respuesta del consejo consultivo de las islas malvinas

Los kelpers desafían a Trump y ratificaron su “autodeterminación” y su lealtad a Reino Unido

La agencia de noticias Reuter reveló ayer que el gobierno de los Estados Unidos analizaba retirar el apoyo diplomático a Inglaterra por no haber acompañado las operaciones militares de ese país en la guerra que mantiene contra Irán. Los habitantes de las islas sostienen que cualquier intento de revisar su estatus es una medida de presión . La administración del británico Keir Starmer confirmó que el derecho a decidir de los habitantes del archipiélago es para ellos “primordial”.

Foto: cedoc

La administración de las Islas Malvinas lanzó una advertencia al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tras la filtración de que el Pentágono analiza quitarle el respaldo histórico al Reino Unido en el conflicto de soberanía con la Argentina. Ante la posibilidad de un giro diplomático impulsado por Washington, un vocero del gobierno local rompió aseguró ayer de forma tajante: “La autodeterminación es un derecho humano fundamental consagrado en el artículo uno de la Carta de las Naciones Unidas”. 

La reacción kelper surge como respuesta directa a un correo electrónico interno de la cartera de Defensa estadounidense, revelado por la agencia Reuters, donde se sugiere presionar a los aliados de la OTAN que no acompañaron plenamente las operaciones militares en el conflicto contra Irán, utilizando como moneda de cambio el apoyo a las llamadas “posesiones imperiales” europeas.

El vocero del Consejo Consultivo de las Islas Malvinas recordó que en 2013 se realizó un referéndum, observado internacionalmente, en el que el 99,8 por ciento de los kelpers, con una participación del 92 por ciento, votaron a favor de seguir siendo un territorio de ultramar del Reino Unido. Con este punto remarcaron que cualquier intento de revisar su estatus es una medida de presión ajena a la voluntad democrática expresada en esa votación.

Así, la administración isleña buscó blindar su posición frente a las especulaciones de la Casa Blanca. Y afirmaron que las Malvinas tienen “plena confianza en el compromiso asumido por el Gobierno del Reino Unido de defender y respetar nuestro derecho a la autodeterminación”. 

Estas declaraciones, que sacudieron el tablero internacional, fueron replicadas de inmediato por los principales medios británicos, como The Telegraph, The Times y The Independent, en un clima de creciente incertidumbre por el vínculo entre Londres y Washington.

El gobierno del primer ministro Keir Starmer no tardó en salir al cruce de las versiones que indicaban un quiebre en la alianza estratégica con Estados Unidos. Un vocero de Downing Street fue categórico al señalar que la postura británica no cambió y que el derecho de los habitantes del archipiélago es “primordial”. El funcionario inglés remarcó que la soberanía recae exclusivamente en Londres y que esa posición fue transmitida “de forma clara y coherente a las sucesivas administraciones estadounidenses”.

Como informó ayer PERFIL, el Foreign Office se vio forzado a intervenir y enviar señales: “Las Islas Malvinas son británicas: la soberanía reside en el Reino Unido, y la autodeterminación reside en los isleños”, expresó Yvette Cooper, canciller inglesa. Y  recordó la posición de los isleños: “Han votado en el pasado de forma abrumadora a favor de mantener su estatus de territorio británico de ultramar, y siempre hemos apoyado su derecho a la autodeterminación”.

El canciller argentino, Pablo Quirno, utilizó sus redes sociales para rechazar la postura británica, calificándola como una “situación colonial” que persiste desde 1833.  “Ante las recientes declaraciones públicas de altos funcionarios del Gobierno del Reino Unido, la Argentina reafirma sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas”, dijo el funcionario. Y aprovechó para reclamar por una mesa de diálogo: “Argentina manifiesta, una vez más, su disposición a reanudar las negociaciones bilaterales que permitan encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía y dar fin a la situación colonial especial y particular en las que están inmersas”.  

A esta declaración se sumó el presidente Javier Milei, quien ratificó el reclamo histórico al sostener que “las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”, en un escenario donde el apoyo de Trump a Gran Bretaña parece, por primera vez en décadas, estar bajo revisión.

Este posible viraje en la política exterior estadounidense coincide con un momento de máxima sintonía entre la Casa Blanca y el gobierno libertario. Esta semana, al concluir su visita al país, el subsecretario de Estado para temas de Seguridad Internacional, Thomas DiNanno, elogió el “compromiso de Argentina para enfrentar el terrorismo respaldado por Irán” y anticipó una ampliación en la asistencia de equipamiento militar, ciberdefensa y adiestramiento para las fuerzas locales.