Salud

Doomscrolling: el impacto real de las noticias negativas en la salud mental

Investigaciones de universidades internacionales exponen cómo el consumo compulsivo de malas noticias en redes sociales genera cuadros de ansiedad, estrés postraumático y pérdida del sueño.

ATENCIÓN Las consultas se triplicaron en los últimos meses, según informan especialistas en la materia afectados a servicios de la Municipalidad de Córdoba. Foto: Cedoc Perfil

El término doomscrolling describe la tendencia a seguir desplazándose por las pantallas de los teléfonos inteligentes para leer noticias negativas, incluso si estas resultan deprimentes o desalentadoras. Este comportamiento ganó tracción global durante la pandemia de 2020 y se consolidó como un hábito automatizado para millones de usuarios. Los algoritmos de las plataformas digitales priorizan el contenido que genera una respuesta emocional intensa, lo que facilita que una persona quede atrapada en un ciclo de consumo de tragedias.

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Un estudio publicado en la revista Health Communication reveló que el 16,5% de las personas encuestadas presentaba un consumo de noticias "altamente problemático". Según los investigadores, este grupo experimentó niveles significativamente más altos de estrés, ansiedad y mala salud física en comparación con quienes consumen información de manera moderada. El acto de buscar malas noticias no es un fallo de carácter, sino una respuesta evolutiva desactualizada ante el peligro inminente que las redes explotan.

Pamela Rutledge, directora del Media Psychology Research Center, explicó en una entrevista técnica que el doomscrolling describe la necesidad compulsiva de intentar obtener respuestas cuando tenemos miedo. En sus palabras: "Estamos biológicamente programados para prestar atención a la información negativa porque, en tiempos ancestrales, eso era lo que nos mantenía con vida". Sin embargo, en el entorno digital actual, esa vigilancia constante se vuelve contraproducente y agota los recursos cognitivos.

El mecanismo del miedo y la dopamina en el cerebro

La neurociencia identificó que el cerebro procesa la información negativa con mayor rapidez que la positiva a través de la amígdala. Cuando un usuario encuentra una noticia alarmante, el cuerpo libera cortisol y adrenalina, preparándolo para una respuesta de lucha o huida. Lo contradictorio es que, al mismo tiempo, el sistema de recompensa del cerebro busca más información para intentar mitigar la incertidumbre, creando un bucle donde el usuario scrollea para calmarse pero solo encuentra más angustia.

Un artículo de la Universidad de Florida sobre comportamiento digital sostiene que el diseño de "scroll infinito" elimina las señales de detención naturales que antes existían en los medios físicos. Al no haber un final de página o un cierre de transmisión, el usuario pierde la noción del tiempo y la capacidad de autorregulación. Esta falta de fricción en la interfaz de aplicaciones como X (antes Twitter) o TikTok es lo que facilita que una sesión de cinco minutos se transforme en una hora de exposición a conflictos bélicos o desastres climáticos.

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Jeffrey Hall, profesor de estudios de comunicación en la Universidad de Kansas, señaló en sus investigaciones que el problema no es solo el contenido, sino el tiempo que se le resta a otras actividades reparadoras. El doomscrolling compite directamente con el ejercicio, la interacción social cara a cara y, fundamentalmente, con las horas de descanso nocturno. El desplazamiento de estas actividades esenciales agrava los síntomas de depresión preexistentes en la población joven y adulta.

Consecuencias clínicas y el impacto en el ciclo circadiano

La exposición a la luz azul de los dispositivos durante las horas de la noche inhibe la producción de melatonina, pero el doomscrolling añade una carga cognitiva adicional que impide el sueño profundo. La Asociación Americana de Psicología advirtió que el consumo constante de noticias gráficas puede inducir síntomas similares a los del trastorno de estrés postraumático (TEPT). Esto ocurre porque el cerebro procesa las imágenes de violencia o desastres como amenazas cercanas, aunque sucedan a miles de kilómetros.

En un informe de la Universidad de Sussex, se comprobó que los medios de comunicación que enfatizan lo negativo provocan un cambio en el estado de ánimo de los espectadores que no se limita a la preocupación por la noticia en sí. Los participantes del estudio mostraron una tendencia a extrapolar sus preocupaciones personales, volviéndose más pesimistas sobre sus propias vidas. El efecto de cascada emocional transforma un suceso externo en un malestar psicológico interno y persistente.

Para mitigar estos efectos, especialistas del Dartmouth College sugieren establecer límites estrictos de tiempo para el uso de aplicaciones de noticias y redes sociales. La técnica de "consumo deliberado" busca que el usuario elija momentos específicos del día para informarse, evitando que el acceso sea una reacción automática al aburrimiento o la ansiedad. La eliminación de notificaciones push de aplicaciones de noticias también se menciona como una medida efectiva para recuperar el control sobre la atención.

La encuesta internacional de la empresa YouGov indicó que en el Reino Unido el 43% de los usuarios de redes sociales admitió haber realizado doomscrolling de forma habitual durante el último año. Los datos muestran que el pico de esta actividad ocurre entre las 23:00 y las 01:00 horas.

LV / ds