En un escenario económico marcado por la fuerte contracción del consumo y la disparidad de precios, las lecturas lineales suelen quedarse cortas. Para Hernán Letcher, contador, economista y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la clave de la crisis actual no se encuentra en las abstracciones matemáticas del manual austríaco, sino en la rigidez de los asientos contables y en el impacto diario sobre los sectores que menos tienen. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190) el especialista desmenuza la dinámica de una Argentina con consumo dual —donde conviven récords de patentamiento de alta gama con caídas del 15% en la compra de alimentos—, analiza el carácter fuertemente regresivo de las últimas exigencias del FMI y advierte sobre el verdadero dilema que la sociedad plebiscitará en las urnas el año próximo: la realidad de la heladera frente al relato de las expectativas.
Hernán Letcher es contador público nacional, graduado con honores, en la Universidad de Buenos Aires, cuenta con una maestría en Economía Política otorgada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Ejerce como profesor universitario en distintas casas de estudio como tales como la UBA, la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Nacional de Avellaneda. Es el fundador y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), una institución clave en la elaboración de informes y estadísticos sobre la realidad socioeconómica del país.
Yo lo escucho siempre a Prat-Gay decir que él es contador, que en Tucumán no existía la carrera; primero había que ser contador y luego hizo el posgrado en el exterior, creo que en la Universidad de Chicago. Él dice que ser contador le dio una perspectiva distinta frente a los economistas que no lo son, y que siempre lleva todo a Luca Pacioli, a la partida doble. ¿Te da una cabeza distinta la economía haber sido primero contador y tener un sentido —no sé si la palabra corresponde— más práctico? En algunos aspectos es muy útil. Uno podría decir que sirve para leer balances, pero hoy todos los aspectos monetarios tienen una centralidad, particularmente en la economía argentina, y lo monetario está íntimamente ligado a las cuestiones contables, a Luca Pacioli, a la partida doble podríamos decir.
Y es muy útil para analizar. Uno tiene que ver hacia dónde va el dinero y cómo se mueve el dinero. Finalmente, son asientos. En mi cabeza son asientos. Es decir: entra una cosa, sale otra cosa para el Banco Central, para un banco comercial y, finalmente, si querés, para las empresas, ¿no? Entonces, en esa lógica, es muy útil la lectura contable. De hecho, cuando yo estudié para contador, ya existía la carrera de Economía. Yo estudié eso y después estudié Economía Política, que es muy diferente. Pero vengo de familia de contadores; es muy útil, te ordena la cabeza con una lógica, para mi forma de ver, muy útil para la economía actual.
Luca Pacioli, para compartir con el público, fue un matemático del Renacimiento que dedicó gran parte de su vida a crear el número de la belleza. O sea, él perseguía mariposas, flores; quería encontrar el número de la belleza, que es la divina proporción con la que se hicieron todos los cuadros del Renacimiento. Creo que, así como π es 3,14, esto es 1.61, que lo tenemos en todo: en las tarjetas de crédito, en los portarretratos... Entonces me viene la pregunta, ya que vos también das Economía Política: yo recuerdo que Lavagna siempre contaba que él fue el último egresado de Economía Política en la UBA; vinieron los militares y le sacaron "Política" a "Economía", quedó solo "Economía". ¿Pero hay algo de belleza en la economía? Es decir, de esa misma obsesividad de Luca Pacioli en la exactitud de la medición de los intercambios, al mismo tiempo se plantea otra dimensión en la economía política, que es darle a la economía —no sé si ya— una dimensión poética...
Social diría yo, ¿no? Es decir, el proceso de mediados de la década de los 70 a nivel global —no en la Argentina exclusivamente, sino a nivel global— le quita el apellido a la economía política. Cuando vos vas a los padres de la economía, a cualquiera, Adam Smith, David Ricardo, Karl Marx, los que quieras, te encontrás con grandes tratados de economía política. Las definiciones de economía política que dan estos actores son todas básicamente de índole social. Adam Smith escribe La riqueza de las naciones pensando en que, justamente, la generación de riqueza es para que los países tengan más territorio. Es decir, es una definición tremendamente política, muy lejos de un formato exacto o preciso. Eso es muy moderno en términos económicos, en el sentido de que se impone a mediados de los 70, para mi forma de ver, por una decisión que es justamente tratar de plantear que la economía es una especie de ciencia exacta; que si yo pongo cosas por acá, siempre va a pasar lo mismo y va a salir lo mismo. Eso niega, oculta, pone detrás de un velo muy importante los intereses que están en disputa. Me parece que ese es el eje central. Esto no significa negar las leyes de la oferta y la demanda, está claro, pero sí que nadie es neutral en esa disputa.
