COLUMNISTAS
Las cuevas de la política

El recorrido de los dólares de Insaurralde y Cirio: una fortuna de billetes de cara grande

Los videos que muestran fajos de dólares escondidos en la vivienda que compartieron abren una serie de interrogantes sobre el origen de ese dinero. El análisis de las imágenes permite identificar billetes de 100 dólares última generación, agrupados en fajos de 10 mil y, en algunos casos, termosellados con bandas numeradas utilizadas por cuevas financieras. Especialistas consultados advierten que parte del efectivo pudo haber pasado por mercados ilegales de cambio y describen mecanismos habituales de traslado de grandes sumas fuera del sistema.

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Vestidor forrado. Detrás de la cámara del celular, Cirio. Una millonada termosellada. | captura de pantalla

Hay pocas certezas. Pero para llegar a conclusiones, se parte de una verdad: esos dólares algo tenebrosos que se descubren escondidos en el vestidor más famoso del país, no estaban declarados. Esto quiere decir, acercándose de una manera naif a una primera definición, los dólares de la vivienda compartida entre Jesica Cirio y Martín Insaurralde provienen de alguno o alguno de los múltiples mercados en negro que abundaban en la Argentina en aquellos tiempos del comienzo de la década. Para acercarse entonces a la proveniencia de ese dinero, puede hacerse una primera aproximación, a partir de una radiografía de la pornografía visual que arrojan al ciudadano común esos billetes.

Comencemos por el primer video de cuatro disponibles. Las prolijas manos de la exvedete recorren unos cajones que al abrirse descubren una cancheras remeras del dirigente peronista del conurbano bonaerense de marcas de shopping seleccionado, que al levantarse con cuidado por parte de la “ex” vedette; otorgan la primera sorpresa. Fajos de dólares dentro de las populares bolsitas ziploc acomodados con cierta desprolijidad y desacomodamiento, como si el guardado fuera una molestia. Se observa como curiosidad la diversidad de estado de los dólares; con unidades más blancas y puntillosas, y otras más amarillas. Igualmente todos valen. Siga siga. Surgen aquí las primeras conclusiones que se repetirán en el resto del material visual. En todos los casos se trata de billetes de 100 dólares ubicados de a 100. Esto es, cada fajo será de 10.000 dólares; fórmula que continuará hasta el fin del documental surgido de un viejo celular de la famosa artista. Nada de unidades de cinco, diez o veinte. Todos de 100. La segunda conclusión del primer video es que en todos los caos se trata de dólares cara grande; con lo que en los mercados alternativos, valían lo que valían: un billete de 100 dólares que vale 100 dólares. Es el billete de US$ 100 emitido desde 1996 en adelante, donde Benjamin Franklin aparece con la cara más grande. Y apetecible. Algo fundamental para dinero que no tenía la alternativa de ser cambiado dentro del sistema financiero legal; único lugar donde a los billetes cara chica se los respetaba como lo que son sin discriminar ni devaluar entre un 5 y 10%. Reflexiones finales sobre ese primer video: el ahorrista del vestidor acomodaba los billetes de a fajos de 10.000 y solo aceptaba cara grande. Por lo demás, bastante desprolijo.

Pausa de hidratación, necesaria para el lector que empieza a espeluznarse. El segundo video es una continuidad de lo anterior. Siguen las remeras de camuflaje que al levantarlas descubren el tesoro en efectivo. Predominan los grupos atados con bandas elásticas. Y siguen las ziploc desordenadas con los billetes de numeración de 100 y fajos de 100. Se les pregunta a especialistas de los mercados alternativos del dólar sobre la imagen (siempre se conoce a alguno), sobre el uso de las bolsitas de plástico que cualquier ama de casa utiliza para preservar alimentos; sobre si es normal y cuidadoso guardar un billete en ese producto del día a día hogareño. La respuesta es positiva. Si el ziploc está bien cerrado, termina siendo hermético. Y en consecuencia, seguro para la salud de los billetes para su almacenaje y estibaje futuro. Lo cual no quiere decir que sea habitual su uso en las denominadas cuevas; donde lo más común es (si la cantidad de billetes circulando lo amerita) utilizar las famosas máquinas contadoras de dólares (y cualquier moneda por cierto), en su versión más moderna y sofisticada (existente en el país desde el 2023, año de la filmación del documental del vestidor). Esa máquinas permiten no solo contar, sino acomodar con una cinta blanca cada fajo de 10.000 dólares. En este segundo video comienzan a aparecer dólares de este tipo, aunque aún predominan los contenidos vía banditas elásticas.

