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DINÁMICA

Guerras hegemónicas

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Ataques. Representan la interrupción directa de esta arteria. | captura de pantalla

La teoría de la interdependencia hegemónica concibe el orden global no como una red plana de unidades soberanas, sino como una estructura de circuitos de interconexiones múltiples, complejas y profundas en seis dimensiones (sociopolítica, coalicional, económica, defensa, tecnológica e ideológica) monopolizados por constelaciones específicas de poder estatal que ejercen una preponderancia asimétrica. Asimismo, la hegemonía compartida, surge cuando este monopolio estructural se fractura entre dos bloques principales, sin que ninguno de ellos logre consolidar un control estable sobre la totalidad de las dimensiones del sistema internacional.

Actualmente, esta Interdependencia Hegemónica Cuadrangular divide el poder mundial y se organiza en un norte occidental (liderado por Estados Unidos y Europa), que controla los circuitos institucionales y financieros tradicionales; el norte oriental (encabezado por China y Rusia), que concentra la mayor densidad de poder relativo y construye redes alternativas; y el sur global, dividido en un sur oriental alineado a la órbita sino-rusa, y un sur occidental —donde se destaca la India— que ejerce un arbitraje activo para maximizar su autonomía estratégica.

En esta matriz, los conflictos de Ucrania y Medio Oriente no son crisis regionales aisladas, sino los frentes más críticos de la dimensión de seguridad del sistema. Ucrania representa el límite geográfico donde el norte occidental defiende de forma activa su circuito de seguridad frente al desafío ruso. Por su parte, Irán actúa como un nodo clave del norte oriental, cuya función consiste en tensionar la normatividad institucional, desafiar la provisión energética y ensayar teatros de conflicto cuyas tácticas y armas son evaluadas directamente por China para su propia competencia por la primacía global.

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La cooperación material e industrial entre Moscú y Teherán confirma que ambos teatros de guerra comparten el mismo circuito de seguridad. Los drones de ataque unidireccional Shahed-131/136 vendidos por Irán a Rusia en 2022 evolucionaron hacia los modelos Geran-2 ensamblados en Izhevsk.

La geografía física de esta confluencia militar tiene su eje en el mar Caspio, un corredor logístico marítimo fuera del alcance directo del norte occidental y se ha transformado en un objetivo cinético legítimo y prioritario para las fuerzas ucranianas.

Los ataques ucranianos del 25 y 26 de julio de 2026 contra cargueros en el Caspio, representan la interrupción física directa de esta arteria logística del bloque rival. Esta acción cinética se complementa con la dimensión de inteligencia en tanto Kyiv denunció que Moscú suministra imágenes satelitales tácticas a Irán.

En este sentido, la condición de hegemonía compartida reconfigura el rol del sur global, transformándolo de un receptor pasivo en un espacio de arbitraje activo y disputa de influencia para ambos nortes. El comportamiento diplomático de las monarquías del Golfo Pérsico durante la crisis militar de 2026 ilustra con precisión esta dinámica de balanceo. Tras absorber ataques masivos de drones, países como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Catar celebraron acuerdos de cooperación de defensa a diez años con Ucrania en marzo de 2026.

A través de este canal de interconexión militar, Ucrania actúa como exportador de defensa antidrones, desplegando más de 200 especialistas tácticos y transfiriendo interceptores de bajo costo (entre 2.000 y 4.000 dólares por unidad) a cambio de los misiles avanzados de defensa aérea que Kyiv requiere de forma apremiante contra Rusia.

Esta dinámica ratifica que el poder de negociación de las economías del sur se incrementa debido a que los bloques hegemónicos dependen de su adhesión para viabilizar sus circuitos tecnológicos. Los países del Golfo compran seguridad occidental sin sacrificar su relación comercial con China, emulando la autonomía estratégica de la India: su multialineamiento.

Finalmente, entendemos, que la estabilidad del sistema internacional actual no descansa sobre un consenso normativo o afinidades ideológicas, sino sobre una profunda dependencia funcional recíproca y transaccional.

* Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Austral.