Y en ese planteo, ¿vos podés decir que la escuela económica austríaca, o que nuestro propio presidente, asume la idea de que la economía no es política, que es una ciencia exacta y que es neutra, y que ahí está el error genético de su ideología? ¿O sabe que es política y lo que hace es disimularlo?
Es una buena pregunta. Si me ajusto a lo que piensan... La escuela austríaca no solo es partidaria, por ejemplo, de la eliminación del Banco Central en el sentido de que es pro-reglas; es decir, que puede haber reglas en la economía que definan la dinámica económica porque, total, es casi una ciencia exacta, así que no deberíamos tener problemas. Pero, además, tiene una mirada negativa de la vida. Tiende a sugerir cada vez que plantea por ejemplo, la escuela austríaca plantea la tasa natural de interés, ¿no? Entonces dice: "Vos tenés que funcionar con una tasa específica que es la adecuada para tu economía. Si vos bajás la tasa, vas a generar créditos que no tienen sentido. Ahora, cuando pongas la tasa donde corresponde, ese error de haber generado crédito sin sentido se va a llevar puesto negocios que no tenían sentido o razón de ser en el origen, pero también a otros que sí". Tiene una mirada de que, cuando vos te corrés de esa regla, tu destino es mucho peor. No es que se vuelve al origen, como podría decir Friedman, supongamos; no vuelve al origen. Es un escenario mucho peor, así que tiene un sentido negativo de la vida y de la economía en la vida.
Dramático.
Sí, dramático, de que cada vez vamos a un escenario peor. La realidad no muestra eso; la realidad muestra exactamente lo contrario. Yendo a las cuestiones concretas, para mí la negación del componente social de la vida económica es un problema grave. Mira, en estos días yo participé en un debate que se realizó en el Congreso entre sectores de la yerba mate. Vinieron los sectores industriales —las dos industrias básicamente importantes— y muchos representantes de los yerbateros, que son 13.000 aproximadamente, según los datos de la provincia de Misiones. Bueno, en ese debate, claro, ¿qué decían los libertarios y las dos empresas? Decían: "Bueno, tiene que ser liberal todo y el mercado tiene que funcionar de manera liberada, porque ese es el mejor esquema para los incentivos". Y vos decías: "Pero pará, yo tengo 13.000 que hacen hoja verde y le venden a dos. Si cualquiera de estos 13.000 va a venderle a alguna de estas dos empresas, y la empresa le dice: 'No, yo no te pago ese valor, te pago 200 pesos el kilo de hoja verde' — que es lo que le están pagando—; 'No, pero no me cierra, me fundo', bueno, no tiene opción. Se da vuelta y ¿a quién le vende?". Entonces, pensar que el esquema liberal funciona en cualquier momento y en cualquier lugar es ni siquiera haber leído a los autores austríacos o al propio Alfred Marshall, que no plantea eso...
La economía del “argentino de a pie”: qué resignan los hogares para llegar a fin de mes
Milei que siempre estuvo preocupado por la concentración de poder y, al mismo tiempo, por el abuso de poder y la existencia de monopolios, ¿no? Ahora te escuchaba y me gustó esa palabra, "pesimismo". Cuando hablamos de las escuelas de economía, que son todas políticas, uno podría llegar a la London School of Economics, que directamente plantea que quien estudia Economía se egresa de Filosofía. Entonces digo, finalmente, en la escuela económica austríaca ¿en el fondo de ese pesimismo, está la discusión entre Rousseau y Montesquieu sobre si el hombre es bueno o el hombre es malo, y por eso odian a Rousseau y lo consideran el primer comunista?. O sea, ¿hay en esencia un pesimismo respecto del ser humano?.
Sí. Yo recién mencionaba que son pro-reglas para las cuestiones económicas...Para correr las reglas que plantea, en todo caso, el Banco Central, o para eliminar al Banco Central. Pero, estrictamente, sí: la mirada de la escuela austríaca es una mirada donde no tiene que haber nadie que plantee ninguna cosa regulada, por decirlo de algún modo. Y que sí, cualquier contractualista es un problema para ellos. Cualquiera que plantee una sociedad donde haya limitaciones a determinadas cuestiones es un problema.
¿El egoísmo ahí? Desde ese punto de vista, me viene a la mente la idea, finalmente, de si el hombre es bueno o el hombre es malo; ¿si finalmente tenemos que estar guiados por el miedo o por el amor, termina creándote un panorama económico distinto?
Sí, pero fíjate la diferencia, porque Adam Smith también te plantea...
El egoísmo del panadero.
Claro. Dice: "Vos déjate llevar por las cosas que vos querés hacer". Pero su mirada es que con eso vos vas a lograr el beneficio de la sociedad. Acá está, quizás, la diferencia con la mirada austríaca, donde en el medio no hay nada.
