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Fecundidad, conservación de óvulos y anticoncepción hoy

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Tendencia aterradora. Cada vez más empresas ofrecen a sus empleadas ayuda en la congelación de óvulos para que no recurran a la licencia por maternidad. | Cedoc

El tema de la disminución de la natalidad en Argentina, así como en otros países de la región y del mundo, es un tema de análisis demográfico y conjeturas políticas además de estudios para definir políticas y posiciones que los gobiernos deben adoptar. Si bien el ciclo fértil de las mujeres ha sufrido algunas variaciones, extendiéndose unos años, eso no ha cambiado tanto como para impactar en la fertilidad y natalidad.

Los principales cambios se deben a condiciones sociales, específicamente, como ahora las mujeres postergan la maternidad, porque privilegian terminar sus estudios, e iniciar sus proyectos personales ya sea completar una carrera universitaria, deportiva o cultural, lograr un nivel laboral estable y más afianzado, entre los principales motivos para postergar la maternidad.

Es interesante ver que si bien está postergación es algo que se registra en casi todas las mujeres en edad fértil, sin embargo, no desaparece el interés por ser madres. Los datos de la fertilidad en el país, es decir el número de hijos por mujer, a lo largo de los años registra una disminución, en 2014 era de 2,4 hijos por mujer y en 2024 bajo a 1,2 hijos por mujer. El descenso fue progresivo y se fue ampliando. En 2017 alcanzó el nivel de 2,1 hijos por mujer, límite para lograr el reemplazo generacional, pero siguió disminuyendo.

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Al analizar esto surge claramente que no disminuye la voluntad reproductiva, se posterga. Así es como cada año es menor el número de mujeres que tienen hijos antes de los 25 años. Claro, esa postergación lleva a que, en total, las mujeres tienen menos hijos, ya que se les acorta el periodo fértil y entonces tienen menos hijos que antes. Esto es algo inalterable, porque la mayor escolaridad y el interés de las mujeres por desarrollar sus potencialidades antes de ser madres ya es algo logrado en todo el mundo y que no tiene retroceso.

Es necesario decir que además ahora la mortalidad infantil, o sea la muerte en el primer año de vida ha disminuido y por eso los hijos que nacen en su gran mayoría sobreviven, a diferencia de lo que ocurría hace decenios cuando de todos los hijos nacidos solo algunos sobrevivían.

Es interesante la disminución de mujeres jóvenes “ni-ni”, o sea, que no estudian ni trabajan, pero la postergación también alcanza a otras edades.

Pero ahora ya no es solo la decisión de las mujeres, sino que también está apareciendo el interés de los empleadores que ante la incorporación de mujeres jóvenes en plena etapa reproductiva están estimulando la postergación de la maternidad y para ello ofrecen la crioconservación de óvulos como método de asegurar que al postergar la maternidad van a poder lograr embarazos con óvulos “buenos”, o sea de la época en que eran más jóvenes y sus óvulos mejores. Esto es algo que las compañías, especialmente las extranjeras, empezaron y ahora está alcanzando a otras nacionales: les ofrecen a sus empleadas mujeres el apoyo para hacer estudios de su capacidad reproductiva y para crio conservar sus óvulos para postergar la maternidad y lograr que sea con óvulos de buena calidad. El gasto que insume a las empresas parece justificarse por la posibilidad de que sus empleadas no sean madres e interrumpan temporalmente su actividad laboral y las empresas deban cubrir el costo de la maternidad y la licencia post maternal. Todo esto enrarece el tema de la libertad reproductiva de las personas, especialmente las mujeres jóvenes que se ven inducidas a postergar la maternidad por motivos no siempre elegidos libremente por ellas. La “normalización” de estas técnicas y apoyos a postergar la maternidad pasan a ser las que limitan la libre decisión de las mujeres.

No podemos ignorar que el desarrollo de las tecnologías anticonceptivas, así como las de fertilización in vitro cambiaron, especialmente a lo largo de este último decenio, y son ahora tan “naturales” para las adolescentes y mujeres jóvenes. La difusión de información en las redes sobre estos temas es muy grande, motivo por el cual el acceso es muy amplio y no tiene límites según condición económica, lugar de residencia u otra variable.

Esto promueve el conocimiento y ahora las adolescentes y jóvenes deciden el método que quieren usar. Un estudio de AMADA, la Asociación Médica de Argentina de Anticoncepción reciente consideró el impacto de esta difusión por redes sociales y la consulta a los especialistas. El estudio demostró que, si bien la información es tan amplia, a la hora de elegir un método anticonceptivo el consultorio conserva su prioridad. En el estudio el 96,8% de las entrevistadas consideró a los profesionales como la principal fuente de información.

Si bien esto es alentador, surgió otra información muy preocupante: la difusión entre los adolescentes de tener sexo “a pelo”, es decir, sin preservativo. Algo muy difundido y que justifica el aumento de la sífilis y otras ITS. Según AMADA el uso del preservativo cayo al 14% de la población sexualmente activa. Frente a esto la ausencia de promoción del uso y de distribución de preservativos por parte del gobierno nacional es muy negativa. El tema es complejo y no puede resolverse sin entender y abarcar todo integralmente.