Ni una Menos

Ni Una Menos, a 11 años: una multitud volvió a las calles y crece la discusión por las políticas de género

El reclamo contra la violencia de género volvió a tomar las calles para exigir justicia y respuestas urgentes frente a una problemática que no cesa.

Organizaciones y Familiares ya se encuentran en la Plaza de los Dos Congresos. Foto: Juan Cruz Soqueira

Mientras avanzan los preparativos para el acto principal y la lectura de un documento consensuado por las organizaciones convocantes, la zona del Congreso ya presenta importantes complicaciones para el tránsito vehicular debido al operativo de seguridad desplegado por fuerzas federales y porteñas.

La Policía Federal, la Policía de la Ciudad, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval montaron el tradicional vallado perimetral alrededor del Palacio Legislativo, un dispositivo que se repite en cada movilización masiva en el centro porteño.

La convocatoria de este año está marcada por el impacto social generado por un brutal femicidio ocurrido recientemente en la provincia de Córdoba, un caso que volvió a instalar el debate sobre la violencia de género y la capacidad de respuesta del Estado frente a estos hechos.

La situación remite inevitablemente al origen mismo de Ni Una Menos. En 2015, la indignación social por una serie de femicidios, entre ellos el asesinato de la adolescente Chiara Páez, derivó en una movilización histórica que logró transformar una problemática largamente invisibilizada en una cuestión central de la agenda pública. Once años después, las organizaciones sostienen que el problema continúa vigente.

Los números que preocupan

De acuerdo con distintos observatorios especializados que realizan relevamientos sobre violencia de género en todo el país, durante 2025 se registraron alrededor de 250 femicidios.

Los informes coinciden en señalar que la mayoría de los agresores pertenecían al entorno cercano de las víctimas: parejas, exparejas, familiares, conocidos o personas con algún vínculo previo.

La tendencia continúa generando preocupación durante 2026. Según los registros difundidos por organizaciones de seguimiento estadístico, hasta el 30 de mayo se contabilizaban 105 femicidios, una cifra que mantiene en alerta a especialistas y organizaciones sociales.

Los datos muestran además una característica que se repite año tras año: el principal riesgo para muchas víctimas continúa encontrándose dentro de los ámbitos de confianza y convivencia cotidiana.

Las violencias que no siempre llegan a los titulares

Detrás de cada caso extremo existe una trama de situaciones de violencia que, muchas veces, permanecen invisibles durante años. Organizaciones y familiares que se encuentran en la movilización señalan que miles de mujeres denuncian diariamente situaciones de violencia física, psicológica, económica y simbólica.

Entre los hechos más frecuentes aparecen amenazas, hostigamiento permanente, control de teléfonos y redes sociales, restricciones para trabajar o administrar dinero propio, aislamiento de familiares y amistades, persecuciones por parte de exparejas, incumplimiento de cuotas alimentarias, agresiones verbales sistemáticas y situaciones de acoso en espacios públicos o laborales.

También se registran denuncias por violencia digital, difusión no consentida de imágenes íntimas, extorsiones, manipulación económica y diversas formas de intimidación que muchas veces no alcanzan visibilidad mediática, pero forman parte de la realidad cotidiana de miles de mujeres en todo el país.

El cambio de rumbo en las políticas públicas

La marcha de este año también encuentra a las organizaciones feministas en un escenario político diferente al de las últimas ediciones. Desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, el Gobierno impulsó una profunda reestructuración de las áreas dedicadas a políticas de género.

Entre las medidas adoptadas se encuentra la eliminación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, la reducción de programas específicos y la revisión de distintas iniciativas impulsadas durante las gestiones anteriores.

La administración libertaria sostiene que estas estructuras representaban un gasto burocrático excesivo y que la problemática debe abordarse desde políticas generales de seguridad, justicia y asistencia a víctimas, sin organismos específicos vinculados a la perspectiva de género.

Las organizaciones feministas, en cambio, afirman que los recortes redujeron la capacidad estatal para prevenir situaciones de violencia y acompañar a las víctimas.

Entre los puntos más discutidos aparece el funcionamiento de la Línea 144, servicio de asistencia y orientación para personas que atraviesan situaciones de violencia. Mientras el Gobierno asegura que la herramienta continúa operativa, organizaciones y usuarias denuncian una disminución de recursos y capacidad de respuesta respecto de años anteriores.

Sin iniciativas legislativas de peso

Otro de los cuestionamientos que plantean los sectores convocantes apunta al Congreso Nacional. Durante el último año no se registraron proyectos legislativos que lograran instalar en la agenda parlamentaria una discusión de fondo sobre nuevas políticas de prevención de la violencia de género o mecanismos de fortalecimiento institucional para la asistencia a víctimas.

Tampoco existen actualmente iniciativas con respaldo político suficiente para restablecer organismos como el extinto Ministerio de las Mujeres o crear estructuras similares dentro del Estado nacional.

Once años después

Mientras las columnas continúan llegando a Plaza Congreso y las organizaciones ultiman los detalles del acto central, la consigna que movilizó a cientos de miles de personas en 2015 vuelve a resonar en las calles.

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Once años después de aquella primera convocatoria, Ni Una Menos enfrenta un escenario político distinto, una discusión renovada sobre el rol del Estado y una realidad que continúa mostrando cifras alarmantes de violencia contra las mujeres.

La movilización de este 3 de junio buscará volver a poner esos números en el centro del debate público y recordar que, detrás de cada estadística, existen historias, familias y vidas atravesadas por una problemática que sigue siendo uno de los mayores desafíos sociales de la Argentina contemporánea.

JCS/MV/ff