domingo 25 de septiembre de 2022
COLUMNISTAS EL NEGOCIO DE LA PELOTA

Las casas de apuestas online afianzan su dominio en el fútbol argentino y crecen a nivel regional

Asoman en camisetas y carteles publicitarios. Periodistas e influencers estimulan a que miles de personas apuesten en las distintas plataformas. Mueven 300 mil millones de dólares al año y generan tanta controversia que en algunos países ya fueron prohibidas. Alertado por las denuncias y reclamos de asociaciones vinculadas a la adicción al juego (algo que la pandemia profundizó mucho), el gobierno español suspendió la publicidad. Eso, según los especialistas, generó que muchas empresas se volcaran a América Latina, donde en algunos países activan alertas.

Están en todos lados. En las camisetas de los equipos, en los carteles al costado de las canchas y en los cortes de las transmisiones deportivas. Las promocionan periodistas e influencers. Mueven 300 mil millones de dólares al año y generan tanta controversia que en algunos países ya fueron prohibidas. Desembarcadas hace más de un año, las casas de apuestas deportivas online empiezan a dominar el fútbol argentino y avanzan sobre arenas no reguladas por la legislación local. Lo hacen como parte de una estrategia regional: el crecimiento es simultáneo en otros países como Chile, Perú, Brasil y México.

Aquí, el mejor y mayor ejemplo de este crecimiento está en la camiseta de River: Codere subió su contrato de dos a tres millones y medio de dólares al año, y pasó de las mangas al pecho hace algunas semanas. Parte de este movimiento puede explicarse por lo que sucede en el país de origen de esta empresa históricamente vinculada a bingos y casinos del conurbano: España prohibió en 2020 la publicidad de casas de apuestas online en equipos y estadios de fútbol. La Liga española ya no tiene este negocio en sus casacas, lo cual generó un vacío económico y también visual: en 2021, la mitad de los equipos perdieron a su patrocinante principal.

Codere le paga a River tres millones y medio de dólares por ser el sponsor principal

Alertado por las denuncias y reclamos de asociaciones vinculadas a la adicción al juego (algo que la pandemia profundizó mucho), el gobierno español clausuró ese espacio publicitario que recorría el mundo a través de la transmisión de partidos. A su vez, limitó la publicidad en televisión, radio, YouTube y otras plataformas. Codere, Bet365, Bwin, PokerStar y tantas otras solo pueden aparecer en la franja horaria de 1 a 5 de la mañana. “El dinero destinado a España empezó a redistribuirse en otros países latinoamericanos. Eso, sumado a que el mercado argentino abrió sus fronteras, posibilita esta multiplicación de plataformas”, le cuenta a PERFIL un directivo que asesora a clubes y a empresas. 

En Argentina, River no es el único. Estudiantes tiene desde el año pasado a Bplay, la plataforma argentina de apuestas deportivas y juegos online que hasta cambió el color de su logo para aparecer en la camiseta pincha. En Brasil, para darles dimensión a sus números, la plataforma Pixbet le pagó a Flamengo nueve millones de dólares por estampar su nombre en la camiseta, ahora en la final de la Libertadores. 

Regulaciones. Cuando el negocio crece, lo que también crece son los riesgos para la salud de la población. Y aunque en economías en crisis a veces se intenta relativizarlo, en algunos países ya se prendió una alarma. En Chile, por ejemplo, diputados presentaron una ley que propone la prohibición de toda publicidad de casas o plataformas de apuestas en línea en eventos deportivos, indumentarias y toda relación comercial, de acuerdo con lo que le explicó a la agencia AFP Roberto Arroyo, presidente de la Comisión de Deportes y Recreación de la Cámara.

En Chile, la mayoría de los 16 equipos de primera división tienen a las casas de apuestas como patrocinadoras. Incluso, la Asociación Nacional del Fútbol profesional (ANFP) cerró un contrato para ponerle el nombre de una de estas plataformas al torneo de la segunda división. En la AFA no llegaron a tanto, aunque en 2021 firmaron con Genius Sports un convenio para la captura, distribución e integridad de los datos oficiales de todos los torneos oficiales. Dicho de otra manera: Genius Sports genera los datos –quién hizo el gol, en qué minuto sucedió, cuántos córners a favor hubo– con la homologación de la AFA y se los vende a las casas de apuestas deportivas online como Codere o Bplay.

En México, 13 de los 18 equipos de la Liga tienen convenios con plataformas

Si bien los gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe otorgaron licencias a Codere, BetWarrior, Bplay, Bet365 y PokerStars y sobre ellas existen controles, ¿quién puede controlar lo que se apuesta en las más de mil casas de apuestas chinas que funcionan casi al margen de la legalidad? Todo se apuesta y todo se vende. Y eso, al tener una escala global y muchas veces difusa, genera un sinfín de situaciones dudosas: solo basta ver algunos partidos del Ascenso o de los torneos regionales para advertirlo.

En Perú, donde las apuestas están permitidas, se aprobó en agosto una norma que regula este tipo de entretenimiento que busca recaudar impuestos anuales por unos 40,1 millones de dólares. En México también son válidas, pero las plataformas están obligadas a establecer un control interno para las transacciones que impidan la manipulación de los sistemas de apuestas. En 13 de los 18 equipos de la liga mexicana alcanzaron acuerdos de publicidad, entre ellos el poderoso Chivas de Guadalajara, que tiene en su casaca a caliente.mx, un sitio de apuestas deportivas. Como con River y Estudiantes, al norte del continente también el negocio se ve desde los cuatro costados.

 

La multa uruguaya

Como sucede en casi todos los partidos de este tiempo, en los carteles publicitarios de algunos encuentros de la Copa Sudamericana y Libertadores de este año, apareció una casa de apuestas online: Betfair. Era parte de los contratos publicitarios que firma la Conmebol en los torneos que organiza. Hasta ahí, nada raro.

El problema es que Betfair está dada de baja en Uruguay y varios de esos partidos se jugaron en Montevideo. No fueron uno, sino más de cuatro encuentros. Ante eso, la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas (DNLQ) intimó al organismo de fútbol sudamericano para que la sacara, pero al no hacerlo, anunció una multa “por no cesar la publicidad prohibida en eventos deportivos”. La sanción de la Dirección impuso el pago de 50 mil dólares por exhibir en Uruguay publicidad prohibida.