La sociedad no existe.
Claro, exactamente.
No existe, ¿no? Sí, claro. La suma de los egoísmos individuales llevaba al bien común, ¿no? El planteo... Déjame venir acá al presente. Según un informe de CEPA, entre noviembre de 2023 —o sea, el último mes previo a que asumiera Milei— y abril de 2026, la inflación acumulada fue del 303%, y el boleto de colectivo aumentó un 1.221%. Me parece que lo mismo podríamos hacer, a lo mejor no exactamente en el mismo porcentaje, pero bien por arriba de la inflación, en servicios públicos y en todo aquello que es inelástico, que la persona tiene que consumir sí o sí. En la ponderación que el propio Fondo Monetario Internacional está pidiendo que se modifique —la manera de ponderar dentro del IPC los consumos de las personas—, podríamos decir que la caída del consumo de bienes no durables es resultado de esto. No importa que los salarios no aumentaron lo mismo que la inflación, pero aun en aquellos convenios que aumentaron lo mismo que la inflación, rindan mucho menos.
Sí, tenés un problema serio con la ponderación. Los dos rubros que acabas de mencionar, tanto transporte como energía, gas y demás, están claramente subponderados, y vos mencionabas algo muy importante: son inelásticos. Dicho de manera sencilla, ¿qué significa esto? ¿Qué voy a hacer? No me voy a tomar el colectivo para ir a trabajar. Ese costo no lo puedo evitar, no lo puedo reducir; me tengo que subir al colectivo, tengo que poner la tarjeta y pago. Y lo mismo, nadie se va a imaginar vivir sin luz, con lo cual eso me obliga a gastar ahí y me obliga a recortar en otra cosa si el salario no me da. Y hacías referencia a algo muy importante también, decías "bienes no durables", porque hay una dinámica de consumo dual en la Argentina. Cuando vos vas al supermercado, comprás menos; el 80% de la gente vive un 10 o 15% peor porque consume menos, alimentos de menor calidad, lo que sea. Y después hay una parte más chiquitita que, de repente, cambia el auto. Lo digo sin juicio de valor, digo que hay un consumo dual en la Argentina muy marcado. Entonces, cuando Caputo dice: "Estamos en récord de patentamiento", no es mentira ni se contradice con los datos de caída de consumo real, de consumo masivo. Las dos cosas son reales. El modelo, en todo caso, es mi cuestionamiento, porque decís: "Bueno, ¿qué cosas están en niveles récord?". El turismo emisivo, el patentamiento de autos... que además tiene una característica: todo el diferencial de la producción de autos que se vende es extranjera. Es decir, convive el récord de patentamiento con el uso de la capacidad instalada en el sector automotriz del 30%. La ves pasar, dicho de manera sencilla, mientras el resto de la sociedad consume menos. Las dos cosas son reales desde la elección para acá. Además, los incrementos en los rubros que no podés evitar se multiplicaron sensiblemente: la nafta, el transporte, los servicios. Si querés agregarle la carne para un país que consume en su canasta la carne vacuna... bueno, todo eso no lo puedo evitar y es lo que más incrementó. En valores reales, vos decías los servicios... A ver, si la inflación se multiplicó por cuatro, el transporte se multiplicó por 13 o 16, depende de la región. Es una cuestión...
O sea, por cuatro más que lo que se multiplicó la inflación misma, ¿no?
Y no solo en la región metropolitana. Esos datos son de la región metropolitana; en Resistencia se multiplicó por 22, en Chubut se multiplicó por 21. Es decir, en prácticamente cualquier parte, salvo La Rioja que fue la única ciudad que se movió por debajo de la inflación, todas las demás se movieron muy por encima de la inflación; te diría de 500% para arriba, se multiplicaron por seis o más.
Hernán, hablábamos hace un ratito con Gustavo Marangoni, quien planteaba que él creía que las elecciones del próximo año van a estar determinadas no por el vector de las formas —republicanismo, respeto institucional—, sino por la economía directamente, algo bastante parecido a la convertibilidad o postconvertibilidad. Y que, en ese caso, él creía que lo que iba a haber era una elección en la cual, por un lado, va a estar la representación del modelo económico del presidente Milei y, por otro lado, una oposición muy contundente desde el punto de vista económico, con un plan económico muy distinto del actual, algo parecido a lo que pudiéramos decir que fue el plan económico postconvertibilidad respecto de la convertibilidad. Así, lo que él planteaba es que finalmente lo que iba a haber no eran tres tercios, sino directamente una polarización entre la economía de Milei y una economía distinta a la de Milei. Él planteaba algo que en el periodismo llamamos "mirar la heladera y no el celular"; o sea, qué electrodoméstico va a ser el que va a terminar determinando el resultado electoral el año próximo. ¿Te parece plausible este análisis y creés que, siendo así, va a ser muy difícil para Milei ser electo porque la economía no está dando resultados en la heladera?
