jueves 16 de septiembre de 2021
COLUMNISTAS decisiones
13-08-2021 23:55

El hortelano en invierno

13-08-2021 23:55

Hay que tener una fe loca (o una data precisa y rechequeada de la inclinación de los planetas) para tomarse el trabajo de echar en mi huerta escarchada semilla de algo vivo. Me anoticio con alivio de mi cita para la segunda dosis. No será con Sputnik. Me preguntan a mí, que no sé nada, si espero, como esta tierra yerma, o si me anoto para probar con otra cosa. Es vida o muerte. ¿Me informo con Página/12, con Clarín, yo, que elegí dedicarme a otra rama de lo humano? No soy epidemiólogo, ni apenas hortelano: me gana la hormiga y la biología se me hace inabarcable pero bella. Habrá expertos y eso espero. Quizá esta consulta libertaria sea tibio vulevú de la política. ¿Y si nos obligaran a clavarnos de prepo una Astra o una Moderna? Nos sublevaríamos reclamando la otra (de la que sabemos igualmente poco o nada) tan solo porque nos la habían prometido. El cóctel híbrido, también dicen, está tan documentado como la inclinación de la Tierra y –revisando resultados– dicen que el yuyo me conviene. Y para entrar a Europa el carnet de Sputnik es mal visto. Así que de golpe sí; es lo que más necesitaba. Aunque sea tendré medio pasaporte. 

Igual la decisión no debería quedar en mis manos embarradas, vacilantes. Ya sé todo: me preocuparía más que quedara en manos de otros. Pero algo habrá que hacer para salir del dilema, creer en el saber de los que estudiaron más que en mi libertad para opinar. Eso hacen las hormigas, las abejas. 

La pandemia expuso el cruento intervalo entre lo natural y lo social. La libertad individual, tan en boga junto a otros productos razonables, parece pertenecer al campo de lo social. En lo natural somos especie y no hay derecho individual a no vacunarse, salvo que como especie busquemos la extinción; hay también quien quiere tener la libertad de no creer que esto lo sea.

Cierro el surco con palita. Haga lo que haga, crea o no en esta escarcha tan definitiva, llegará la primavera. La naturaleza prescinde alegremente de nuestras opiniones sobre ella.

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