La foto de la oposición unida en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso, que reunió figuras de todo el arco político, desde Myriam Bregman hasta Nicolás Massot, para pedir una sesión legislativa especial el 9 de septiembre, encendió las alarmas en la Casa Rosada.
Tras el empuje para discutir el sobreendeudamiento familiar y la emergencia en discapacidad, que reunió 133 votos de Unión por la Patria, Provincias Unidas, Encuentro Federal y el Frente de Izquierda, asoma otra propuesta: la de un frente amplio que pueda retomar la iniciativa política y disputar las elecciones presidenciales contra Javier Milei en 2027.
La idea del "frente anti Milei" sobrevuela desde hace rato la política argentina, mirándose en el espejo del "frente anti Bolsonaro" que en Brasil reunió a sectores históricamente enfrentados, como el PT y la socialdemocracia, y logró llevar a la presidencia a Luiz Inácio "Lula" Da Silva. Sin embargo, aún falta un largo trecho para esa instancia, y a cada paso el mapa político cruje.
Myriam Bregman y el Frente de Izquierda, en un lugar de privilegio que trae preguntas
La diputada por el Frente de Izquierda Myriam Bregman fue la segunda en tomar la palabra después de las palabras introductorias de Germán Martínez, presidente del bloque de Unión por la Patria, el más nutrido de la oposición. Esto va de la mano con su posicionamiento en la opinión pública: muchas encuestas la muestran como la única política argentina con un saldo positivo en su imagen.
Myriam Bregman expuso los argumentos de su espacio: "No hay endeudados, hay estafados". Además, tuvo duras palabras para el Gobierno: "Todo tiene que ser puesto bajo investigación y se tiene que terminar la extorsión".
Bregman se está posicionando en torno a temas clave como el endeudamiento y la soberanía, tal como se vio en el acto en contra de la Ley de Tierras el pasado 6 de agosto. Y aunque muchas encuestas la dan con un buen posicionamiento en imagen positiva a la hora de trasladar ese análisis a los votos los números son bien distintos
En ese sentido, resulta sugestivo un posteo que el cofundador de La Cámpora y exministro de Ambiente Juan Cabandié publicó en X en la noche del jueves: "El peronismo no es un partido de izquierda latinoamericana. La permanencia de estas ideas en el partido nos pueden llevar nuevamente a la derrota. Hay que pulir la torre de Babel en la que nos encontramos con discusión doctrinaria y sin consignismos tribuneros."

La advertencia de Cabandié no se dirige al frente opositor en su conjunto sino al riesgo que el peronismo corra una deriva ideológica que lo aleje de su identidad propia. Si bien no impugna la táctica parlamentaria, da una pista sobre los debates profundos que suscita: la tensión entre la identidad partidaria y los acuerdos pragmáticos genera discusiones internas en el peronismo.
Los analistas del sector señalan la fragilidad de un armado con contradicciones estructurales profundas. El oficialismo aprovecha estas fisuras para calificar al bloque como una alianza meramente obstructiva.
La escala de grises desde la oposición dura hasta el dialoguismo
Desde el peronismo, Juan Marino confirmó a la agencia NA que trabajó personalmente junto a Natalia de la Sota para lograr los compromisos de Oscar Herrera Ahuad (nuevo presidente del bloque de Argentina Federal) y de María Inés Zigarán (Provincias Unidas) para que sus bloques voten a favor de prorrogar la emergencia en discapacidad.
Otro puntal de la oposición dura es la ex libertaria Marcela Pagano (Coherencia), quien motoriza muchas de las denuncias contra el Gobierno. También Miguel Picchetto (Encuentro Federal) y Mónica Frade (Coalición Cívica) se muestran decididamente opositores.
Endeudamiento familiar: casi 30 proyectos en el Congreso y un Gobierno que se niega a intervenir
Las bancadas opositoras mantienen reuniones periódicas para asegurar las presencias necesarias en sus bancas. Nicolás Massot aporta el perfil técnico y los nexos con los gobernadores del espacio Encuentro Federal. Su participación consolida el volumen político de una propuesta que excede los límites ideológicos tradicionales. Pero la foto tiene bordes difusos. Así como se prestaron para hacer número en esa imagen, Massot votó a favor de la reforma ortodoxa del Banco Central y de la adhesión argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes que proponía el Gobierno. Lo mismo aplica a Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica).
El grueso de la oposición dialoguista acompañó este miércoles en Diputados las tres leyes de factura económica del Gobierno. En Provincias Unidas, la conducción que encabeza Gisela Scaglia está mucho más cerca del esquema libertario que del entramado opositor.
Los más opositores en ese bloque son los socialistas Esteban Paulón y Pablo Farías, y los radicales Martín Lousteau y Pablo Juliano. En el medio quedan los cordobeses que responden al gobernador Martín Llaryora, que se diferencian del oficialismo en algunas leyes según el contexto.
Todavía no hay un frente, sino una proyección
"La foto no es aún un frente anti-Milei, necesario para ganarle las elecciones y para cualquier eventual proceso de juicio político, pero deja en claro que hay elementos que permiten proyectarlo como una posibilidad real", indicó el diputado de Unión por la Patria Juan Marino a la agencia Noticias Argentinas. "Lo primero que muestra la foto es que hay condiciones para dar una respuesta a los reclamos de endeudados y del colectivo de discapacidad, contra un presidente que los agrede, insulta y provoca". El referente bonaerense remarcó la importancia de sostener la unidad para alcanzar el quórum.
Desde otra ala de la oposición coincidieron en el diagnóstico pero con cautela: "La mayoría de Milei no es firme, es una mayoría frágil. El miércoles en Diputados tuvieron que hacer concesiones, metiendo proyectos de otros bloques en el temario, cosa que antes no hacían", señaló una alta fuente legislativa de Unión por la Patria a NA.
El destino del debate parlamentario dependerá de la disciplina de cada espacio el día de la citación. Los promotores de la sesión confían en repetir el piso de voluntades logrado la semana pasada.
La escenografía de unidad que se vio en la votación de Diputados y luego en la conferencia de prensa es un ensayo de laboratorio que todavía deberá ponerse a prueba y ver si puede sostenerse estable en el tiempo. En particular, queda por afrontar la prueba de las PASO, un proceso central para establecer el mapa electoral argentino.
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