el último emperador de la moda

Roma dijo adiós a Valentino, el último de los diseñadores de una era de puro glamour

Tenía 93 años y hacía diecisiete que se había retirado del mundo de la moda. Pero Valentino como empresa siguió presentando colecciones que crearon sus respectivos sucesores, Pier Paolo Piccioli, Maria Grazia Chiuri, y Alessandro Michele. Los tres estuvieron en la misa de despedida que se realizó en Roma. Con su muerte se acabaron los diseñadores que hicieron de la moda, un universo de glamour que alentaba la fantasía y el lujo en un mundo que ya no existe. Valentino decía: “No es culpa mía que ame la belleza”. Esa frase se colocó en las vidrieras de su casa central, en Roma.

Momentos. Dos escenas del adiós a Valentino en Roma. El féretro camino a la misa que se realizó en la basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires (izq. sup.); y en la misa propiamente dicha (izq. inf.). Valentino en el cierre de uno de sus desfiles en la Semana de la Alta Costura, en París. Foto: afp

“Ser el amigo, el amante y el empleado de Valentino por más de 45 años exige mucha paciencia”, dijo Giancarlo Giammetti, en el documental Valentino, el último emperador. El desarrollo global de Valentino no puede excluir a Giammetti quien fue todo eso que dijo en el mencionado documental. Por eso, desde el lunes 19 de enero cuando se informó la muerte del diseñador, él fue quien habló en nombre de la marca e incluso de la familia, dado que en eso se habían convertido, aunque estaban separados. También, en la misa de despedida a Valentino que se realizó en Roma, Giammetti fue quien recibió las condolencias de los invitados famosos presentes. 

Mente brillante. En los años 60, Roma fue la sucursal de Hollywood debido a los estudios de Cinecittá. Anita Ekberg, Sofia Loren, Liz Taylor son las primeras famosos que eligieron los diseños de un muy joven Valentino. Su primera colección en 1962, dejó la estampa de su emblemático rojo imperial que fue rebautizado como “rojo Valentino”. El encuentro del diseñador con Jackie Kennedy fue clave y potenció su nombre cuando en 1968 le creó el vestido de su boda con el magnate Aristóteles Onassis. En 1970, Valentino fue el primer modisto italiano en tener su propia tienda en Nueva York. Desde entonces, se lo consideró como el portavoz de la alta costura de Italia, y combinó la artesanía italiana, la costura francesa y el prêt-à-porter estadounidense.