Peteco Carabajal: “Nos han vendido el personaje de 'el loco'”
El músico analizó la deshumanización que percibe en la sociedad actual tras la pandemia, el uso del miedo como herramienta política y la vigencia de su identidad peronista. Ahora, mañana será parte de la jornada de ayuno y oración, en Plaza de Mayo, en protesta a las políticas del gobierno nacional.
Referente ineludible del folklore argentino, Peteco Carabajal es mucho más que un músico; es un cantor popular y trovador con un profundo compromiso social y político que atraviesa toda su obra. En esta entrevista realizada en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Carabajal profundiza sobre los motivos que lo llevan a apoyar la jornada de ayuno y oración en Plaza de Mayo. Esta iniciativa, impulsada por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, surge como protesta contra las políticas del gobierno actual.
Acompañado por su guitarra —a la que describe como su herramienta de meditación y conexión perpetua—, el artista reflexiona sobre la deshumanización que percibe en la sociedad, el impacto de la pandemia en los vínculos humanos y su visión sobre el futuro del peronismo. A través de sus palabras y su música, Carabajal invita a recuperar la conciencia y plantea que "el amor es el proyecto" necesario para alcanzar la utopía y volver a reconocernos como hermanos
Es uno de los máximos referentes del folklore argentino: cantor, compositor, violinista y guitarrista, nacido en La Banda, Santiago del Estero. Su figura trasciende la de un músico convencional, asumiéndose como un cantor popular y trovador con un fuerte compromiso social y político. Su obra musical rescata hechos históricos y de derechos humanos. Actualmente, apoya el ayuno nacional de ocho días en Plaza de Mayo convocado por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, la Mesa Ecuménica y las dos vertientes de la CTA, en protesta contra las políticas del gobierno de Javier Milei. La medida de fuerza, organizada bajo el lema "Jornada de ayuno y oración para despertar las conciencias", comenzará mañana, 2 de junio.
Comentábamos previamente que usted aceptó la convocatoria. Voy a leer textualmente: "Si alguien como Pérez Esquivel está por hacer una acción de este tipo, es imposible decirle que no". Me decía que usted no tiene que ver con la organización, pero va a ir para apoyar. Supongo que le toca el corazón. ¿Por qué decide ir?
Sí, porque entiendo que este es un momento en donde hay que acentuar la toma de conciencia o la vuelta a la conciencia. Han ocurrido cosas, entre ellas la pandemia, que me parece que nos han hecho perder mucho. Yo siempre cuento que iba a un bar frente a SADAIC, en la calle Lavalle. Vivo en Moreno e iba a ese bar dos o tres veces por semana solo para encontrarme con colegas y amigos; a tomar algo y charlar, sin tener que hacer ningún trámite. Cuando fue la pandemia nos guardamos y, cuando volví a la Capital, el bar había cerrado y no abrió más. Ese bar era el último refugio que me quedaba en Buenos Aires. Yo me fui hace 28 años a vivir a Moreno y con la Capital ya no tenía más conexión que esa, SADAIC y la casa de amigos. Al no estar más ese bar, sentí que perdí mi último lugar de pertenencia. Creo que así hemos perdido muchas cosas.
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¿Se siente extranjero en esta época? Como si fuera un mundo que...
Sabes que sí. Me pasó y me sigue pasando que a veces vengo a la Capital —dependiendo de la hora y el día, por ejemplo, cuando está oscureciendo— y me siento raro. Siento que ya no soy de esta época.
Usted está con la guitarra ahí. Le preguntaba si la guitarra cumple un papel de acompañante perpetuo, de meditación o tranquilidad. ¿La agarra como para aferrarse a algo en donde usted se encuentra?
Es así, totalmente. La guitarra no habla, pero te dice cosas de una manera muy fuerte, muy intensa. Uno la agarra en los momentos en los que necesita conectarse con algo. Por ejemplo, voy a la cama y hay una guitarra al costado; voy a la mesa y está la guitarra cerca.
Viene aquí a un programa de política, que no tiene que ver con la música, pero necesita la guitarra.
Sí, hoy salí con la guitarra también para que nos diga algo.
A ver, ¿qué diría la guitarra de lo de Pérez Esquivel?
Dice esto: "Chacarera y alegría, miel de boca salitrosa, flor solar de un nuevo día, fiesta de almas victoriosas. Siente la voz de la tierra y traduce sus palabras: cómo cuidar a tu madre, tus abuelos, tus hermanas. Llega un ser más a este mundo, una conciencia y un cuerpo; la semilla del humano, su razón y su misterio. El amor enciende el ritmo. Sembrar y cuidar del brote, como el sol llega del este y nos abre el horizonte. El amor es el proyecto, es el cosmos caminando para alcanzar la utopía y volver a ser hermanos. Hay que refundar el templo, sin odios, sin mercaderes. La guerra no es un camino, tu vida no lo merece. Prediquemos por la infancia hasta el sueño jubilado, por el fin de la pobreza, por los seres elevados. El amor es el proyecto, es el cosmos caminando para alcanzar la utopía y volver a ser hermanos".
