COLUMNISTAS
sin acuerdos

Domina la lógica binaria

La sociedad argentina parece atrapada en una realidad donde solo hay blanco y negro y que repite recetas y soluciones que en el pasado han demostrado que fracasan.

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Polis Homini. | pablo temes

¿Falta algún dirigente, algún sector, algún espacio que no hable, pida, reclame un acuerdo social? No hay lugar académico o del Tercer Sector que no se haya propuesto reunir a los dirigentes y, ellos, de cualquier sector que sea, hacen voto por obtener un acuerdo que permite diseñar una salida, que nos devuelva la confianza y, sobre todo, la esperanza. 

Gustavo Beliz con el Consejo Económico y Social y una serie de interesantes programas en esa línea; Sergio Massa planteándolo desde el Congreso; el documento de la CGT; la mayoría de los dirigentes que pasaron por el Coloquio de IDEA; las “Jornadas para que el día después seamos mejores”, que organizamos desde la UCA, por mencionar algunos ejemplos últimos, porque hay más. Sin embargo….ni la pandemia con todo su daño puede lograr ese acuerdo, que en lógica electoral, se hace por supuesto, un activo menor. En 2001 convocó la Conferencia Episcopal. ¿Quién tiene hoy la legitimidad para convocarlo? ¿Quién tiene la confianza de todos los necesarios para armar esa mesa? Mientras tanto…competencia electoral en el centro de la agenda… lo urgente sobre lo importante… y esa sensación de que estamos lejos de encontrar una salida… la noticia de las dificultades en las negociaciones con el FMI solo expresan la angustia de todo lo que no está saliendo. 

Nuestra dirigencia es como el tero, pega el grito en un lado y pone el huevo en otro. Los políticos llaman al diálogo cuando no tienen más remedio porque los arrincona la crisis o cuando necesitan montar un teatro para entretenernos. Los empresarios están preocupados por la economía nacional pero les preocupa más que los precios corran detrás del dólar, que cuidar el bolsillo de sus clientes y conciudadanos. Los medios viven pidiendo diálogo, pero solo destacan las peleas y a los dirigentes que promueven grietas, sin rescatar a los miles de líderes integradores que trabajan con otros y hacen cosas muy positivas en todos los campos. Hay excepciones en todos lo rubros, y algunas muy interesantes, pero no logran perforar la decisión pública, no logran incidir en la modificación del rumbo. 

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Como destacan los hermanos Federico y Gabriel Delgado en una nota de opinión de esta semana, la mayoría de los ciudadanos aparece atrapada en la lógica binaria de la “generación tapón”, que se alimenta de crear y sostener perspectivas de blanco sobre negro. Pero además repite recetas y soluciones que en el pasado han demostrado que fracasan, y que con la experiencia solo alimentan sofisticadas formas de salir de los lugares en que colocan a todos los actores del sistema: control de precios, cupos de exportación, etc. No hay lugar para la mirada nueva, distinta, pensada en clave de siglo XXI, solo blanco o negro. Para los Delgado, el correlato de esta generación tapón son los “Rompe Pepe” con sus soluciones mágicas que no aportan ni acuerdos, ni novedades, ni tampoco soluciones. 

Los temas de la agenda de la semana caen de un lado y del otro de quienes quieren hacer primar sus ideas a la realidad. Nadie tiene confianza de que exista una real preocupación por la inflación, por las exportaciones, por los mapuches, por la seguridad. 

Parece que todo trae una buena excusa para decir a los gritos en qué creo y qué defiendo. El país y su gente mira cómo temas de minorías que afectan a todos se tratan como de todos, por pocos y con recetas de otro tiempo. Y además en clave de un debate visceral. 

Hay un mirada esperanzadora en este artículo de los Delgado que quiero compartir. Porque dice que las nuevas generaciones parecen más tolerantes, creativas y tienen una aceptación sin prejuicios de las diferencias. Pero además tienen más conciencia del otro, del ambiente y de la paridad. 

Pude comprobarlo en el Seminario País Federal que realiza la Fundación Universitaria del Río de la Plata. Una semana en la que más de ochenta jóvenes de todo el país, líderes, de todos los sectores y partidos, fueron invitados a recorrer el espinel de la política y las instituciones nacionales. De manera respetuosa y convincente, dejaron muy claro en sus filosas preguntas, a todo dirigente que se animara a escucharlos. Ellos vienen por ese acuerdo y por la reformulación de ese rumbo. Renovada la esperanza, porque no hay sector ni partido político que no tenga jóvenes de este porte trabajando por abrir, crear, encontrar ese horizonte. Habrá muchos que se van porque no creen en la Argentina, pero hay muchos que se quieren quedar, y están pidiendo a la “generación tapón” que les abran paso. Tienen la edad que tenían nuestros próceres…

Hay más ejemplos para mirar: los hermanos Salvatto y su prédica por quedarse; Mayra Arenas poniendo en palabras lo qué pasa en la calle; las plumas de Pablo Touzón o Federico Zapata, que se animan a hablar desde otro lado… y tantos y tantas más…

Esa Argentina puja por protagonizar. Con esta inflación sin tregua y esta crisis económica social sin fin, seguimos encontrando hombres y mujeres que apuestan a soluciones y miradas diferentes. Las nuevas generaciones traen nuevas perspectivas. Es tiempo de que las dirigencias de todos los sectores y partidos les hagan lugar en la mesa de decisiones. Necesitamos recetas nuevas, y las generaciones tapón solo supimos hasta hoy dejar a casi la mitad de la población afuera. 

Si hace varias generaciones que no podemos hacer el acuerdo, que suban las segundas líneas, que suban las mujeres, que sea esa energía creativa la que concrete lo que se está pidiendo en todos lados. Y que ese nuevo camino, con nuevos protagonistas, nos lleve hacia un rumbo mejor, que dibuje soluciones más novedosas para nuestros centenarios problemas.

El papa Francisco habla de fraternidad, una relación que los argentinos y argentinas necesitamos darnos para volver a tener confianza en lo que nos une. Hay lugar para pensar la Argentina en esa clave. Donde el conflicto se naturaliza en ámbitos dirigenciales pero, al interior de nuestra sociedad prima la voluntad de estar juntos, y eso recrea la confianza en que ese nuevo rumbo, que nos contenga a todos y que dé vuelo a nuestras esperanzas, es posible y está cerca.

 

*Directora de la Escuela de Política y Gobierno de la UCA.