CIENCIA
comenzó la cuenta regresiva

En medio de un estricto protocolo Covid-19, Argentina lanzará a fin de mes el Saocom 1B

El equipo de Conae e Invap trabaja en EE.UU. en los preparativos finales. Después de 60 años será el primer satélite puesto en órbita polar desde Cabo Cañaveral, Florida.

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Tecnología. Los científicos a cargo del desarrollo y la fabricación del satélite argentino. Y el lanzador: Falcon 9 de la empresa SpaceX. | gza. conae

Armados con tapabocas, alcohol en gel, controles diarios de temperatura y síntomas; y varios análisis de PCR previos negativos de Covid-19, el equipo argentino de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) y de Invap trabaja en Estados Unidos para que la pandemia que frenó el ritmo mundial no impida el lanzamiento para fin de mes del segundo Satélite Argentino de Observación con Microondas Saocom 1B.

Su puesta en órbita se había postergado en marzo a causa de la cuarentena, y ahora el satélite con antena radar que emite ondas hacia la superficie de la Tierra para que reboten y así obtener información de las estructuras con las que interactúa espera poder unirse con su gemelo, el 1A lanzado en octubre de 2018.

A la ansiedad propia del lanzamiento y del contexto causado por el nuevo coronavirus, se le suma que después de 60 años será el primer lanzamiento de un satélite con órbita polar (con un recorrido de polo norte a sur y perpendicular al Ecuador) desde Cabo Cañaveral, en Florida, EE. UU., a través del vehículo lanzador Falcon 9 de la empresa SpaceX.

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La antena radar fue diseñada por la Conea. Tiene 35 metros cuadrados y siete paneles

El satélite argentino anterior dejó la Tierra desde la base californiana de Vandenberg. “SpaceX nos comunicó el cambio en octubre del año pasado y como se cumplían todos nuestros requerimientos, aceptamos”, expresó desde el estado de Florida el director de la Conae, Raúl Kulichevsky. El ingeniero agregó: “Vamos exactamente a la misma órbita, hubo algunas modificaciones mínimas en las formas de trabajar para preparar el satélite para el lanzamiento, pero no han afectado en nada significativo”. La empresa SpaceX mudó todas sus operaciones a Florida aunque tiene condiciones climatológicas más inestables que la base de California. 

Luego del cambio de base y de la fecha programada a causa de la pandemia, apareció una ventana de oportunidad de lanzamiento para fines de julio (entre el 25 y 30), ya que en agosto están previstos otros lanzamientos del gobierno de Estados Unidos y después llega la época de huracanes hasta octubre. “Si no lo aprovechábamos ahora, el salto ya era cerca de fin de año y queríamos evitarlo. Si bien entendemos que estas no son las condiciones ideales, preferimos aprovechar esta oportunidad viniendo con todos los cuidados posibles para poder tener el Saocom 1B en órbita lo antes posible”, indicó Kulichevsky.

La balanza se equilibra con la responsabilidad del equipo argentino que viajó a pesar de las circunstancias. “Dirigir un grupo de personas que tiene este nivel de compromiso con los objetivos que nos hemos planteado –aseguró el ingeniero– es un enorme orgullo”.

Equipo. Técnicos e ingenieros de Invap y la Conae en las instalaciones de SpaceX en EE.UU.
Equipo. Técnicos e ingenieros de Invap y la Conae en las instalaciones de SpaceX en EE.UU. (Foto: CONAE)

Tras los días de cuarentena, el lunes pasado los argentinos comenzaron a trabajar con la revisión del satélite y la realización de distintas pruebas para asegurarse que el satélite está en condiciones. “Los últimos días de la campaña consisten en tareas conjuntas entre nosotros y la gente de SpaceX para colocar el satélite dentro del vehículo lanzador y tener todo preparado para el día del lanzamiento”, describió el director de la Conae.

Avance. Los satélites 1A y 1B se destacan por la antena radar de apertura de 35 metros cuadrados y siete paneles, que fue diseñada especialmente por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para medir la humedad del suelo. El instrumento no depende de la luz ni de las condiciones del tiempo para poder captar información de la superficie de la Tierra. 

La misión Saocom puede ofrecer datos al sector agrícola sobre el mejor momento para la siembra, la fertilización y el riego en cultivos como soja, maíz, trigo y girasol. También permite identificar zonas en riesgo de inundación y dar alertas tempranas; detectar suelos muy secos en peligro de incendio; elaborar mapas de desplazamiento del terreno y de glaciares; y prevenir, hacer seguimiento, mitigar y evaluar catástrofes. La información que reciben es enviada a la estación terrena de Córdoba.

Con los dos satélites gemelos en órbita se podrán completar las capacidades de la misión. “Vamos a trabajar en modelos digitales de terreno y para eso se necesita la información de ambos satélites porque lo que se obtiene es como una imagen tridimensional del lugar donde uno está observando”, explicó Kulichevsky. Además, formarán parte, junto con cuatro sondas italianas, del Sistema Italo-Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias”.

Argentina es uno de los pocos países que desarrolló –y cuenta– con satélites de radar en banda L, gracias al trabajo articulado de organismos públicos y privados como Invap, CNEA, el Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) y las empresas Ascentio y VENG.

Para el ingeniero, “el lanzamiento genera una mezcla de sentimientos, por un lado, la felicidad de saber que se llegó a un determinado punto, y por otro, la ansiedad por todo lo que viene”, como la apertura de los paneles solares y de la antena y el funcionamiento en órbita. De todos modos, es “un hito de culminación del trabajo de muchísima gente que genera una alegría y emoción enormes”, concluyó.

 

Estrés, ansiedad y controles de salud

“En condiciones normales, organizar una campaña de lanzamiento genera mucho trabajo y un estrés importante. En situación de pandemia, es tres veces el esfuerzo para no descuidar la seguridad de la gente”, afirma el gerente de Coordinación de Conae, Leandro Groetzner, quien organizó junto con Invap y SpaceX el protocolo de cuidados ante la pandemia. Antes de viajar, el equipo debió pasar un examen de diagnóstico y permanecer aislados durante cinco días y luego, ya en EE UU, seguir en cuarentena el mismo período y dar negativo dos exámenes de PCR consecutivos.

El protocolo incluye modos de actuación, recomendaciones de uso de los elementos de protección personal, y una declaración jurada diaria de salud y control de los contactos estrechos. Cada integrante tiene su reemplazo y ninguno comparte con el otro vehículos ni habitaciones.

“Estamos ansiosos y con la esperanza de que las personas que afrontaron el viaje puedan volver sanos. Es un desafío para poder poner al Saocom 1B en órbita con su hermano gemelo y poder brindar la información necesaria”, describe.