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Una maravilla esa letra. "El amor es el proyecto para alcanzar la utopía y volver a ser hermanos". ¿Usted siente que no hay amor en este proyecto político?
No solo en este proyecto político; siento que se están perdiendo cosas en la humanidad o que hay una dirección de un poder que nos va llevando hacia la deshumanización. El ser humano es tan complejo que pareciera ser que hoy en día le cabe esa deshumanización también.
Dicen que hay dos fuerzas que mueven al ser humano: una es el amor y la otra es el miedo. ¿Siente que hoy se utiliza más el miedo para conducir que el amor?
Creo que sí. Fíjate que los políticos, si ven que el cliente es miedoso, van con el miedo; si sienten que es creyente, van con la religión. Siempre se están acomodando y nosotros, lamentablemente como pueblo, estamos fuera de las murallas; no tenemos injerencia.
¿Esto lo siente ahora o lo viene sintiendo desde hace tiempo?
Lo vengo sintiendo desde hace tiempo. También he sentido que, a partir del comienzo de los 2000, con la globalización y la apertura de información —siempre dirigida, que es una velocidad que ha entrado al mundo, la humanidad— hoy en nuestro país nos hemos comido un personaje. Es una opinión muy personal, pero pienso que es un personaje puesto, ayudado por la mediatez: el personaje de "El loco". El loco es difícil de agarrar porque te sale con otra cosa; dice algo y sale con otra.
Es decir, la locura es funcional como herramienta política para que sea inasible. ¿La música desarma eso?
Ojalá pudiera la música aportar algo. Confío en eso; es mi arma, mi herramienta. Confío en eso pero tampoco me creo "escúchenme a mi que tengo la verdad", no. Es algo que Intento compartirlo simplemente.
El alma es el proyecto para una utopía de volver a ser hermanos.
Sí y hay una estrofa en esta chacarera nueva que dice: "Hay que refundar el templo sin odios y sin mercaderes".
El templo sería la democracia.
El templo del pensamiento humano, me parece o hacia dónde llegó el ser humano hoy, porque estamos en guerra en muchos lugares del mundo. Recién escuchaba a un compañero decir algo sobre una amenaza de paz, y me puse a pensar: "¿Cómo es eso de 'mirá que te voy a firmar la paz, no jodas conmigo?".
Entrevisté a un politólogo hace unos días que me decía que, volviendo al tema de la Argentina, la pandemia fue "el 17 de octubre del libertarismo"; allí se marcó un punto de inflexión. Usted me decía que sentía que a partir de la pandemia se aceleró un proceso de deshumanización; encerrarnos implicó alejarnos del otro.
Claro. Y se nota en las miradas, en el ritmo de vida, en el caminar de una persona. Sobre todo en las ciudades, donde hay personas que pareciera que ya murieron o que no están presentes: autómatas, con la mirada sin vida. Eso fue consecuencia, para mi, de la pandemia, más allá de la vacuna.
¿Usted se vacunó?
Sí, me vacuné.
Peteco, en la política, además de estar con Pérez Esquivel, ¿quién le gustaría que representase a la Argentina el próximo año electoral?
Me voy a definir como peronista. A partir del 2003, de a poquito, mi corazón tuvo un lugar también para Néstor (Kirchner) y para Cristina (Fernández). Eso fue hasta el 2015. Hoy en día yo ya no le exijo ni tampoco que Cristina tenga que hacerse cargo, tiene que aparecer alguien nuevo. Soy un poco ingenuo en determinadas cosas y no quiero discutir por uno u otro, pero espero que aparezca un nuevo líder que lleve al peronismo. Dentro de esos está Axel Kicillof; fuerte. Si tiene que ser él, hay que apoyarlo. Y si va a ser Cristina, por supuesto que la apoyo también, pero no voy a pelear por Axel o por Cristina. Sino no sería peronista. Yo soy peronista, nunca me metí en política (risas).
¿Qué le hace pensar que el peronismo esté en este momento con tan poco caudal electoral, con solo cinco provincias gobernadas?
Pasan muchas cosas y pasaron muchas cosas en la política argentina que poco tienen que ver con la esencia o la filosofía que hay detrás de cada pensamiento. Hubo muchas macanas y mucho trabajo de los medios también para debilitar esa mística y esa creencia que hay y que ha habido. Hay mucha gente que lo ha hecho brutalmente fácil: "Estoy cansado de estos chorros, voto a este y que pase lo que pase". Y ahí estamos.
MEG / EM
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