Open House Buenos Aires 2026: la Ciudad volvió abrir sus tesoros arquitectónicos
El festival abrió al público distintos edificios y espacios de la Ciudad, con una amplia convocatoria. En SIGEN, más de 500 personas visitaron el edificio Yatahi.
La lluvia que cayó sobre Buenos Aires durante el sábado no impidió que cientos de personas se acercaran a los distintos espacios que participaron de una nueva edición de Open House Buenos Aires, el festival de arquitectura que durante el fin de semana permitió recorrer edificios y lugares que habitualmente no están abiertos al público. Las largas filas, los paraguas y los pisos mojados marcaron parte de la jornada, aunque no redujeron el interés de los visitantes.
Uno de los datos que dejó el fin de semana fue la convocatoria en la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), donde más de 500 personas participaron de la propuesta en el edificio Yatahi. Allí pudieron recorrer el espacio, conocer su historia y acercarse a la muestra “Constelaciones”, además de acceder a la terraza con vista panorámica de Buenos Aires.
Mientras tanto, en distintos puntos de la Ciudad los voluntarios de Open House recibieron a los visitantes y aportaron información sobre las construcciones para acompañar los recorridos y explicar las particularidades de cada proyecto.
Entre los espacios que formaron parte de esta edición estuvo el PH Juana Azurduy, ubicado en la calle del mismo nombre al 3000. Se trata de un pequeño lote restaurado a nuevo con una premisa centrada en elevar la calidad espacial sin perder la esencia de la vivienda. La intervención trabajó especialmente sobre los niveles, reorganizó las circulaciones y convirtió las escaleras en una parte fundamental de la experiencia.
El color aparece como protagonista y se combina con las terminaciones de la vivienda, en una propuesta que busca demostrar que incluso en pocos metros cuadrados hay lugar para experimentar.
Otra de las propiedades transformadas fue Casa Mendoza, ubicada en el cruce con Superí. La vivienda ya existía y correspondía a una obra de un ingeniero civil de mediados de los años 70. Los arquitectos conservaron la estructura de hormigón armado, compuesta por columnas, vigas y losas. La casa prácticamente no tiene circulaciones ni pasillos. Las llegadas de las escaleras se transforman en espacios comunes o semiprivados, como el living íntimo de la planta alta o el estudio ubicado en el subsuelo.
La convocatoria quedó reflejada desde temprano. A pesar del mal clima, para las 12 ya se habían agotado todos los cupos para visitar Casa Mendoza y más de media cuadra esperaba para ingresar.
La misma escena se repitió en el edificio Prometeo 3031, donde también se formaron largas filas y numerosos jóvenes se concentraron para fotografiar los detalles constructivos. Los voluntarios de Open House organizaron el ingreso y coordinaron la circulación mientras el arquitecto Marco Caviglia comenzaba a explicar cómo nació y se desarrolló el proyecto.
Caviglia recorrió la historia del edificio y del barrio, habló sobre arquitectura y las transformaciones de Buenos Aires, y explicó las decisiones que llevaron a que el proyecto adquiriera sus características actuales.
Prometeo propone que los ambientes principales de las viviendas se vinculen con una terraza jardín de grandes dimensiones y buena orientación. Conviven tierra y vegetación, huerta, compost, piletas, fogoneros y diferentes espacios de uso común.
El edificio recupera una referencia característica de la arquitectura porteña: el patio lateral de la tradicional casa chorizo.
La convocatoria durante el fin de semana dejó así una muestra de interés que despierta la posibilidad de conocer espacios habitualmente cerrados al público. Más allá de recorrer los edificios, Open House permitió acercarse a las decisiones detrás de cada proyecto y conocer las historias de las construcciones desde la mirada de quienes participaron de su diseño.