Interna oficialista

Karina Milei avanza en el Senado: impone a su candidata en la Comisión de Acuerdos y relega a Patricia Bullrich

La secretaria general de la Presidencia movió sus fichas rápido tras la muerte del legislador Juan Carlos Pagotto y ubicó a la neuquina Nadia Márquez para controlar la estratégica comisión de Acuerdos. La maniobra desactiva las aspiraciones de la jefa del bloque oficialista.

Karina Milei y Patricia Bullrich Foto: CEDOC

La lapicera de Karina Milei volvió a tachar casilleros en el Congreso, y esta vez el golpe de efecto retumbó en pleno Senado. Tras la sorpresiva muerte del riojano Juan Carlos Pagotto, la secretaria general de la Presidencia no dejó pasar ni un minuto para copar un espacio de poder decisivo y acomodó a una legisladora de su espacio, Nadia Márquez. La maniobra funciona como una doble demostración de fuerza: por un lado, le marca la cancha sin piedad a Patricia Bullrich, y por el otro, termina de vaciar de influencia a Victoria Villarruel en el armado judicial del Gobierno.

El trofeo en disputa no es una silla más. Se trata de la comisión de Acuerdos, el filtro obligatorio por donde deben pasar (o morir) los pliegos de todos los jueces, fiscales, embajadores y altos mandos militares que propone el Ejecutivo. Esa parte estratégica había quedado acéfala con la pérdida de Pagotto, un dirigente leal a las ideas libertarias que había resistido al pie del cañón hasta la última sesión, donde se discutió el futuro de la Carta Orgánica del Banco Central y los biocombustibles.

Karina ya no negocia: mueve sus fichas

Quien se quedó masticando bronca con esta movida fue la actual jefa del bloque oficialista. Bullrich tenía intenciones de probarse el traje de presidenta en esa comisión, pero "El Jefe" le cerró la puerta en la cara. El veto es, en realidad, el último capítulo de una interna caliente que había estallado días atrás por los recortes presupuestarios en el área de discapacidad. En esa oportunidad, Karina la cruzó en plena reunión de la Mesa Política exigiéndole que "los trapitos se lavan en casa" ante los reclamos de la ex ministra de Seguridad por la falta de coordinación oficial.

La jugada también tiene sabor a revancha directa contra la titular del Senado. Cuando la gestión de Javier Milei recién daba sus primeros pasos, Villarruel se había dado el lujo de ganarle esta misma pulseada a la mesa chica de la Casa Rosada. En aquel entonces, la vicepresidenta frenó el desembarco de Pagotto (que era el único abogado puro con el que contaba La Libertad Avanza) y ubicó a Guadalupe Tagliaferri para tejer una mayoría y arrebatarle el control al kirchnerismo. Ahora, con Villarruel totalmente marginada de las grandes decisiones, Karina se cobró la factura.

La encargada de ejecutar las órdenes de Presidencia será, entonces, la neuquina Márquez, según pudo saber Clarín. Abogada y pastora evangélica, supo hacerse fuerte en la Cámara de Diputados orbitando siempre muy cerca de Martín y Eduardo "Lule" Menem. Su aterrizaje posterior en el Senado ya venía con un mandato claro pegado en la frente: funcionar como la fuerza de choque de Karina Milei en un territorio que, hasta hace poco, les resultaba hostil.

La primera grieta entre los Milei

El exilio al anexo y el antecedente Michelli

Villarruel la vio venir desde el primer día. Apenas se renovó y rearmó el Senado, la vicepresidenta activó una jugada para delimitar su territorio: mandó la oficina de Márquez directamente al edificio anexo. Lejos de ser un simple problema por falta de metros cuadrados, fue un auténtico destierro político para mantenerla físicamente aislada de la rosca diaria del Palacio Legislativo. Incluso, la propia titular de la Cámara le avisó en su momento a Bullrich que la presencia de la neuquina iba a terminar siendo una bomba de tiempo para la convivencia del bloque.

Y el pronóstico no tardó en cumplirse, porque Márquez y Bullrich ya traían heridas de batallas anteriores en el terreno judicial. El choque más ruidoso se dio por el pliego de Verónica Michelli para ocupar un juzgado. La ex ministra de Seguridad le había dado luz verde a la postulación, pero el tema se transformó en un escándalo interno que terminó con el mismísimo Javier Milei bajando la candidatura. ¿El motivo de la furia presidencial? En la Rosada se enteraron tarde de que la nominada era la cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista del diario La Nación.

Con las cartas ya sobre la mesa, al oficialismo le queda destrabar un último paso burocrático. Resulta que Márquez ya es la presidenta de la comisión de Legislación General. Si bien la letra fría del reglamento de la Cámara permite que un mismo legislador maneje dos áreas a la vez, los códigos no escritos de la política exigen que la torta se reparta de forma pareja entre los espacios aliados. La gran incógnita de las próximas horas es si Karina Milei va a acelerar a fondo para que su alfil se quede con el doble comando, o si terminará cediendo una silla para no seguir echándole leña al fuego del Senado.

 

TC/MSS