La discusión prohibida

Derqui: el municipio que insiste con ser

Con más de 80 mil habitantes, la localidad del partido de Pilar sigue siendo una localidad cuando funciona como un municipio. Genera empleo calificado, movimiento económico y una red de servicios que excede ampliamente a una ciudad tradicional.

Presidente Derqui, localidad del partido bonaerense de Pilar Foto: Redes sociales

Durante más de 25 años, Presidente Derqui golpeó la misma puerta. La Legislatura bonaerense la escuchó, la miró de reojo y siguió de largo. El expediente cambió de número, de despacho y de gobierno, pero nunca de destino: cajón. Mientras tanto, Derqui creció. Y mucho. Creció en población, en metros cuadrados urbanizados, en recaudación potencial y en peso específico. Hoy el reclamo ya no suena romántico ni testimonial. Suena incómodo. La pregunta no es nueva, pero ahora molesta más: ¿por qué Presidente Derqui sigue siendo una localidad cuando funciona como un municipio?

Con más de 80 mil habitantes (algunas estimaciones la acercan a los 100 mil), Derqui supera en población a varios distritos bonaerenses ya constituidos. Tiene barrios populares, zonas residenciales, countries de alto valor fiscal, un parque empresarial, hoteles, centros de salud y algo que cambia el eje del debate: uno de los hospitales universitarios más importantes del país.

A diferencia de otros reclamos difusos, el de Derqui tiene límites claros, medibles y defendibles: Arroyo Burgueño, Arroyo Pinazo, Autopista Panamericana (altura Los Lagartos) y Ruta 25. No es una línea imaginaria: es un polígono donde conviven realidades sociales distintas, pero una misma administración ausente. Porque hoy, Derqui depende de Pilar. Y Pilar, como muchos municipios extensos del conurbano, gobierna lejos.

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En política, todo discurso termina en el mismo lugar: la caja. Y acá aparece el dato que nadie quiere subrayar demasiado. Dentro del territorio propuesto se concentran barrios cerrados y countries como Mapuche, Martindale, La Delfina, Pilar del Lago, La Peregrina, Los Troncos, Almahue, entre otros. No son solo urbanizaciones: son metros cuadrados con alto valor fiscal, cobrabilidad histórica y capacidad de sostener un presupuesto propio.

Las estimaciones preliminares hablan de una estructura de ingresos donde: el 45% provendría de barrios privados, el 25% de comercio y servicios, el 15% del parque empresarial y el resto de habilitaciones y tasas. No sería un municipio rico. Pero sería viable. Y eso es lo verdaderamente peligroso: cuando un reclamo deja de ser simbólico y pasa a ser técnicamente posible.

Si Derqui fuera solo un barrio grande, el debate moriría rápido. Pero no lo es. Dentro del área de influencia funciona el Hospital Universitario Austral, junto a la Universidad Austral. No es un hospital más. Es un polo de alta complejidad, investigación, formación médica y atención regional. Genera empleo calificado, movimiento económico y una red de servicios que excede ampliamente a una localidad tradicional.

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En términos políticos, ese dato es dinamita: salud, universidad y producción en un mismo territorio que no puede decidir su propio presupuesto. Crear un municipio no es un trámite administrativo. Es redistribuir poder. Es repartir coparticipación. Es crear cargos, estructuras y, sobre todo, autonomía política. Cada nuevo distrito es un intendente menos controlable desde arriba. Por eso el expediente duerme. No por falta de argumentos, sino por exceso de consecuencias.

El caso Derqui se conecta con un debate que la política bonaerense evita: la provincia es demasiado grande para gobernarse como una sola cosa. Con 17 millones de habitantes, realidades opuestas y municipios sobredimensionados, la idea de dividir la Provincia de Buenos Aires vuelve cada tanto y siempre se archiva rápido. Pero los reclamos locales, Derqui entre ellos, funcionan como síntomas de un problema estructural.

Derqui ya es una ciudad. Lo sabe el vecino, lo sabe el comerciante, lo sabe el médico del Austral y lo sabe el desarrollador inmobiliario. Lo único que falta es que lo reconozca la política. Tal vez por eso insiste. Porque cuando una localidad funciona como municipio pero no lo es, el problema ya no es técnico, es político.

JCS

LT