miércoles 21 de abril de 2021
COLUMNISTAS en rio gallegos, en 1976
20-02-2010 02:13

Cristina tenía razón: estuvo presa con Néstor

La presidenta Cristina Fernández recordó en un acto oficial su detención, junto a Néstor Kirchner y un grupo de amigos, en 1976, en Río Gallegos, y la polémica estalló cuando un sector de la prensa lo puso en duda. Pero el hecho es real: PERFIL lo reconstruyó y recuerda aquí un testimonio del ex diputado Oscar Vázquez, fallecido en 2008, que fue detenido con ellos.

20-02-2010 02:13

Hay historias que merecen ser contadas porque sus protagonistas fueron héroes o porque su accionar cambió el mundo. Existen otras, en cambio, que simplemente son relatadas en honor a la verdad. La detención de Cristina Fernández el Día de Reyes de 1976, junto con su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, es una de estas historias. Los Kirchner no fueron mártires ni modificaron el curso de los tiempos durante su juventud, pero como dijo la Presidenta, ambos fueron presos durante varios días en vísperas de la dictadura, algo que fue negado o sospechado de falaz en la última semana.
La detención fue confirmada a PERFIL al menos por cuatro personas del entorno íntimo del matrimonio en aquella época y por personas cercanas a la Policía. Y que Néstor y Cristina no hablen demasiado de esos días tiene su explicación: fueron liberados por sus contactos y tratativas con los militares, aseguraron las mismas fuentes.


La polémica comenzó cuando la Presidenta contó en una entrevista televisiva que estuvo presa “un mes” en Río Gallegos junto a Néstor “y otro compañero que había sido el testigo de nuestro casamiento”. El domingo pasado, el diario La Nación –además de otros medios– insinuó que se trataba de una mentira, en una nota en la que sostuvo que la primera mandataria tuvo “contradicciones” con su marido, que la “detención no se había registrado”, que “hasta ahora no se conocía y que algunas fuentes desmienten”. Esto provocó la furia presidencial en un acto, días después, en el que acusó a los medios de “mentir”, “difamar” e “inventar para agraviar”.
La lista de “negadores” de la detención incluyó a ex amigos del matrimonio y a ex funcionarios provinciales (ver recuadro) y en el hecho de que las biografías de los ex presidentes no mencionaban la detención. En realidad, este diario había dado a conocer con lujo de detalles el episodio el 19 de marzo de 2006, cuando en El Observador se publicó una extensa crónica acerca de qué hacía el matrimonio cuando comenzó la dictadura.
Casi cuatro años después, amigos íntimos de la pareja presidencial y policías de la época confirmaron a PERFIL la versión, que en su momento había sido relatada a este mismo diario por Oscar “Cacho” Vázquez, el padrino del casamiento de los Kirchner, también detenido en esa oportunidad, quien falleció en julio de 2008.

