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CIENCIA / Investigación científica
domingo 5 mayo, 2019

Afirman que rascarse genera un placer similar al que sienten los adictos

El estudio fue presentado por el médico Mauricio Sandoval, en la 37° Reunión de Dermatólogos Latinoamericanos, que se está llevando a cabo en Buenos Aires.

Rascarse produce una sensación parecida a la de las adicciones. Foto: Cedoc
domingo 5 mayo, 2019

Se está llevando a cabo en Buenos Aires la 37° Reunión Anual de Dermatólogos Latinoamericanos (RADLA) y una de las investigaciones que más llamó la atención fue la presentada por la Universidad Católica de Chile. Desde institución educativa trasandina sostuvieron que, en pacientes con picazón crónica, rascarse puede generar el mismo nivel de placer que tienen las personas que sufren adicciones.

El estudio fue presentado por el doctor Mauricio Sandoval, quien dirigió un estudio multidisciplinario sobre pacientes con liquen crónico simple, una inflamación de la piel causada por el estrés que genera picazón fuerte en la cabeza, las piernas o el cuello y que afecta a una de cada diez personas. Los principales afectados son personas entre 30 y 50 años, que tienen trabajos altamente demandantes y que se autoexigen demasiado.

“El estudio nace después de observar que es una patología que se consulta mucho, se le da tratamiento pero luego recae. Son pacientes que llevan años rascándose y por eso nos preguntamos por qué no pueden parar y por qué nadie logra sanarlos”, afirmó Sandoval. Para ellos, el prurito (“picazón”) es una patología difícil, ya que genera un círculo de prurito que produce el rascado, que genera aún más prurito en una espiral que se agrava con el tiempo por la imposibilidad del paciente de cortar con ese ciclo.

El equipo de investigación estuvo conformado por dermatólogos, neurobiólogos, psiquiatras, psicólogos y neurólogos. Todos ellos analizaron un grupo de pacientes crónicos en un resonador magnético funcional y también a otro grupo de control "sano". Allí encontraron las respuestas que se activaban en el cerebro al momento del rascarse. En las personas del primer grupo se generaba una sobreactivación, similar a la que aparece en el circuito de recompensa que tienen las personas con adicciones. “Hay una adicción a rascarse allí”, resaltó Sandoval.

Dhermasalud: dermatología de avanzada

Los científicos aseguraron que, a la vez, hay una disminución de la función de la corteza cingulada anterior, que es la encargada de procesar la integración de los pensamientos y las emociones. Es por eso que estos pacientes tienen una disminución del registro de sus emociones en su consciencia. “No se dan cuenta que están angustiados o ansiosos, y esto puede gatillar sensaciones de picazón en la piel, llevando al rasquido”, añadió el especialista.

El estudio además analizó biopsias de piel lesionada, midiéndose las Fibras del tipo C, que son las encargadas de llevar información sobre la picazón. Se descubrió que esa zona de la piel se encuentra sobreexcitada y que le envía al cerebro todo el tiempo señales de picazón. “Las pocas fibras que quedan por efecto del rasquido están hiperestimuladas. Es como un cable pelado mandando todo el tiempo señales”, agregó Sandoval.

Esta disociación de la falta de registro de las emociones a nivel de la consciencia podría generar la picazón en la piel que luego se perpetúa. “No se dan cuenta de que están con angustia y solucionan esto rascándose”, afirmó el especialista.

Es por ello que uno de los tratamientos que propone el profesional incluye parches de lidocaína en la zona lesionada para detener el impulso nervioso, asociado a terapias cognitivas-conductuales, (similar a la usada en casos de adicciones) que ayuden a modificar ese hábito de rascarse como escape. También incluye el uso de antidepresivos como inhibidores de recaptura de serotonina, mindfulness y respiración, entre otros.

No se dan cuenta de que están con angustia y solucionan esto rascándose, explicó el doctor Sandoval

“Son adictos a rascarse, por eso la propuesta de este tratamiento sería utilizar la terapia cognitivo conductual para la adecuada integración emocional y modificar la conducta del rasquido”, concluyó Sandoval.

JPA CP


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