La Fórmula 1 es, nadie lo duda, una vidriera desde la que se proyectan todo tipo de historias: productos, servicios y, por supuesto, personalidades ven exaltadas sus virtudes gracias a la infinita difusión global que ha alcanzado esta especialidad; todo lo que pasa por la máxima categoría del automovilismo mundial logra repercusión a nivel “interplanetario”.