Inquietud entre mandatarios

Con los números en rojo, se resiente la relación de los gobernadores con Milei

A la par de que la economía exhibe cada vez más signos de deterioro, el vínculo de la Casa Rosada y las provincias arroja cada vez más interrogantes.

El mandatario cierra este jueves su gira por Nueva York. Foto: Redes sociales.

Mientras Javier Milei libra su “batalla cultural” en diversos foros internacionales y los escándalos surgidos del caso $Libra junto con las inconsistencias y ocultamientos patrimoniales de gastos del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, posan el foco en el núcleo más chico del Gobierno, una crisis subrepticia comienza a emerger en las provincias. Al calor de una economía que pese a las cifras difundidas por el Indec (ayer informó que la economía creció 4,4% en 2025) exhibe cada vez más signos de deterioro, el vínculo de Milei y las provincias arroja cada vez más interrogantes. 

La Casa Rosada busca transmitir a los gobernadores aliados que a partir de mayo la economía dará la vuelta y comenzará el ciclo expansivo, y que a partir de agosto las cifras de desaceleración inflacionaria deberían consolidar un sendero a la baja. Pero los mandatarios recalibran estrategias sobre cómo plantarse ante la brutal caída de la recaudación (y por ende de los fondos coparticipables) y, sobre todo, como posicionarse ante Milei y el universo libertario.

La calidad del vínculo de la Casa Rosada con los mandatarios se vio reflejada en el “Argentina Week”: diálogo casi nulo y anuncio de inversiones de empresas locales. El escenario es variopinto: los aliados como Alfredo Cornejo y Rogelio Frigerio que solapan electorado con Milei; Maximiliano Pullaro o Martín Llaryora, que tuvieron un posicionamiento ambiguo y ahora el oficialismo se los achaca. O ultra opositores representados en Axel Kicillof.

Muchos de los gobernadores tienen en claro algunos elementos: se trata de un “año de gestión”, y procrastinarán cualquier tipo de disputa electoral; la relación con la Casa Rosada es como la película “Los juegos del hambre” y es mejor estar cerca y poder obtener algún grado de asistencia a no tenerla.   
Para graficar la crisis alcanza con mirar los números. Según cifras del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el Gobierno nacional le transfirió a las provincias $5,4 billones durante febrero en conceptos de fondos coparticipables, leyes especiales y compensaciones, una cifra que marca una caída de 7,4% respecto del mismo mes del año anterior. Pero si se toman las transferencias automáticas sin contemplar las compensaciones, la caída es aún mayor: 8,8% interanual. “El escenario fiscal de las provincias es igual que en la pandemia, pero con más competencias para los gobiernos provinciales”, explicó un funcionario local ante este medio.  

Por caso, con el Fondo de Incentivo Docente (FONID), desfinanciado por decisión de Nación, las provincias se vieron forzadas a crear el FONIP, el fondo provincial que refuerza salarios docentes.

La provincia de Córdoba tuvo una caída en materia de fondos coparticipables en febrero del 11%. En el caso de Santa Fe, la caída fue del 8%. En Mendoza, la cifra en rojo exhibió un 7,5% abajo. Una anécdota grafica el estado de situación: en una de las reuniones de la Mesa Política que se dan en el despacho de Adorni, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, habría negado los datos en rojo de la recaudación, para sorpresa de los presentes.

En La Plata, los cálculos que hacen en el gobierno de Kicillof, que quiere ir por la pelea nacional en 2027, estiman una deuda no menor a las $14 billones si suman “deudas directas”, deudas en materia de obras públicas y deudas estimadas en programas nacionales.

Pero no solo se trata de recursos coparticipables sino también de gestión. Si bien muchos mandatarios reconocen que  ha habido por parte de la Casa Rosada un proceso para emprolijar la gestión y se han “unificado ventanillas”, hay soluciones administrativas que no llegan. 

Adorni acumuló prerrogativas en las últimas semanas. Por ejemplo, deberá validar los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), una potestad que antes era solo del ministro del Interior, Diego Santilli. Sin embargo, el jefe de Gabinete no aporta soluciones a los mandatarios, prometió revisiones de todos los ministerios y por ahora su gestión no aceleró procesos, o al menos no exhibe grandes logros a casi cinco meses de haber asumido. “No siente la gestión”, explican entre gobernadores.

A los problemas económicos y de gestión se le suman dos jugadas por parte de la Casa Rosada. Por un lado, avanzar en una reforma electoral que elimine las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y que nacionalice el calendario electoral. Al calor de los sondeos de opinión en los que la imagen, la valoración de la gestión y las expectativas económicas de la gestión libertaria decaen, los mandatarios miran cada vez con más recelo la posibilidad de acordar con el Gobierno, mucho más en un contexto de restricciones económicas.

En Casa Rosada son conscientes de que la ventana de tiempo que tienen es breve, sobre todo pensando en que se puede deteriorar la valoración del Gobierno. Atada a la reforma política que aún no fue presentada viene una reforma tributaria que fue anunciada, pero que todavía no está escrita. Santilli sondea el ánimo de los gobernadores de manera informal. Empero, los mandatarios privilegiaran “blindar” recursos antes de sentarse a conversa baja de impuestos.