6th de March de 2021
COLUMNISTAS constitución y cultura
24-01-2021 00:26

El proceso chileno

24-01-2021 00:26

En enero se celebra uno de los acontecimientos más destacados para las artes escénicas de Sudamérica:  el Festival Santiago a Mil.  En su programación se reúnen las expresiones artísticas más destacadas del mundo y dedica una de sus tres semanas a la reunión de programadores (directores de teatros y festivales, productores) de todos los continentes para ver las obras latinoamericanas programadas, tener encuentros, intercambios y reflexionar en común. Este segmento se denomina Platea y se ha constituido en una ventana de exhibición para los creadores de nuestro continente.

Este año, se ha organizado un festival presencial y a distancia a través de las nuevas tecnologías que permite enfrentar los estragos que la pandemia ha causado en el sector cultural, especialmente en las artes presenciales, y permitir a quienes estamos vinculados a la actividad mantener un espacio de intercambio y pensamiento conjunto.

La asonada del 18 de octubre de 2019 abrió un proceso constituyente muy singular en Chile, puesto que surgió como un fuerte reclamo popular y no como decisión o acuerdo de cúpulas. Basta recordar cómo se arribó a la reforma constitucional de Argentina en 1994 mediante el denominado “pacto de Olivos” para advertir las diferencias entre ambas situaciones.  Los reclamos de distintos sectores de la sociedad impulsaron el plebiscito que puso en marcha formalmente la reforma de la Constitución, y en este momento se encuentra en plena organización la asamblea constituyente que le dará forma definitiva.

Con sutil e infrecuente sensibilidad para la comprensión del sentido de una Constitución en la organización social, en la apertura del encuentro Platea 21 se organizó un primer panel con candidatos a constituyentes que participaron de las inquietudes principales sobre el contenido de la nueva Constitución y la importancia de los derechos culturales en este nuevo texto, que como todas será un nuevo pacto social para organizar la vida comunitaria. La apertura estuvo a cargo de la presidenta de la fundación y directora artística del festival, Carmen Romero, que expresó la importancia de que la cultura esté presente en el debate y el posterior articulado de la nueva carta fundamental del país.

Si bien el tema del panel era el de las libertades y los derechos culturales hoy, la rica y diversa formación de los participantes nos permitió acceder a particulares problemáticas y propuestas de organización de esta discusión constitucional. Feminismo, pueblos originarios, participación popular fueron algunos de los tantos temas abordados por los participantes, que no solo demostraron conocimiento de los temas sino su compromiso vital con estos y con el proceso de transformación del país que culminará con la nueva Constitución y que comienza con un hecho alentador porque será la primera asamblea constituyente con integración paritaria.

Creo que el hecho de que esta discusión se haya celebrado en el marco de un festival internacional de teatro, danza y expresiones escénicas tiene un significado especial porque demuestra que el derecho, y muy especialmente el derecho constitucional, es una creación cultural que define las vidas de quienes debemos vivir bajo su vigencia. Los derechos culturales no son solo un grupo de derechos humanos sino que son derechos cuyo ejercicio permite la plena vigencia del goce del resto de los derechos individuales, políticos y sociales.

Tengo la convicción de que la cultura es un instrumento esencial para las relaciones internacionales. Así lo demuestran la historia y la realidad presente. El capital simbólico de un pueblo tiene incluso mayor dimensión que sus bienes materiales. Las naciones se reconocen por sus símbolos culturales, siempre múltiples y diversos, que en esa pluralidad contradictoria le otorgan singularidad y los convierte en un elemento esencial para las relaciones estratégicas de un país.

El proceso chileno nos da la esperanza de que la cultura sea un eje fundamental de las políticas de nuestros Estados y permita la creación de un mundo más respetuoso de los derechos humanos y de la diversidad,  signo  de nuestra época.

 

*Profesor de Derecho Constitucional.

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