ENTRE UN ACUERDO NACIONAL Y MARCARLE LA CANCHA AL GOBIERNO

Macri no ve señales de la mesa LLA-PRO, sigue escéptico con Milei y abre el juego para 2027

Sin avances en la mesa política con Santilli, los Menem con Ritondo y De Andreis, deja correr a Lacunza aunque públicamente seguirá sin ser elegido. El expresidente continúa observando un desgaste del jefe de Estado y aún está frío el vínculo con Karina Milei. Los planteos internos y los problemas para acordar. “Ellos saben lo que queremos, nosotros no sabemos qué quieren ellos. Falta ponerle el cascabel al gato”, asegura el expresidente.

Desensillar para que aclare. El expresidente quiere un acuerdo con LLA pero considera que hay que acelerar definiciones. Foto: gza. Grupo Mass

El jueves la marca de lujo Dolce & Gabbana celebró la inauguración de su primera boutique en Argentina con una gala exclusiva para 130 invitados en el Palacio Paz. Hasta allí, entre Susana Giménez, Valeria Mazza y hasta Wanda Nara, llegó, con su novia Dolores Teuly, el expresidente Mauricio Macri. Se fotografió con la diva y con otros empresarios. Y sonrió para las cámaras.

Esa tranquilidad personal contrasta con la política, donde sigue atravesando momentos de escepticismo sobre un eventual acuerdo nacional con La Libertad Avanza. No retomó el vínculo con Karina Milei y delegó las negociaciones con el oficialismo en Fernando de Andreis, su mano derecha y diputado nacional, y el jefe del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo. Ellos se sientan en una mesa auspiciada por Diego Santilli junto a los Menem.

Pero el expresidente continúa pensando que, si no hay avances, el PRO debería tener un límite para seguir explorando acuerdos. Vale decir: tampoco quiere romper definitivamente con Milei aún.

Mientras analiza hacer un viaje a Chubut para reunirse con Ignacio “Nacho” Torres, el gobernador local, y hacer un acto en el marco de sus giras Próximo paso, mira el escenario con muchas dudas. Está seguro de que el regreso del kirchnerismo sería un desastre para el país. Pero no cierra puertas a futuro.

Aunque lo impulsa a seguir, no termina de bendecir totalmente al ex ministro de Economía, Hernán Lacunza. No piensa salir a decir públicamente, al menos por ahora, que es su candidato inequívoco. Pero tampoco piensa pedirle que abandone la carrera hacia la Casa Rosada que el economista emprendió.

En su fuero íntimo Macri prefiere que se selle un buen acuerdo con LLA a nivel nacional, a nivel provincial y también municipal, que vaya desde Vicente López o Zárate hasta Luján de Cuyo en Mendoza, pasando por algunas intendencias cordobesas.   

Pero el fundador del PRO pretende discutir condiciones políticas antes de comprometer nuevamente a su partido en una alianza electoral. Por ello no retomó el diálogo con Karina Milei. Se siguen relojeando mutuamente. Y observa un deterioro en las expectativas sobre la reelección del jefe de Estado.

La incertidumbre quedó reflejada en una frase que circula entre sus colaboradores: “Ellos saben lo que queremos, nosotros no sabemos qué quieren ellos. Falta ponerle el cascabel al gato”.

El próximo capítulo podría desarrollarse durante la segunda mitad de octubre, cuando se espera alguna novedad en la mesa de conversaciones en la que participan violetas y amarillos.

La mesa política que se viene reuniendo cada quince días o tres semanas apenas avanzó en algunos temas del Congreso. No mucho más. Solo cartas bonitas de intención, pero, al salir de las reuniones, cada uno sigue por su lado.

De hecho, en el territorio solo se suman escándalos. Los dos últimos con un dirigente como responsable principal: Sebastián Pareja, el torpe titular de LLA bonaerense que ni siquiera bancan en la propia tropa.

Los dos casos: Bahía Blanca y Zárate. En ambos casos intentó mojarle la oreja a Ritondo poniendo candidatos propios y marginando los armados amarillos como si no fueran camino a un acuerdo. En Zárate directamente la falta de timming total: lanzó al exfutbolista Oscar Ahumada como candidato a intendente en plena negociación nacional con el PRO cuando el intendente local es Marcelo Matzkin, del PRO y en particular de Ritondo.

El jefe del bloque del PRO es, además, íntimo amigo de Santilli, quien ya nisiquiera defiende los movimientos de Pareja. Solo se abre las manos en forma de resignación.

Con todo, para Macri noviembre es una fecha acorde para empezar a trazar una estrategia más nítida. La reaparición pública de Macri en Jujuy, hace dos emanas, dejó algunas señales sobre su posicionamiento. Después de tres meses sin discursos políticos, el expresidente encabezó un encuentro partidario y marcó diferencias con el rumbo económico del Gobierno. Cuestionó la calidad del superávit fiscal y reclamó inversiones en infraestructura, mejores condiciones para la producción y planificación. Fue una manera de diferenciarse de Milei sin romper los puentes con la Casa Rosada.

Macri también recordó que el PRO acompañó al Gobierno desde el comienzo de su gestión. Su mensaje combinó el reconocimiento a determinadas decisiones económicas con una advertencia sobre las materias pendientes. La posición fue consistente con su estrategia: sostener el apoyo a las transformaciones que considera necesarias, pero recuperar una identidad propia para el partido que fundó.

En ese cónclave felicitó a los dirigentes provinciales que esa semana habían acompañado a Lacunza en una foto con muchos matices: el jefe de senador amarillos, Martín Goerling; María Eugenia Vidal, el exministro Jorge Triaca o el exsenador Humberto Schiavoni estuvieron entre las figuras. Pero también se sumaron desconocidos, militantes de dudosa transparencia y con pasado radical (de la que nadie se quiere hacer cargo en el PRO insólitamente), y otros dirigentes de menor valía. Todo mezclado. La fotografía del encuentro exhibió el respaldo de un sector partidario que rechaza quedar subordinado a los libertarios.

“Muy bien que hayan ido”, les dijo a los que, en Jujuy, estaban escuchándolo en un encuentro cerrado, según reconstruyeron fuentes partidarias. El gesto no significa que esté dispuesto a respaldar públicamente a Lacunza.

Paralelamente, la relación con su primo Jorge Macri también atraviesa una etapa de distancia política. Sin embargo, ambos conservan dos interlocutores en común: Daniel Angelici, histórico operador del PRO, y el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny.

En ese contexto, Mauricio Macri celebró la incorporación de Francisco Quintana al gabinete porteño como secretario de Gobierno. El dirigente, cercano a Angelici, tendrá una función estratégica en el armado territorial de Jorge Macri con vistas a 2027. Su desembarco fue interpretado favorablemente por el expresidente, aunque no implica una reconciliación política con su primo. Pocos creen que no terminen acordando en familia.

Mientras tanto, el expresidente continuará alternando sus actividades internacionales vinculadas con la FIFA, conferencias y viajes a Medio Oriente con sus movimientos partidarios.

 

Dilemas de Mauricio

◆ El magnate cree que noviembre es un mes clave para definir una estrategia más nítida. 
◆ Si bien no respaldó públicamente la candidatura presidencial de Hernán Lacunza tampoco lo desautoriza.
◆  En su fuero íntimo prefiere cerrar un buen acuerdo con LLA a nivel nacional, provincial y municipal. 
◆  Sigue la precampaña: después de Jujuy prepara un viaje a Chubut para mostrarse con el gobernador del PRO Nacho Torres.