Un misterio del Renacimiento

El secreto médico detrás de Venus: científicos creen haber resuelto un misterio de Botticelli de más de 500 años

Un estudio de investigadores británicos reabre uno de los grandes enigmas del Renacimiento y plantea que el característico estrabismo de Venus podría reflejar una enfermedad real de Simonetta Vespucci, la modelo que inspiró la célebre obra.

Venus Foto: captura

Durante siglos, "El nacimiento de Venus", una de las pinturas más famosas del artista renacentista Sandro Botticelli, despertó admiración por su belleza idealizada y por los detalles que definieron los cánones estéticos de una época. Sin embargo, uno de esos rasgos siempre llamó la atención de historiadores del arte y especialistas: la ligera desviación en uno de los ojos de Venus.

Recuperan en Sevilla dos pinturas barrocas de Lucas Valdés desaparecidas hace casi un siglo

Ahora, una nueva investigación desarrollada por científicos de la Queen Mary University of London propone una explicación inesperada. Según los autores del estudio, ese detalle podría no haber sido una licencia artística, sino el reflejo de una condición médica real sufrida por Simonetta Vespucci, la mujer que habría servido como modelo e inspiración para varias de las obras más emblemáticas de Botticelli.

Los investigadores recurrieron a herramientas de reconocimiento facial basadas en inteligencia artificial para examinar cinco retratos atribuidos a Simonetta Vespucci, una de las figuras más admiradas de la alta sociedad florentina del siglo XV.

Los resultados revelaron varios indicios compatibles con un adenoma hipofisario, un tumor benigno que se desarrolla en la hipófisis, una pequeña glándula situada en la base del cerebro y responsable de regular numerosas funciones hormonales.

De acuerdo con los especialistas, este tipo de tumor podría explicar el leve estrabismo visible en algunos retratos de Simonetta, incluido el que aparece en El nacimiento de Venus, obra realizada alrededor de 1485 y actualmente conservada en la Galería Uffizi.

La musa que cautivó a Botticelli

Simonetta Vespucci fue una de las mujeres más célebres de la Florencia renacentista. Reconocida por su belleza, se convirtió en una figura recurrente en la producción artística de Botticelli y en un símbolo de elegancia para la aristocracia de la época.

Interceptaron una valiosa pintura colonial en el Aeropuerto de Santiago del Estero

La relación entre artista y musa ha alimentado numerosas historias durante siglos. Según registros históricos citados por los investigadores, Botticelli quedó tan fascinado por ella que, al morir en 1510, pidió ser enterrado cerca de su tumba, un gesto interpretado como una muestra de devoción hacia quien inspiró varias de sus creaciones más importantes.

Una muerte temprana que sigue generando preguntas

Simonetta murió con apenas 23 años, y las causas exactas de su fallecimiento han sido motivo de debate entre historiadores durante generaciones.

La nueva investigación sostiene que la expansión del adenoma hipofisario pudo haber derivado en una apoplejía tumoral, una emergencia médica grave provocada por una hemorragia o alteración repentina dentro del tumor.

Para respaldar esta hipótesis, los científicos analizaron documentos históricos y correspondencia de la época. Entre ellos aparecen referencias a los últimos días de Simonetta, en los que habría sufrido fuertes dolores de cabeza, vómitos, alucinaciones, fiebre elevada y episodios de colapso físico.

Según los autores, todos estos síntomas son compatibles con una rápida expansión del tumor y podrían explicar el deterioro de su salud antes de morir.

Otro detalle que llamó la atención de los investigadores

Además del estrabismo, los especialistas identificaron otro posible signo clínico en una de las pinturas atribuidas a Botticelli. En el llamado Retrato alegórico de una mujer, Simonetta aparece representada con signos de lactancia.

La pintura de Pablo Picasso, el peor temor de Franco

Este detalle resultó particularmente llamativo porque no existen registros de que hubiera tenido hijos. Para los investigadores, la imagen podría reflejar una condición conocida como galactorrea, una producción anormal de leche asociada a determinados adenomas hipofisarios que secretan prolactina.

La combinación de este síntoma con los cambios observados en los rasgos faciales fortaleció la hipótesis de que la modelo padecía una alteración hormonal vinculada al tumor.

El estudio se suma a una creciente corriente de investigaciones que exploran la presencia de enfermedades y condiciones médicas en obras maestras de la historia del arte.

Uno de los casos más conocidos surgió en 2024, cuando investigadores de la Universidad Paris-Saclay sugirieron que una figura femenina representada por Miguel Ángel en el fresco El Diluvio de la Capilla Sixtina mostraba características compatibles con un cáncer de mama.

Estos trabajos abren una nueva ventana para comprender cómo los artistas del pasado pudieron haber retratado, de manera consciente o involuntaria, enfermedades reales de las personas que sirvieron como modelos.

 

LV/ff