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Segunda pausa de hidratación. El tercer video muestra la versión más prolija (y escandalosa quizá) de las filmaciones de Cirio. En un carry on abierto con delicadeza (no vaya a ser cosa que se arruinen) aparecen dólares en fajos siempre de 10.000; pero acomodados y termosellados con la banda blanca de numeración de las máquinas de moda de las cuevas. Aquí si la característica fundamental es la prolijidad y buen gusto por el cuidado de la fortuna del exmatrimonio (para el momento de la filmación, ya estaban separados y en vía de negociar cómo repartirse el botín). La pequeña valija, al abrirse, muestra al analista de los mercados alternativos de la divisa; un ejemplo de cómo ese dinero puede ser transportable con cuidado y esmero, para no sufrir consecuencias desagradables posteriores. El experimentado analista describe este tipo de embalaje, es la manera habitual de transportar dólares a granel para operaciones de montaje elevado como compra de alguna vivienda sin registrar, intercambio de efectivo por servicios inconfesables o pagos de favores políticos. La característica de la imagen entonces, a comparación con los dos primeros videos, es la prolijidad de guardado; con dólares termosellados con esmero, acompañados por la banda blanca de unión que caracteriza los dólares que pasaron por cuidadosas manos y máquinas de cuevas. Posiblemente de la zona sur. Un detalle: cada fajo está numerado. No por un sello bancario, obviamente. Estamos hablando de dinero en negro. Pero si por el mecanismo de la propia máquina importada (probablemente de Brasil, donde se fabrican estas unidades), que además de contar, acomodar y termosellar, le pone número consecutivo a cada fajo trabajado. ¿Porqué es importante el detalle? Porque los números que se ven en el carry on tienen secuencia lógica. Es probable entonces que provengan de una sola operación donde intervino la cueva en cuestión. Y que provengan enteros del mismo origen. Especulando, podrían ser de un pago proveniente de alguien. O, al revés. Dinero preparado para hacer algún pago. O, luego de contarlo en la cueva amiga, preparados para que inicien un viaje a un destino final. Esto es, su lavado. Si bien es una especulación generalizada, el cálculo es que dentro de ese carry on no puede haber menos de 1,5 millones de dólares. Monto y mecanismo habitual, según los expertos, para que los dólares puedan avanzar hacia su nueva etapa.

Tercera pausa de hidratación. El video final no tiene desperdicio. La documentalista que hace el montaje final de la denuncia de los dólares corre unas cajas negras (donde quizá haya más dólares), para dar lugar a una bolsa blanca de una casa de venta de bebidas alcohólicas. Si bien se respeta la máxima de dólares de a 100 y de cara grande. No todos están acomodados de a fajos de 100, y algunos están fuera de las bandas elásticas. Pero hay algunos billetes flotando en soledad a la

espera de su destino. Evidentemente se trata de un reservorio de dinero para uso cotidiano, para atender la necesidad de divisas en el día a día de la actividad de la pareja. En conjunto o de manera solitaria. Si fuera una empresa y esos dólares estuvieran en blanco, estaríamos hablando de la caja financiera para pago a proveedores y servicios varios.

Hasta aquí el material de los videos conocidos. Dicen que hay más.

Con los datos que arrojan esas imágenes se puede concluir entonces que se trata de dólares de características multívocas. Algunos pasaron por cuevas: los que tienen banda blanca numerada. Otro no necesariamente, y pueden haber llegado al vestidor-búnker evitando el conteo de alguna oficina alternativa de compra y venta de dólares para el público. Un mercado ilegal del juego, por ejemplo. O de armas. O de drogas. O “de la política”, cualquier cosa que eso quiera decir. Todos tienen cara grande. Ninguno está sellado por el sistema financiero legal.

Y una reflexión final. En apariencia, ninguno es falso. Todos valen. Todos sirven. El problema es que deben circular por el mercado en negro. Incluyendo el de la política.

Una aclaración importante. Estos dólares corresponden a la relación que la artista mantuvo con el político Insaurralde; probablemente la fuente de los billetes. Hay una segunda historia detrás de todo esto: la sospecha sobre Elías Piccirillo, el esposo de Cirio sucesor de Insaurralde y a quien la Justicia investiga por manejar dólares en negro, comercializar permisos Siras para comprar en el 2023 al legal y vender al ilegal, y plantar pruebas falsas para mejicanear exsocios. Tampoco son los dólares del tercer hombre en la vida sucesiva de la profesora de zumba, probablemente el dueño de las armas, las drogas y los dólares que se encontraron en el tardío allanamiento de la semana que terminó, por parte de la Justicia.

Tenía razón Cristina Fernández de Kirchner en su diagnóstico. Argentina es un país con cultura bimonetaria, que elige gastos corrientes en pesos y ahorro en dólares. Más si se trata de la política, los negocios de cuevas y los blanqueos de divisas con mecanismos no aprobados por el Congreso.