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miércoles 5 diciembre, 2018

Memo sobre Flynn debería preocupar a Jared Kushner y Trump

El exasesor de seguridad nacional ha participado ya en 19 entrevistas con el fiscal Robert Mueller.

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Timothy L O'Brien


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Former Trump Adviser Michael Flynn Charged With Making False Statement To FBI Foto: Getty Images via Bloomberg

Michael Flynn, exasesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump que se declaró culpable hace un año de mentir a las autoridades federales, ha participado desde principios del año pasado en 19 entrevistas de la oficina del fiscal especial Robert Mueller. También ha ayudado en varias investigaciones en curso –incluida una investigación criminal no revelada– que son parte de una investigación de posible colusión entre la campaña presidencial de Trump y el Kremlin.

Todo eso, más la "importante ayuda" de Flynn, la cooperación temprana y la aceptación de la "responsabilidad por su conducta ilegal", llevaron al equipo de Muller a pedirle al tribunal que le otorgue a Flynn una sentencia indulgente que no incluya tiempo en prisión, según un anticipado memorando de sentencia que presentó la oficina del fiscal especial la noche del martes.

Y no hubo mucho más que eso en 13 páginas concisas y cuidadosamente redactadas que decepcionaron a cualquiera que esperaba que el documento fuera otro relato público que aportara muchos detalles nuevos sobre la investigación de Mueller. Sin embargo, la presentación, y algunos detalles nuevos en ella, deberían dar que pensar a los miembros del círculo íntimo de Trump, especialmente el yerno del presidente y asesor principal de la Casa Blanca, Jared Kushner.

El memorando de Mueller señaló que la curiosidad de los investigadores federales sobre el papel de Flynn en la transición presidencial parecía haber sido provocada por un informe del Washington Post de una conversación que él tuvo con el embajador de Rusia en EE.UU., Sergey Kislyak, en diciembre de 2016.

La presentación también detallaba una serie de mentiras que Flynn dijo sobre sus contactos y trabajos para el gobierno turco mientras prestaba servicio en la campaña de Trump. (Dado que Trump y un par de sus asesores habían estado buscando un negocio de bienes raíces en Moscú durante el primer semestre de 2016, Flynn podría haber considerado que no era controvertido jugar a dos bandas).

Pero lo más importante de lo que debería preocupar al Equipo Trump está en la revelación de Mueller de que Flynn ha proporcionado información de primera mano sobre las interacciones entre el equipo de transición y funcionarios del gobierno ruso, incluidas, como ya se sabía, varias conversaciones con Kislyak en diciembre de 2016. Entre ellas se incluía una discusión sobre el levantamiento de sanciones económicas que el gobierno de Obama había impuesto a Rusia y sobre otro asunto relacionado con una resolución de las Naciones Unidas sobre Israel.

Flynn mintió a los agentes federales que lo interrogaron sobre esas conversaciones el 24 de enero de 2017, y eso fue un delito (al igual que, posiblemente, lo fueron sus esfuerzos como ciudadano privado de entrometerse en la política exterior de un gobierno en ejercicio).

El exgeneral reconoció haber mentido, se declaró culpable hace un año y luego comenzó a cooperar con la investigación de Mueller.

La cronología en torno a las conversaciones de Flynn es crucial porque muestra lo que todavía está en juego para el presidente y Kushner, y por qué Mueller pudo haberse contentado con asegurar un acuerdo de cooperación que conllevaba sanciones relativamente leves, y por qué la ayuda de Flynn parece posteriormente haber satisfecho tanto al veterano fiscal.

Las acciones de Kushner también son interesantes porque la Oficina Federal de Investigación (FBI) examinó sus propias comunicaciones con Kislyak, y Kushner habría alentado a Trump a despedir a su director del FBI, James Comey, en la primavera de 2017, cuando Comey aún estaba en las primeras etapas de indagación sobre la conexión Trump-Rusia.

Comey y su sucesor, Mueller, se han centrado en el posible intercambio de favores entre la campaña de Trump y el Kremlin.

Sabemos que hackers rusos dirigidos por agentes de inteligencia de Rusia penetraron los servidores informáticos de los demócratas en 2016 y entregaron esa información y numerosos correos electrónicos a WikiLeaks para difundirlos como parte de un esfuerzo por socavar la candidatura presidencial de Hillary Clinton. Trump también estaba buscando ese trato comercial en Moscú en 2016 y tenía otros proyectos a lo largo de los años con presencia rusa.

