miércoles 08 de febrero de 2023
COLUMNISTAS opinión

La ignorancia del geronte

Se me ocurrió mencionar que ingenioso me parecía, en el peor sentido, Leo Maslíah, el cantautor uruguayo.

15-01-2023 02:57

Como cumplí 72 años, decidí que podía incurrir nuevamente en la forma de autoindulgencia que impregnó esta columna la semana pasada. Por eso, me voy a permitir contar algunos hechos relacionados con la celebración del onomástico. Desde hace años, uno de los concurrentes habituales al asado es Janfiloso, un gran amigo a quien conocimos en las redes sociales. En los últimos años, Janfi vino con su hijo Jano quien, por otro lado, es amigo de Liso, el hermano de Flavia. Mucho antes de que Jano apareciera por San Clemente, Janfi me había contado que tenía un hijo músico, pero como la música hecha en el país después de Manal es uno de los tantos temas que desconozco por completo, no estaba al tanto de su trayectoria. De hecho, había olvidado el detalle y, por otra parte, Jano mencionó que era diseñador gráfico y, como tal, estaba colaborando con Liso en un proyecto. Es más, hace unos años hubo música en la fiesta cuando Tomi Lebrero tocó el bandoneón y cantó con su mujer Laura, pero no asociaba a Jano con ese evento aunque estuvo presente. 

Pero, de pronto, se produjo una conexión inesperada. Jano mencionó que yo había usado en alguna parte la palabra “ingeniosa” para hablar mal de una película. Para dar otro ejemplo, se me ocurrió mencionar que ingenioso me parecía, en el peor sentido, Leo Maslíah, el cantautor uruguayo, un individuo que me cae muy mal aunque no sé por qué. Y Jano contestó que él lo admiraba hasta que le escribió una carta para hablarle de una versión que su grupo había hecho de una canción suya y Maslíah lo amenazó con hacerle un juicio. En cambio, agregó Jano, Stephin Merritt se había comportado muy amablemente en una situación análoga. Por supuesto, yo ignoraba quién podía ser ese Merritt ni qué habían hecho con sus canciones. Por suerte, uno de los comensales era Marcelo Alderete, que lo sabe todo sobre cine, pero también sobre música, sobre literatura y sobre fútbol y, cuando se retiraron los visitantes del sur, nos estuvo instruyendo a Flavia, a Cristina (la autora del magnífico asado) y a mí sobre 69 Love Songs, el disco triple que Merritt y su banda The Magnetic Fields habían grabado en 1999, a partir del cual Jano (a) Alvy Singer, Nacho Rodríguez y Sebastián Rubin crearon el grupo Los Campos Magnéticos y grabaron dos discos con inspiradas traducciones de algunos de esos temas, el más conocido de los cuales tal vez sea El galán de La Paternal, basado basado en The Luckiest Guy on the Lower East Side. 

Mi ignorancia es tan amplia que ni siquiera me había enterado de que The Magnetic Fields visitaron Buenos Aires por primera vez hace pocos días y dieron un concierto al que asistieron Los Campos Magnéticos, que tuvieron oportunidad de departir cordialmente con el compositor. 

De no ser por esta larga sucesión de coincidencias, yo seguiría sin saber sobre Los Magnéticos en inglés y en castellano y no me hubiera pasado los últimos días escuchando obsesivamente las 69 canciones de amor, inspiradas en melodías pop con letras inteligentes (no solo ingeniosas) creadas por un chiflado que detesta el rock, compone miles de temas tomando coñac en los bares gay neoyorquinos, que tiene claro que un songwriter no es un poeta y que las canciones no son nunca autobiografías sino aquello que hace bailar al mundo.

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