COLUMNISTAS
Moral y ética

Hay 2027; pero lo que faltan son candidatos

La suma de corrupción más la persistencia inflacionaria abren un nuevo escenario.

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‘No voy en tren, voy en avión...’ | Pablo Temes

1. Parecería el principio de una lenta cuenta regresiva: 3,2.9... Lo que comenzó el año pasado con el caso $Libra, las denuncias por corrupción del 3% de Karina Milei que siguen hasta las actuales sobre el jefe del Gabinete, Manuel Adorni, y la secuencia de una inflación que no baja en los dos últimos meses insinúan el inicio de un resquebrajamiento. Los politólogos señalan que a los dirigentes exitosos no los dañan las acusaciones en su contra ni sus errores hasta que uno penetra en esa barra de contención. Cuando esa barra se horada no hay ni cinco mamelucos que frenen la caída. ¿Estamos ante este punto?

2. A fines de 2017 se hicieron patentes las inconsistencias del plan de Mauricio Macri, algo que luego del triunfo de la elección de medio término parecía inimaginable. Aun así, muy pocos pensaban en la reelección. Todo 2018 fue el de renacer de una oposición, que –lentamente, al principio de manera imperceptible– empezó a encontrar puntos en común.

3. Javier Milei hizo en 2021 una buena, quizás muy buena considerando su punto de partida, elección para diputados en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, muy pocos creían que aquel éxito relativo, acompañado por Victoria Villarruel, podría llegar a cristalizarse. Precisamente, hace cuatro años, el hoy presidente, el autopercibido “especialista en crecimiento con y sin dinero”, empezó a hablar de su proyecto de poder. Interlocutores como Alejandro Fantino escucharon de su boca en marzo de 2022 que Milei quería y podía ser presidente. Muchos se convencieron de que era realmente factible cuando ya era tarde; Sergio Massa el primero entre ellos.

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4. Los planes de estabilización económica en la Argentina, especialmente cuando conllevan un shock inicial, demostraron tener performances muy diferentes a las actuales: rápidamente, Domingo Cavallo y Roberto Lavagna (desde puntos de vista económico, diferentes) consiguieron resultados mejores en materia de inflación, bienestar de gran parte de la sociedad y crecimiento económico. En la parafernalia que somete el gobierno a la sociedad –lo que Steve Bannon denominó “llenar de mierda” a los medios y el presidente argentino considera que es su batalla cultural, hoy llamada la “moral como política de Estado”–, la ineficacia de su plan empieza a hacer mella.

5. Más cuando la respuesta a la cuestión moral es todo lo que rodeó a la semana neoyorquina de la familia Adorni. No hay protocolo de ética pública que pueda sostener lo sucedido. Y que el propio presidente y su hermana protagonicen el tirado con una frazada sobre la granada implica un riesgo tan grande como el sostenimiento de la candidatura de José Luis Espert hasta que todo fue demasiado visible. Precisamente, lo visible frente a la invisibilización a partir de las redes es una herramienta que resulta eficaz solo hasta cierto punto. La palabra “evidencia” también alude a lo manifiesto, a lo visual. Y las encuestas que denotan la incipiente caída de popularidad de Javier Milei son precisamente la foto: el documento de identidad de algo que aún no llega a la orilla, pero recorre las aguas profundas de una sociedad y una economía cada vez más ahogada.

6. Hay algo más que un matiz entre ética y moral. Es cierto que en el uso corriente son casi como sinónimos, pero en la raíz de cada término se encierran propuestas diferentes. El filósofo Alasdair MacIntyre, por ejemplo, sostenía que el problema de la filosofía moderna es haber intentado construir una “moral” (un sistema de reglas) separada de una “ética” (una reflexión sobre la vida buena, las virtudes y el fin del ser humano) que le diera sentido. Moral es algo más vinculado a las normas que a una reflexión, algo más de la índole de la ideología o de la religión. Quizás en determinado ámbito, la moral, cierta moral, acepte algunas cuestiones que pensadas desde la ética resulten diferentes. Como dice el filósofo, la pregunta esencial consiste no en el deber, sino más bien en cómo hacemos para ser mejores personas: una cuestión que es mucho más que política.

7. Seguramente, el gran olvido de la política argentina (y aquí nos aproximamos a la otra parte del título de este artículo) esté en este nudo: tenemos dirigentes más afectos a la moral –lo prestablecido– que a lo ético.

8. Si no hubiera una guerra que convulsionó todo –y en este sentido, las elecciones de medio término en los Estados Unidos (junto con las presidenciales de Brasil) son hitos fundamentales hacia 2027, el saludo estrechando las manos de Axel Kicillof y Mauricio Macri en Expoagro sería un dato interesante. Es casi imposible que el gobernador de la provincia de Buenos Aires y el expresidente se encuentren en un espacio común. Ellos no lo conciben y sus adherentes no lo permitirían. Pero el dato, ético, político, es que si del lado derecho de La Libertad Avanza está la pared, del otro lado hay un infinito: en el que se pueden urdir canales de diálogos, alianzas nuevas. Nuevas canciones.

9. El sentido común indica que el Macri cada vez más lejos del Gobierno y el Kicillof atrapado por la interna (y sus propios prejuicios) hoy por hoy no emergen como candidatos con chances reales de gobernar el país. Es difícil intuir qué dirigentes pueden asumir ese rol. Pero sí vale la pena mirar otros lugares, otras realidades: Zohran Mamdani implica en Estados Unidos esa apertura a las nuevas mentalidades de las que habla tanto Jaime Duran Barba, pero sustentando un ideario progresista en este caso. Otro joven dirigente cristiano populista estadounidense, James Tallarico, que puede conseguir que en la superconservadora Texas pierdan los republicanos, también representa una novedad. Tallarico, en un país en el que los megarricos son cada vez más un problema para todo el conjunto, señala que la disyuntiva ya no es izquierda/derecha, sino alto/bajo. Quienes pensamos que sí vale la pena diferenciar entre izquierda y derecha debemos estar atentos a estos mensajes. Precisamente, un cordón sanitario no es la unión de iguales, sino la compatibilización de diferencias.

10. ¿Fin? Manuel Adorni muy probablemente encuentre un nuevo significado a su provocativa manera de tuitear. ¿Fin? Sí, existe esa posibilidad para la fuerza de la que participa. Por primera vez empieza a ser plausible que suceda en 2027.