La historia. Dice el texto del periodista Adrián Murano aparecido en estas páginas en 2006 que en la noche de Reyes de 1976, Río Gallegos era una ciudad congelada. El matrimonio había viajado a Santa Cruz para pasar las fiestas en familia y esa noche Néstor tocó la puerta de Vázquez al filo de la medianoche y le propuso: “Estoy con Cristina, vamos a tomar algo por ahí”. El trío se acomodó en el Citroën 3CV amarillo del amigo de Néstor y se dirigió hacia la clínica Borelli, donde Mabel Velázquez, la esposa de Oscar, cuidaba a su suegra recién operada de vesícula. Las parejas pasearon por calles desiertas hasta llegar a la confitería 3M. Por dos horas bebieron café y hablaron de política.
El fallecido Vázquez aseguró entonces que jamás olvidó lo que vino después: “Cuando nos detuvieron era tarde, entre la una y las dos de la madrugada. No había nadie en la calle, excepto nosotros. Estábamos en la entrada de la clínica, que queda a pocas cuadras de la Seccional primera de policía. Habíamos ido para dejar a mi esposa, que se iba a encargar de cuidar a mi madre durante el resto de la noche… Cuando ella se estaba bajando del Citroën, aparecieron de repente dos autos, un Falcon verde que se estacionó detrás nuestro y un patrullero de la Policía provincial, que se puso adelante. En el patrullero había dos policías, vestidos de uniforme. Del Falcon no se bajó nadie, pero había tres personas vestidas de civil. Sólo bajó un oficial del patrullero que me dijo: ‘¿Usted es Vázquez?’. Yo asentí, y la frase siguiente fue casi automática: ‘Está detenido’… Cuando les pregunté por qué, me dijeron que era ‘por órdenes de superiores’. A Néstor y a mí nos metieron en el patrullero. A Cristina y a Mabel, en el Falcon”.
Según el relato, las parejas no se resistieron y los captores no mostraron armas ni utilizaron esposas. La única asustada era Mabel Velázquez, que no era militante ni peronista, y junto con la ahora presidenta fueron llevadas a la Comisaría 3ª. Allí conocieron a otras tres reas, ninguna detenida política, explicó otra amiga íntima de la Presidenta, quien solicitó reserva. Los hombres fueron llevados a la Comisaría 1ª, en donde un oficial que había sido compañero del colegio de Vázquez le explicó que lo habían detenido a él por su “rol directivo en la Juventud Peronista (JP)”.
—¿Y los otros tres por qué están detenidos? –preguntó Vázquez respecto a Cristina, Néstor y su esposa.
—Por las dudas –respondió el oficial.
Néstor no podía creer la mala suerte. Pero había sido una desgracia con suerte: sus familias les llevaron comida, colchones, frazadas, libros, cigarrillos y lo que necesitaran. En palabras del ex presidente, “no fue nada con respecto a lo que vivieron el resto de los argentinos”, según relató en 1998 en un programa de TV conducido por Alfredo Leuco.
“Durante el mes que estuvimos presos, toda la familia Kirchner se movió mucho para ayudarnos. Eso nos protegió. Me acuerdo que hacía ejercicios y hablaba con las otras presas. Me hacía compinche. Una de ellas estaba ahí porque había envenenado al marido con cianuro que le puso en el mate y otra, que había sido violada, asesinó a cuchilladas al violador. Sabían que me faltaba poco para recibirme de abogada y me pidieron consejos para sus defensas”, relató Cristina en la biografía “oficial” escrita por la periodista Olga Wornat.

Según recordó a PERFIL una vieja amiga de Cristina, durante el gobierno de Isabel Perón y los meses previos al golpe, la Presidenta y su marido “no eran ningunos subversivos ni militaban en ningún brazo armado, eran personas apasionadas por la política, pero nada más, no había razón para detenerlos”. Respecto a la detención, explicó que “no podría decir si fueron quince días o un mes, a mí se me hicieron eternas esas semanas”.
Otra de las amigas de los Kirchner, Gladis D’Alessandro –viuda de Carlos Labollita, un detenido desaparecido íntimo amigo de Néstor–, recordó que, estudiando en La Plata, vivían juntos, hasta que “en enero de 1976, Lupín y Cristina se van a Río Gallegos a visitar a la familia y los meten en cana a los dos”. Entonces “nos avisan que estaban presos y que teníamos que salir de la casa (que compartían). Cuando los largan y vuelven a La Plata, nos vamos a vivir a una pensión que era una ratonera, muy cerca del Distrito Militar. Ahí estuvimos los cuatro hasta el día del golpe”.
El periodista Alfredo Leuco, quien siguió con profundidad el tema de la detención, explicó que ex funcionarios de la época y amigos de entonces de los Kirchner por él consultados “no recuerdan” que el matrimonio presidencial haya sido detenido “ni que hayan hablado o recordado alguna vez el episodio”. Sin embargo, dijo a PERFIL, pudo saber que “un ex comisario de apellido Fetter recuerda la detención, aunque no puede precisar por cuántos días fue”.
Si la prisión de los Kirchner no fue una historia heroica ni meritoria, menos fue su desenlace, ya que según el entorno íntimo de la Presidenta, fueron las familias de Néstor Kirchner y de Oscar Vázquez las que negociaron con fuerzas policiales y militares la liberación. Según la allegada de Cristina, “los papás de Néstor y Oscar se movieron mucho y muy bien, fueron pacientes y lograron sacarlos, porque conocían al coronel Caloni”, jefe de la Seccional Tercera, finalizó.
El Observador del 19 de marzo de 2006 citaba una edición de La Opinión Austral, que informó aquel enero que “se realizó un operativo cumpliendo órdenes emanadas del Comando de la Brigada de Infantería Novena. Como consecuencia del mismo, fueron detenidas tres personas y se realizaron diversos allanamientos domiciliarios. La Patria está en peligro. Enfrentamos a un enemigo que reniega de nuestro pasado histórico, social y cultural, que además pretende imponernos un régimen ateo, materialista y despótico”. Eran vísperas de los años de plomo.

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