Pasó casi desapercibido. Quizá porque las continuas excentricidades de este gobierno ya generaron cierta inmunidad colectiva.
Pero el Manifiesto místico que Javier Milei expuso en la Universidad Bar-Ilan de Israel representa una sorpresiva radicalización de sus teorías mesiánicas. Ya no solo es el primer presidente anarcocapitalista de la historia, sino el primer mandatario que oficialmente sustenta esa ideología en preceptos bíblicos y designios divinos.
Milei tituló su charla “Capitalismo: la divina maquinaria del Paraíso”. Mencionó 40 veces a Dios, 31 al Paraíso, 9 a la Caída (como sinónimo del “pecado original”), 5 veces los Diez Mandamientos y 4 veces la Tierra Prometida. Más otras 30 referencias bíblicas.
El sistema. Estas fueron algunas de sus definiciones:
• “El capitalismo es el sistema que Dios preparó a través de su ley para que después de la Caída el trabajo continuara. No lo inventó el hombre. El hombre lo descubrió al obedecer. Está inscripto en los Diez Mandamientos. Esto no es una metáfora”.
• “El capitalismo es una máquina divina para generar prosperidad y estar más cerca del Paraíso”.
• “Si uno cumple la ley de Dios habrá prosperidad. Habrá un sistema económico que es justo, eficiente, maximiza el crecimiento y deriva abundancia”.
• “El mundo que Dios diseñó no era un mundo de escasez, era de abundancia. Eso es el Paraíso”.
• “El Infierno es la miseria radicalizada, extrema. No solo la ausencia de bienes, sino la presencia del tiempo como tormento”.
• “El almacenamiento, procesamiento y comprensión en Adán era incomparablemente superior a cualquier inteligencia artificial actual y a todas juntas”.
• “Con la Caída vino la pérdida. Se perdió la dotación divina con la que el hombre trabajaba. Las dotaciones pasaron a ser finitas, la capacidad cerebral se redujo a una fracción de lo que era. Antes de la Caída, el hombre tenía acceso a la provisión del Creador. Dotaciones infinitas, capacidad cognitiva sin límite, conocimiento sin esfuerzos”.
• “Cuando uno rechaza la ley de Dios, adscribe al marxismo. El marxismo se autodeclara como una teoría satánica. Marx era satanista”.
• “Lo que el marxismo hace es ocupar el lugar de Creador. Es el Estado como Dios sustituto. Es el intento más ambicioso y devastador de reemplazar el orden divino por el orden humano”.
• “Hay que dejar de lado el relativismo moral. Hay cosas que están bien y hay cosas que están mal. Es decir, con determinadas culturas no vamos a poder convivir”.
Dudas sistémicas. El pensamiento mesiánico está hecho a prueba de cualquier refutación científica. Por eso, nada de lo que aquí se diga hará mella en las teorías místicas de Milei y de quienes las compartan.
Pero al menos se podrían mencionar ciertas dudas.
Si Dios inventó al capitalismo, por qué demoró 300 mil años para que los humanos lo aplicaran y en el medio existieron otros sistemas que, según Milei, Dios no había inventado.
Los esfuerzos del Presidente por apoyar sus teorías en el Antiguo y el Nuevo Testamento chocan con el insalvable problema de que los textos sagrados no hacen referencia al capitalismo ni a nada remotamente parecido. En principio, porque los más antiguos fueron escritos unos 2.500 años antes de ese sistema y los del Nuevo Testamento, hasta unos dieciséis siglos antes.
También es extraña su afirmación de que los Diez Mandamientos son el sustento que Dios definió para el capitalismo.
¿En qué pasajes de esos mandamientos se habrá basado Milei? ¿En “Amarás a Dios por sobre todas las cosas”? ¿En “Santificarás las fiestas”? ¿En “Honrarás a tu padre y a tu madre”? ¿O en “No desearás la mujer del prójimo”?
