domingo 13 de junio de 2021
COLUMNISTAS Movilidad descendente
14-05-2021 23:47

Narrativas fatales

Crece en muchos sectores la sensación de que de la pobreza actual en la Argentina no se puede salir.

Un interrogante inédito desafía a los estudiosos de la opinión pública: ¿vacunar, asegura, refuerza, o fideliza el voto? El Gobierno apuesta a que sí, la oposición dice que no. 

Alegrías y sobreactuaciones. Para todo aquel que ha sido vacunado contra el Covid 19 esto implica un alivio enorme porque significa ganarle esta partida a la muerte en el ajedrez de la vida. Esta alegría es trasladable a los núcleos familiares cuando los vacunados son padres o abuelos y personas mayores en general. Esta situación es completamente novedosa. La vacunación se había transformado desde mediados del siglo pasado en una actividad rutinaria con pocos sobresaltos: seguir un plan de vacunación. De esta forma se fueron erradicando enfermedades que solían asolar a la población como la poliomielitis. Se podía discutir en términos técnicos la ampliación de las vacunas entre los infantes o la necesidad de aplicar vacunas específicas en poblaciones especiales. Pero nadie se alegraba estrictamente por ese hecho, ni se sacaba una foto recordatoria por aplicarse la antigripal. Pero con la primera y gran pandemia del siglo XXI esta situación ha variado.

Luego, las decisiones políticas o falta de ellas metieron la cola generando muchas controversias por la ausencia de unas reglas claras de prioridades en la asignación de las vacunas, lo que llevó por ejemplo al evitable Vacunatorio VIP. La prioridad era el personal de salud, de seguridad, el personal educativo, las personas mayores y quienes tuvieran enfermedades preexistentes. Por eso, los jóvenes mostrando fotos en el momento de la vacunación hizo escalar la indignación en una sociedad ya se por sí sensibilizada. La indeterminación sobre la vacunación de altos funcionarios (después denominados estratégicos) fue realmente una sandez, era y es entendible que una corta nómina de personal de alta exposición de los tres poderes del Estado debía y debe estar vacunada, esto también es parte de la dañina desvalorización de la institucionalidad del país. 

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Gobernar es vacunar. Para el gobierno el dominio de tema de la vacunación es un camino de una sola vía. Si los frasquitos salvadores no llegan en tiempo y forma, el propio tiempo político y electoral del oficialismo se disolverá en forma perentoria, sin embargo, aún con gran parte de la población vacunada no se asegura la obtención del voto. Por esto para el gobierno, mantener el monopolio de la vacuna es clave. Cuando Santiago Cafiero dio a entender que había espacio legal para que las provincias compraran sus vacunas generó controversias en el oficialismo, ¿Qué hubiera pasado si por ejemplo Horacio Rodríguez Larreta conseguía las vacunas en Estados Unidos, con claras ventaja para su distribución en un territorio urbano densamente poblado? La geopolítica de la vacuna por ahora bloqueó está posibilidad. 

Pero las presiones para acelerar la vacunación van creciendo en la medida que la ola actual incrementó con alta velocidad los contagios, y finalmente la de decesos. La reacción del exjugador de fútbol Matías Almeyda que frente a la muerte de su padre propuso comprar 30 mil vacunas para su ciudad natal de Azul muestra la fuerza del dolor frente a la burocratización de la muerte. Como contraparte recibió la respuesta glacial y desangelada de Axel Kicillof que en vez de enviarle un abrazo fraterno de compatriota prefirió ver una conspiración opositora al punto de mandarlo a leer las leyes. 

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Datos. Cuando se observan los datos de las vacunas distribuidas figuran en la página oficial hasta el viernes 14 de mayo (en https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/vacuna/aplicadas) en términos absolutos PBA llevaba 3.647.301 vacunas aplicadas en total, pero 517.889 con las dos dosis. En CABA se llevaban aplicadas 948.856 vacunas, casi 220 mil con dos dosis. Sería injusto plantear que existe una marcada preferencia por la PBA, cuando medianamente coincide con la proporción poblacional. Sin embargo, sí se puede ver que Kicillof adquirió un mayor liderazgo sobre el tema, más allá de la desafortunada respuesta a Almeyda. Es una oportunidad única para el gobernador para emerger como líder oficialista en medio de una gestión nacional que propias voces del oficialismo tilda de “transición”.

En un marco general de un gobierno que se ha quedado sin iniciativa política, un ministro de Economía debilitado tras el affaire Basualdo, y golpeado por el IPC del abril que taladró en el 4,1% o, dejándolo con pocas herramientas narrativas para llegar a las PASO, con otro mejor argumento que con Macri la pandemia hubiese sido peor gestionada. Pero el argumento contrafáctico siempre es débil. 

 

¿Dónde hay una idea? No es obviamente lo que Alberto Fernández hubiera deseado, pero tendrán que subir al ring al expresidente en espejo que lo hiciera Macri con Cristina Fernández a lo largo de los cuatro años. Pero esto se da de bruces con lo que la sociedad argentina reclama: ideas nuevas, planteos que miren hacia el futuro, propuestas que logren revertir el curso. aunque todo esto pueda sonar como un simple eslogan.

Pero de su experiencia de gobierno parece que Junto por el Cambio no ha aprendido nada, a pesar que cuenta con dos elementos nuevos, el temprano declive de la derecha ultramontana y el crecimiento de sectores peronistas que no comulgan con el temprano esquema Kicillof 2023. La tercera vía tal como fuera planteada en 2019 entró en un callejón sin salida, pero un esquema más amplio quizás pueda atraer es espacios no macristas de Juntos por el Cambio y pueda empatizar con el reclamo de parte de la sociedad.

¿Hacia el voto-vacuna? Queda flotando la pregunta del comienzo, si la vacunación puede ser un incentivo potente para votar el Frente de Todos, con la expectativa de un “fresh start”. como dicen los norteamericanos para 2022. Escuchando personas en entrevistas sociológicas, sobre todo en sectores medios bajos, por ahora solo se oye sufrimiento, y desesperación para no caer en la ciénaga de la pobreza. Se trata de la novedad de la movilidad descendente, la idea de que en la Argentina actual de la pobreza no se sale, justamente las antípodas de la idea de una justicia social redistributiva, que siempre prometió un futuro mejor. 

*Sociólogo (@cfdeangelis).