En diálogo con Canal E, el especialista en comercio internacional Miguel Ponce explicó cómo la escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel provocó un “lunes negro” en los mercados energéticos y advirtió sobre fuertes consecuencias económicas globales.
La escalada del conflicto en Medio Oriente ya tiene un impacto directo en la economía global. Los mercados energéticos reaccionaron con extrema volatilidad y el precio del petróleo llegó a dispararse por encima de los 130 dólares antes de retroceder parcialmente.
Ponce describió la jornada como una de las más tensas de los últimos tiempos. “Este lunes negro empezó en modo pánico”, afirmó al analizar la reacción inicial de los mercados internacionales.
Según explicó, el principal detonante fue el impacto geopolítico del conflicto sobre el comercio energético. “El petróleo había superado los 130 dólares y después empezó a bajar porque pasaron cosas en el mercado”, señaló.
Para Ponce, el escenario actual muestra que Irán logró ventajas estratégicas en el tablero económico global. “Lo que estamos viendo es que Irán está ganando, por lo menos hasta ahora, tres batallas”, aseguró.
El Estrecho de Ormuz y el caos energético
El primer factor clave que explicó el analista es el impacto del conflicto sobre el comercio mundial de petróleo, particularmente por la situación en el estratégico Estrecho de Ormuz. “La primera batalla es el cierre del Estrecho de Hormuz, que hace que el precio del petróleo vuele y genere caos en los mercados energéticos”, detalló.
Sin embargo, aclaró que el bloqueo no afecta a todos los países por igual. “El estrecho está cerrado para todos los que no son los principales clientes y amigos de Irán”, explicó.
En ese escenario, el rol de China aparece como clave, ya que es el principal comprador del crudo iraní. Según Ponce, el gigante asiático continúa recibiendo petróleo con relativa normalidad y, además, estaría obteniendo información estratégica del conflicto. “China le compra a Irán el 85% de sus exportaciones y está monitoreando con satélites toda la estrategia militar”, advirtió.
Intervención global y tensión política
La segunda consecuencia inmediata del conflicto fue la reacción de las principales economías del mundo. Ante el salto del petróleo, los países del G7 convocaron una reunión urgente para analizar la liberación de reservas estratégicas de crudo. “Se juntó el G7 para evaluar liberar reservas de petróleo, pero por ahora no han tomado una resolución definitiva”, explicó Ponce.
Mientras tanto, el especialista señaló que también se está generando un mercado paralelo de petróleo en Medio Oriente. Según su análisis, Saudi Aramco estaría realizando operaciones extraordinarias para abastecer a países altamente dependientes del crudo regional. “Se está generando una especie de mercado no controlado de petróleo en medio de la crisis”, sostuvo.
En paralelo, el escenario político también agrega incertidumbre. El conflicto militar coincide con tensiones internas en Estados Unidos y con una agenda diplomática clave.
Para Ponce, la prolongación de la guerra podría tener consecuencias directas en la política internacional. “Mientras más se alargue el conflicto, más dificultades van a venir no sólo para los mercados, sino también para la política de Estados Unidos”, concluyó.