Una encuesta revela contra quién compiten Milei y Kicillof y cuáles son los desafíos para Bregman y el PRO
La carrera hacia 2027 empieza a mostrar un escenario menos lineal, con un oficialismo que conserva la ventaja pero enfrenta sus propios límites. A un lado, en la oposición, el mandatario bonaerense gana centralidad y una tercera alternativa empieza a tomar forma.
En el escenario que empieza a dibujarse para 2027, Milei sigue primero y Kicillof aparece como la figura con mayor capacidad para disputar el voto opositor, aunque una tercera vía comienza a asomar con Myriam Bregman, que logra ubicarse por encima de otros dirigentes del peronismo. Aun cuando el escenario todavía está abierto, el oficialismo conserva la ventaja, pero enfrenta un fuerte contraste entre su desempeño electoral y la evaluación de la gestión, la imagen presidencial y la situación económica.
Según un encuesta nacional de Equipo Mide (1.946 casos, relevados entre el 11 y el 20 de agosto), expone una disonancia entre la solidez del piso electoral del oficialismo y la erosión sistemática de las percepciones materiales. Así, LLA encabeza el 30% de intención de voto, escoltada por el kirchnerismo con el 20% y el peronismo no kirchnerista con el 13%.
Atrás se ubican la izquierda con el 6%, el PRO con el 3% y la UCR con el 1%, y un 17% de indecisos mantiene el mapa abierto.
En la competencia de nombres propios, Milei lidera la intención de voto presidencial con el 28%, seguido por Axel Kicillof con el 22%. En un segundo pelotón figuran Myriam Bregman con el 7%, Sergio Massa con el 6% y Victoria Villarruel con el 5%, en tanto que dirigentes como Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Máximo Kirchner y Juan Grabois oscilan entre el 2% y el 3%.
Encuesta: los senadores peronistas concentran el mayor rechazo y sufren el peor diferencial negativo
El director de la consultora, Gonzalo de Janin, dice que los números muestran una situación particular para el oficialismo: “La Libertad Avanza conserva la primera minoría y Javier Milei continúa encabezando los escenarios presidenciales, pero lo hace en un contexto de deterioro de su imagen, de la evaluación de la gestión y, sobre todo, de las percepciones económicas”.
Sin dudas, el contraste aparece cuando el presidente registra un 38% de imagen positiva frente a un 59% de negativa, con un diferencial de -21 puntos. Además, el 63% considera que el país marcha en la dirección equivocada y el 58% desaprueba la gestión, en sintonía con el 58% que asegura haber empeorado su situación personal desde el inicio del mandato.
A juicio de Janin, “la economía aparece allí como el límite central” y, agrega: “Milei, en alguna medida, compite contra sí mismo”.
El pesimismo prevalece de cara al corto plazo, ya que el 58% proyecta un empeoramiento económico en seis meses, y la centralidad del voto descansa en el clivaje material, donde la economía con el 34%, el empleo con el 22% y la pobreza con el 14% concentran siete de cada diez motivaciones electorales.
“Si la economía mejora, puede recuperar apoyos dentro de un espacio no peronista relativamente ordenado. Si no lo hace, ninguna ingeniería de alianzas parece suficiente para resolver sus límites electorales”, advierte Janin.
Cristina y Kicillof, entre la identidad y la renovación opositora
La encuesta también expone el peso que conserva Cristina Kirchner frente al crecimiento de Kicillof como figura de proyección nacional.
Ahora bien, cuando se pregunta quién es actualmente el principal líder de la oposición, Kicillof aparece primero con el 29% y Cristina con el 18%. Sin embargo, el dato más significativo es que el 34% considera que la oposición directamente no tiene un líder.
La diferencia también se traslada al escenario presidencial, donde Kicillof alcanza el 22%, seis puntos por debajo de Milei y muy por encima del resto de los dirigentes opositores. Janin resume esa diferencia entre ambos: “Cristina conserva la intensidad; Kicillof empieza a concentrar la centralidad”.
A partir de su análisis, “CFK continúa siendo una referencia identitaria del espacio, pero Axel empieza a ser leído como su principal vehículo electoral hacia 2027”. De todas maneras, la imagen de ambos muestra, además, matices.
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En la medición de referentes nacionales, Cristina registra 57% de valoración positiva y 43% negativa, mientras que Kicillof alcanza 47% positiva y 53% negativa. Myriam Bregman, por su parte, presenta 45% de imagen positiva y 42% negativa, aunque con un nivel de desconocimiento mayor.
Bregman, un tercer actor que puede incidir en la elección
La dirigente alcanza el 7% en el escenario presidencial, incluso un punto por encima del 6% que obtiene la izquierda cuando se consulta por espacios políticos. Bregman consigue una adhesión personal superior a la que reúne su espacio electoralmente.
A tener en cuenta, queda tercera en la carrera presidencial, detrás de Milei y Kicillof, y por encima de Massa, Villarruel y Macri.
Para Janin, se trata de uno de los fenómenos más interesantes del relevamiento porque el nivel de aceptación de Bregman “excede ampliamente la identificación electoral con el FIT”. Advierte además que ese respaldo puede adquirir relevancia en un escenario de fragmentación opositora. “Bregman puede convertirse en un factor de fragmentación por izquierda para el peronismo”, señala.
La encuesta muestra, de todos modos, que la discusión por el liderazgo opositor vuelve a tener a Kicillof como protagonista: un 34% afirma que la oposición no tiene un líder, mientras el gobernador concentra el 29% de las menciones y Cristina el 18%.
La realidad es que, para Janin, cuánto pueda crecer Bregman en términos electorales dependerá en buena medida de lo que ocurra con Kicillof. Si el gobernador logra mantener su nivel de competitividad y ordenar al espacio opositor, el llamado “voto útil” podría limitar el crecimiento de la dirigente de izquierda.
Aún cuando el escenario puede cambiar si el peronismo llega dividido a 2027. “Si el peronismo se fragmenta, Axel se debilita o pierde capacidad de representar a todo el campo opositor, Bregman ya cuenta con una aceptación importante desde la cual disputar una parte de esos votos”, sostuvo el director de Equipo Mide.
Dicha comparación pone el foco en uno de los posibles límites que podría encontrar Kicillof en su camino hacia 2027. “Bregman puede representar para Kicillof un riesgo similar al que el PRO representa para Milei”, señaló.
La dirigente de izquierda ni siquiera necesitaría convertirse en una alternativa con posibilidades reales de ganar para tener peso en la elección. “No necesita convertirse en una alternativa con posibilidades reales de ganar para influir sobre el resultado; alcanza con que pueda retener una porción relevante del mismo campo electoral”, concluyó.
MV/fl
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