Milei sí cree encontrar un parangón en el séptimo mandamiento, “No robarás”. Lo refiere para justificar los monopolios y rechazar cualquier regulación sobre ellos: “Si yo regulo, estoy violentando los derechos de propiedad. ¿Cómo voy a justificar que, en aras de la eficiencia, voy a estar robando? Robar está mal”.
De la mano del “No robarás” también repite su riesgosa idea de que la democracia es una dictadura de las mayorías. Lo ejemplifica así: “Hay cinco personas, una tiene 500 dólares y las otras cuatro, cero. Entonces, a un político se le ocurre una idea brillante llamada ‘justicia social’ y le quita 400 al que tiene 500, y le da 100 a cada uno de los cuatro restantes. Ahora todos tienen 100 dólares. Si van a una elección, va a ganar (el político) con el 80% de los votos”.
Su tesis: la justicia social es un “robo” por el cual se le quita dinero a una persona para dárselo a otras. Y la “dictadura de las mayorías” es ese sistema que les permite votar a los que usufructúan de ese “robo” y que elegirán al ladrón que los benefició.
Justo después de regresar al país, Milei recibió a Peter Thiel, el tecnoempresario que dice que “la democracia es incompatible con la libertad” y que “frena el desarrollo tecnológico” (también afirma que los hippies y los ecologistas son el “anticristo”).
Por su lado, el pasaje del discurso en el que asocia a Marx con el rey de las tinieblas resulta toda una novedad: entre los cientos de críticas que le lleva dedicadas al autor de El capital, nunca había mencionado el tema.
Pero en Israel recordó un texto de ficción de Marx, cuando tenía 18 años, en el que dice: “Pronto abrazaré la eternidad y lanzaré gigantescas maldiciones a la humanidad”.
Si busca, encontraría en él otras menciones al demonio de la misma época, de seguro inspiradas en Goethe, el célebre autor de Fausto, a quien Marx tanto admiraba. Hasta ahora nadie denunció a Goethe de haber hecho un pacto con el diablo, pese a que en ese libro su protagonista sí lo hacía.
Malignos. Es posible que la idea de Milei de vincular a Dios con el capitalismo esté inspirada en las teorías de su amigo Jesús Huerta de Soto, el economista español que escribió que Dios es anarcocapitalista. El texto de De Soto es de 2018 y lo presenta como una respuesta a las críticas del papa Francisco a los libertarios y al individualismo extremo (antes de que Milei fuera Milei).
De la misma inspiración habrá surgido probablemente la afirmación presidencial posterior de que Francisco era “el enviado del Maligno en la Tierra”.
Hoy, el Manifiesto ayuda a entender mejor la lógica de tal delirio místico: si la justicia social y el Estado son entidades demoníacas para enfrentar el plan de Dios, quienes las defienda son envidados de Satanás. Aunque se trate de un papa cocmo Bergoglio, a quien Milei también llamó “comunista”.
De nuestro presidente ya sabíamos que cree que el Uno le dio la misión de gobernar el país tras anticiparle que ganaría en 2023. De la misma forma que dice que su hermana es la reencarnación de Moisés y quien la conecta con Dios a través de su perro muerto.
Y este verano, en el último foro de Davos, ya había explicado que el derecho natural surgido de Dios debía estar por encima de las leyes humanas. Esta semana agregó: “Algo por ser legal no necesariamente es legítimo, lo que hay que buscar es que el derecho natural y el derecho positivo estén en consonancia. Cuando no hay consonancia, por más legal que sea, no lo hace legítimo”.
Ahora, el Manifiesto de Israel profundiza sus derivas mesiánicas al plantear un sustento teológico totalizador detrás de sus concepciones ideológicas.
Es un enigma qué otra sorpresa nos deparará la mente de este hombre católico que reza con los evangelistas y se autopercibe judío.
¿Será una teocracia? Esa forma de gobierno donde el poder político es ejercido por líderes que gobiernan en nombre de Dios.