En parte sí, pero hay como drivers en el medio para analizar. Parte de ese análisis era válido en la elección legislativa del año pasado y a Milei le fue muy bien. ¿Qué estoy diciendo? Es verdad que se agravó la situación económica desde la elección para acá, pero octubre del año pasado no era un buen momento para el común de la gente, que yo diría votó pensando en las expectativas de que a la economía le vaya bien. Quizás esa es una buena dimensión de análisis para pensar el año que viene. Yo sigo muy de cerca qué opina la gente respecto de su situación particular y respecto de la del país en general. Entonces, en algunos votantes todavía ves una disociación muy importante. Te dicen: "Bueno, me va muy mal, pero hay que darle tiempo". Los disocia del proceso general; se refleja, tal vez, en otra persona a la que le va bien, y el gobierno en términos comunicacionales usa bien esa herramienta. ¿Qué activos tiene para mostrar de cara al año que viene el gobierno? En principio, podríamos decir —si nos paramos hoy, porque el año que viene es distinto— la estabilidad del dólar y tal vez una inflación a la baja, del 3,4%, con un piso tal vez en el 2%. ¿Es suficiente eso sin reactivación económica de los sectores que generan empleo? No estoy hablando de la minería, porque a la minería le va a ir bien igual. ¿Eso es suficiente? Bueno, yo tengo un gran signo de interrogación; me da la impresión que no, pero te pueden incorporar otros elementos donde el gobierno, en términos comunicacionales, diga: "Bueno, no, está bien, es verdad, no te fue tan bien, pero ahora te toca a vos", y gane un poquito de tiempo. Que utilice algunas otras herramientas más en el plano de la política para decir: "Es verdad, no bajamos la inflación debajo del 2%, pero ahora en la segunda etapa sí y eso te va a beneficiar". Tienen un problema con los créditos. El gobierno apostó a compensar eso con el incremento de créditos, y hoy tenés récord de irregularidad porque la gente toma un crédito por dos opciones: para adelantar consumo porque piensa que le va a ir bien, y entonces adelantar ese consumo está buenísimo; o porque no le alcanza la guita. Ahora, cuando no te alcanza la guita, eso tiene un techo, y llegamos medio a ese techo. Entonces ahí también tiene una limitación que le va a pegar en la actividad económica.
A ver si lo puedo traducir o entender bien. Vos decís: "No creo que este gobierno genere mejoras en la heladera para las elecciones. Mi único temor es que, aun así, pueda encontrar otros argumentos para ganar, pero no le asignás posibilidades a que mejore el consumo de bienes no durables antes de las elecciones".
Marginalmente. Marginalmente, pero por una sencilla razón, Jorge. A ver, el gobierno, cuando repite que el fenómeno de la inflación es en todo momento y en todo lugar un fenómeno monetario, está diciendo que por detrás hay una emisión, es decir, hay una cantidad de medios de pago convalidando una demanda que no debería existir. El problema es de demanda, ese es el problema. Sí, está diciendo: "Todavía creo que hay una demanda que está de más". Entonces, su solución al problema es pegarle a la demanda, pegarle a la demanda, pegarle a la demanda. Pegarle a la demanda significa que el salario no le vaya a ganar a la inflación. Por eso mi diagnóstico es ese; es en base a lo que el propio gobierno plantea. ¿Esto significa que el mes que viene los salarios no puedan ganarle por un 0,3% a la inflación? Sí, le van a ganar. Pero...
En ese sentido, lo del Fondo Monetario pidiendo que se aumenten los impuestos a la gente que menos gana iría en la dirección absolutamente contraria general. O sea, sería procíclica con esta idea de que hay que pegarle a la demanda.
Bueno, el acuerdo con el Fondo que se acaba de aprobar plantea dos cosas en términos impositivos: la primera es que los monotributistas pagan muy poco, así que hay que aumentar la cuota —ya había aumentado mucho, pero dicen que hay que aumentarla nuevamente— o, si no, pasarlos al régimen general, donde van a pagar más. Y la segunda es que el 20% de los trabajadores registrados tiene que estar incorporado en Ganancias, en la cuarta categoría. Es decir, vos vas por un lado reduciendo retenciones o con el RIGI, y por otro lado cargándole mayores impuestos a los sectores que menos tienen. Esa regresividad te pega en materia de consumo y, obviamente, de actividad económica.
Bueno, va a ser una linda experiencia sociológica, volviendo a Rousseau y a Montesquieu, las elecciones del año próximo. Siempre es un placer hablar con vos, muchísimas gracias.
Gracias, un gusto.
MEG