El oficialismo preocupado por el escándalo Adorni en Diputados
“Lo mejor que nos puede pasar es que no sesionemos por un tiempo, porque estamos pedaleando en el aire con el tema (Manuel) Adorni”, se lamentó una importante autoridad libertaria. Sin ocultar su preocupación, el legislador reflejó el clima que respira la bancada que conduce el cordobés Gabriel Bornoroni.
El impulso que habían conseguido en extraordinarias se diluyó por completo. El optimismo de febrero dejó lugar a tiempos legislativos macilentos. Esta semana que pasó estuvo protagonizada por la tortuosa audiencia convocada por la reforma de la Ley de Glaciares. Hubo más de 100.000 inscriptos y sólo pudieron participar más de 300. Cuanto terminó el proceso de consulta, el titular de la Cámara Baja, Martín Menem, celebró una instancia “sin precedentes”, pero en el oficialismo saben que se viene una tormenta de impugnaciones judiciales. La audiencia no es vinculante, pero una mala gestión de ese requisito puede poner en crisis el objetivo definido por la Casa Rosada para conseguir la reforma de la Ley de Glaciares en abril. Los voceros del oficialismo tratan de mantener el impulso de febrero y dicen que tienen “los votos en el bolsillo” para sancionar los cambios. Menem piensa en una sesión para el 8 de abril y en las comisiones de Recursos Naturales y Asuntos Constitucionales anticiparon que habrá una sesión informativa antes de llegar al dictamen. En esa instancia estarán presentes los mismos gobernadores que el año pasado pidieron reformar la norma. Sin embargo, por encima de la rosca para cerrar ese debate, toda la coyuntura legislativa está atravesada por el empeoramiento del escándalo que protagoniza el ministro coordinador. A fines de abril ya confirmó que irá a dar informes por el artículo 101 de la Constitución. En el bloque libertario no omiten que irá el presidente a bancarlo, pero no saben cómo llegará Adorni a ese momento.
El problema, dicen en privado, no pasa por subir a su esposa al vuelo presidencial, sino por “la cantidad de baches que están dejando” ante la imposibilidad de explicar cómo pagaron el viaje a Punta del Este en un vuelo privado. Cada novedad que sale de tribunales cae como una piedra en el oficialismo y lleva a sus autoridades a prepararse para que el tema estalle con fuerza en la primera sesión que aparezca en el horizonte. Por eso algunos sostienen que lo mejor habría sido que la audiencia pública se extienda y que la Cámara Baja sesione dentro de un mes o cuando la Casa Rosada haya demostrado que puede gestionar el escándalo con determinación. “Al menos ahora nadie del Gobierno sale a destrozarlo y eso nos confirma de que lo quieren defender, la pregunta es hasta donde”, insistió un diputado aliado. Un libertario que ya suma dos años en el recinto advierte una comparación muy incómoda. “Adorni se esta defendiendo mal y se está pareciendo a Espert. Quizás porque la misma persona que asesoró a Espert lo asesoró a Adorni para que afrontar la crisis”, lanzó el diputado en referencia al asesor Santiago Caputo. En ese clima, el karinismo define movimientos defensivos. Impulsará a Lilia Lemoine para la comisión de Juicio Político y a Sebastián Pareja para conducir la bicameral de Inteligencia. Lo llamativo es que no irá a ese puesto para defender la gestión de la SIDE, bajo la tutela de Caputo, sino que buscará controlar todos los movimientos de los funcionarios que le responden. “Con este nivel de desconfianza es muy difícil que podamos defender a Adorni”, sostuvieron en LLA.
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