El célebre escritor japonés Haruki Murakami afirmó que el proceso de creación literaria y la narrativa de ficción se mantienen completamente alejados del alcance de la inteligencia artificial.
"La IA tiene en cuenta todo lo que ha ocurrido hasta ahora y traza analogías", dijo Murakami en una entrevista con Kyodo News. "Pero el proceso de cómo escribo novelas es algo completamente distinto", dijo.
En el marco del lanzamiento global de su nueva novela, el autor sostuvo que, mientras los algoritmos se limitan a procesar el pasado para trazar analogías, el verdadero rol de la literatura consiste en sumergirse en las profundidades del subconsciente para capturar revelaciones inesperadas y transformarlas en universos habitables.
Jeffrey Haruki Murakami, nacido en Kioto en 1949, es el novelista contemporáneo más popular e influyente de Japón a escala internacional.
Tras regentear en su juventud un bar de jazz en Tokio, irrumpió en las letras a fines de los años setenta y construyó una obra monumental caracterizada por el realismo mágico, la soledad urbana y una profunda sensibilidad melancólica.
Traducido a más de 50 idiomas y galardonado con distinciones como el Premio Franz Kafka y el Premio Jerusalén, Murakami se ha consolidado como una figura insoslayable del panorama literario global y un candidato perenne al Premio Nobel.
El límite de los algoritmos: por qué la inteligencia artificial no puede crear literatura, según Murakami
El autor reflexionó sobre el avance vertiginoso de las herramientas de generación de texto y remarcó la diferencia insalvable que existe entre el procesamiento de datos y la chispa de la imaginación humana.
Según su visión, los modelos de inteligencia artificial están estructuralmente condicionados por lo que ya fue creado, mientras que la ficción requiere dar un salto hacia lo desconocido.
“La inteligencia artificial toma en cuenta todo lo que ha sucedido hasta ahora y saca analogías. Pero el proceso mediante el cual yo escribo mis novelas es algo completamente diferente".
"El papel de un novelista es arrastrar hacia la superficie algo nuevo que de repente cruza por tu mente. Cuando estoy profundamente concentrado escribiendo una historia, los personajes aparecen de forma imprevista, y eso no es algo que surja de una analogía; la IA probablemente no pueda hacer eso”, sostuvo Murakami.
El escritor explicó que su método de trabajo implica un descenso directo hacia las capas más profundas de la mente, un estado donde las reglas lógicas se suspenden para dar paso a la intuición pura.
“No tengo ningún plan, simplemente escribo, y mientras escribo, suceden cosas extrañas de forma muy natural, muy automática. Cada vez que escribo ficción, entro en otro mundo —quizás podríamos llamarlo subconsciente— y en ese mundo puede ocurrir cualquier cosa. Veo tantas cosas allí, luego regreso a este mundo real y las escribo. No me considero un artista, exactamente".
"Creo que soy un tipo común y corriente. No soy un genio ni soy especialmente inteligente, pero puedo hacer eso; puedo adentrarme en ese mundo”, reveló el autor.
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El lanzamiento de su más reciente novela marcó un hito en la extensa trayectoria del narrador al presentar, por primera vez en su bibliografía de obras de gran aliento, a una mujer en el rol protagónico . Lejos de considerar el género o la edad como una barrera insuperable, Murakami defendió la capacidad de la literatura para trascender la propia identidad del autor y adoptar miradas ajenas.
“Tenía la sensación de estar viendo el mundo a través de unos ojos diferentes a los habituales. Por supuesto, solo puedo imaginar cómo ven el mundo las mujeres, pero cuando escribí Kafka en la orilla, estaba mirando el mundo a través de los ojos de un chico de 15 años. En ese sentido, un novelista puede convertirse en cualquier cosa”, explicó al abordar la creación de su personaje, Kaho.
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El escritor reconoció además que su estancia académica en el Wellesley College de Estados Unidos influyó en esta apertura hacia nuevas voces dentro de su narrativa, impulsándolo a desafiar sus propios límites creativos y sus reticencias históricas a abordar los vínculos familiares.
“Cada vez que escribo una novela, surge siempre el impulso de intentar algo que no haya hecho antes. No sé cuántas novelas más podré escribir, pero siento que podré escribir más, porque escribir ficción es maravilloso; es como explorarme a mí mismo. Incluso cuando seas mayor, todavía habrá espacio para explorarte”, concluyó el escritor.
(ds)