¿Qué podría haber esperado el Kremlin a cambio? ¿Una promesa de levantar las sanciones económicas de EE.UU.?

Kushner también tenía problemas financieros personales que rondaban su mente en ese momento. Había pasado gran parte de 2016 tratando de rescatar a su familia de su mala y costosa compra de un rascacielos en Manhattan, en la Quinta Avenida N°666.

Después de una reunión en la Trump Tower con Kislyak el 1 de diciembre de 2016, a la que Flynn y Kushner asistieron juntos, el embajador organizó otra reunión el 13 de diciembre para Kushner y un banquero ruso de alto nivel con vínculos con el Kremlin, Sergei Gorkov. La Casa Blanca ha dicho que la reunión fue inocente y parte de los deberes diplomáticos de Kushner. En una declaración después de su testimonio ante el Congreso en el verano de 2017, Kushner dijo que sus interacciones con Flynn y Kislyak el 1 de diciembre solo involucraron una discusión sobre la política de Siria, no sobre las sanciones económicas. Dijo que su discusión con Gorkov el 13 de diciembre duró menos de 30 minutos y solo involucró un intercambio de bromas y esperanzas de mejores relaciones entre EE.UU. y Rusia, y no incluyó ninguna discusión sobre el reclutamiento de rusos como prestamistas o inversionistas en el negocio inmobiliario de la familia Kushner.

Kislyak disfrutó de un cabildeo continuo de la Casa Blanca después de sus reuniones con Kushner. El 22 de diciembre, Flynn le pidió a Kislyak que retrasara una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba a Israel por construir asentamientos en territorio palestino. Más tarde, Flynn le dijo al FBI que no le había pedido a Kislyak tal cosa, lo que no era cierto. Los documentos judiciales presentados el año pasado decían que un "miembro muy importante del Equipo de Transición Presidencial" le ordenó a Flynn que hiciera una propuesta a Kislyak sobre la votación de sanciones. Según informes de mi colega de Bloomberg Opinion Eli Lake y NBC News, Kushner era ese "miembro muy importante". Bloomberg News informó que los exasesores de Trump Steve Bannon y Reince Priebus también presionaron a Flynn para que hiciera lobby con Kislyak en la votación de la ONU. (Kushner no discutió haber presionado a Flynn para que se pusiera en contacto con Kislyak en su declaración el verano boreal pasado y, en cambio, notó cuán infrecuentes eran sus interacciones directas).

El papel de Kushner en estos eventos no se discute en el memorando de sentencia de Mueller para Flynn. La falta de mayores detalles podría hacer que Kushner se preocupe: si Flynn ofreció a las autoridades federales una versión de los hechos diferente a la de Kushner –y la versión de Flynn está respaldada por documentación o vigilancia electrónica federal del exgeneral– entonces el yerno del presidente puede tener para comenzar a protegerse (una posibilidad que advertí cuando Flynn se declaró culpable en 2017).

Otras partes de los cronogramas de 2016 y principios de 2017 también son importantes. El 28 de diciembre, menos de una semana después de que Flynn llamara a Kislyak por la votación en la ONU, el embajador se comunicó con Flynn, según documentos judiciales. El gobierno de Obama acababa de imponer sanciones económicas a Rusia debido a los esfuerzos del Kremlin por sabotear las elecciones de 2016. Aparentemente, Kislyak le dijo a Flynn que Rusia tomaría represalias porque Flynn le pidió que "moderara" la respuesta de Rusia. Flynn habría discutido el 29 de diciembre estas conversaciones con un exasesor de Trump, K.T. McFarland.

En las semanas siguientes, Sally Yates, entonces fiscal general de EE.UU., advirtió a la administración de Trump sobre la duplicidad de Flynn y dijo que era una amenaza para la seguridad nacional. Fue despedida días después por negarse a hacer cumplir la orden ejecutiva de Trump que buscaba prohibir la inmigración de siete naciones islámicas. La Casa Blanca obligó a Flynn a retirarse en febrero del año pasado, y Trump despidió a Comey tres meses después. Posteriormente, el presidente comenzó a usar la "caza de brujas" para describir la investigación que Mueller heredó de Comey.

Desde entonces, como la Casa Blanca y Trump seguramente han asimilado y como refuerza el memorando de sentencia de Flynn, la caza de Mueller ahora ha atrapado a varias brujas.

 

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o de Bloomberg LP y sus dueños.


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