La Frontera, Pinamar, entre un UTV y una Volkswagen Amarok. El menor sufrió múltiples fracturas de cráneo y permaneció bajo asistencia respiratoria mecánica durante gran parte de su internación inicial. Antes del traslado, el reporte oficial mostró que el menor logró mantenerse estable durante más de diez días, lo que permitió a los cirujanos planificar la última operación y el posterior movimiento hacia el conurbano bonaerense, para estar más cerca de su familia.
En paralelo a la salud del menor, la investigación judicial arrojó datos sobre lo ocurrido aquella tarde del accidente. Las pericias toxicológicas realizadas sobre las muestras de sangre determinaron que Naomi Azul Quiróz, la joven que conducía el UTV donde viajaba Bastián, presentaba una graduación alcohólica de 0,5 gramos por litro. Por su parte, Manuel Molinari, quien manejaba la camioneta 4x4, registró 0,2 gramos por litro en su organismo, información que ya es parte del expediente que busca determinar las responsabilidades del siniestro.
Macarena Collantes, la madre de Bastián, mantuvo una comunicación constante sobre el estado de su hijo y, en diálogo con La Nación+, calificó los últimos partes como "bastante esperanzadores". Tras despertar del coma, la mujer expresó su orgullo por la fortaleza que demostró el pequeño de 8 años frente a un cuadro clínico que parecía irreversible en los primeros días. "Jamás dudé de tu grandeza", escribió en sus redes, agradeciendo el apoyo de la comunidad y la labor de los médicos que lograron estabilizarlo tras siete ingresos al quirófano.
TC/ML