viernes 01 de julio de 2022
COLUMNISTAS Canasta básica y pobreza

Prepararse

20-05-2022 22:38

Informó el Indec que una familia de cuatro integrantes necesitó $ 95.260,37 para superar el umbral de pobreza en abril de 2022: 6,2% más que el mes previo. Muy lejos de la media salarial existente.

La estrechez salarial que atraviesan las familias argentinas fue descripta con precisión por Máximo Kirchner en el acto partidario realizado en la localidad de Lanús. Señaló el presidente del PJ bonaerense: “En diciembre del 19, el salario mínimo vital y móvil era de 16.875 pesos y la canasta básica alimentaria de una familia tipo, cuatro personas, 15.584, un poquito arriba. Diciembre del 20, después de la pandemia y después de los esfuerzos que reconozco que se hicieron y que todos ayudamos para que se realizaran, el salario mínimo era de 20.588 pesos y la canasta básica, de 22.681, 2 mil pesos abajo. Diciembre del 21, el salario mínimo vital y móvil, 32 mil pesos; la canasta básica, 32.964, emparejamos un poquito. Palo y palo. Marzo del 22, el mínimo 33 mil pesos y la canasta 39 mil pesos, 6 mil pesos abajo. Por eso lo pedimos, no para lucirnos, no para ver quién corre por izquierda a quién. Nosotros creemos que la economía funciona cuando nuestro pueblo puede tener acceso a los bienes y a los servicios. Nada más”.

La estrechez no se circunscribe al salario mínimo vital y móvil y parece una tendencia que se perpetúa. Según el índice de salarios publicado por el Indec, durante el primer trimestre de 2022 los salarios de los trabajadores aumentaron 14,9% pero quedaron por debajo de la inflación acumulada, que fue de 16,1%.

La descontrolada suba de precios en los artículos de primera necesidad verificada en las últimas semanas ya se llevó puesto el adelantamiento de los incrementos en el salario mínimo vital y móvil que dispuso el Gobierno. En concreto, cuando se ajuste a $ 45.540, a partir del 1° de junio, no alcanzará para cubrir el costo de los alimentos necesarios para superar la indigencia, que se estima estará entonces en torno a los $ 46 mil.

Por otro lado, la Anses informó que a partir del mes próximo comenzará a aplicarse el segundo aumento trimestral de 2022 para jubilaciones, pensiones y asignaciones, por lo que recibirán un aumento del 15%.

Con este aumento, la jubilación mínima a partir de junio ascenderá a 37.524,96 pesos, mientras que la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación por Embarazo para Protección Social aumentarán a 7.332 pesos. Ambas prestaciones por debajo de la línea de indigencia y pobreza respectivamente.

A la injusticia que suponen estos niveles de ingresos, la pregunta que surge es si puede sostenerse el crecimiento económico con estos niveles salariales, jubilaciones, pensiones y otros componentes de ingresos del hogar.

Si el modelo a seguir es el inaugurado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández, donde el 75% del crecimiento se basaba en el consumo doméstico, la respuesta es no, rotundamente no.

Ahora bien, como los años 90 lo mostraron, se puede crecer generando más pobreza y desigualdad.

En la recuperación del año 2021 los motores fueron otros. Según Cifra, la caída del salario promedio anual de los trabajadores registrados en el sector privado fue del 2,3% en 2021, en tanto que la de los no registrados fue del 7,1%. La perspectiva es negativa si se tiene en cuenta la aceleración del proceso de inflación en febrero, marzo y abril de 2022 (4,7%, 6,7% y 6% respectivamente). “Bajo esas circunstancias, dice el informe citado, se acentúa la tendencia regresiva en términos de la distribución del ingreso que se inició en 2018. La caída en la participación de los asalariados en el ingreso fue del 48,0% al 43,1% entre 2020 y 2021, cuando en 2017 era de 51,8%. A la inversa, el excedente apropiado por los empresarios subió del 50,5% al 54,3% del PBI entre 2020 y 2021, cuando en 2017 era del 46,4%. Esto explica que la reactivación económica haya estado empujada por la inversión y, en menor medida, las las exportaciones, mientras que el peso del consumo privado se desplomó a un nivel más bajo que el de la gran crisis de 2002 (61,8%)”.

Finalmente, parafraseando a Raúl Alfonsín, si este modelo de crecimiento inversión-exportaciones se perpetuara, y más allá de su dudosa sustentabilidad, la Argentina deberá preparase para crecer, si las condiciones externas –en especial para el sector agroexportador– le son favorables, y el Gobierno, para enfrentar dificultades electorales.

*Director de Consultora Equis.