El año 2026 comienza mostrando algunos de los impactos que resultan de las decisiones y medidas adoptadas en el 2025, incluso en algunos casos, sumado a los del 2024. Veamos en lo económico qué se registra y para eso analicemos cómo los ingresos de las familias han evolucionado en el 2025.
Si bien hacia el final del año mejoró el poder adquisitivo de los ingresos, sin embargo, todos evidenciaron deterioro en relación con los años anteriores, pero estos deterioros no son iguales para todos. Estudios realizados por consultoras especializadas indican que, si bien en promedio se produjo una mejora al final del 2025, la pérdida del poder adquisitivo persiste, pero no es parejo, según el origen de los ingresos.
El trabajo informal o en negro que es frecuente en el país, siguió aumentando, se registró un aumento de sus ingresos con relación al 2024 o 2023, pero no en comparación con el 2019 y aun menos con el 2015. Quienes trabajan en el sector formal registraron crecimiento de sus ingresos, aunque menor que el de los del sector informal. Los asalariados del sector público, ya sea nacional o provincial, registraron una mejora menor que los privados, aunque las diferencias no son muy grandes. Si bien los ingresos de quienes trabajan en el sector informal son más bajos, sin embargo, aumentaron un poco más que los de los asalariados formales, tanto del sector privado como del público.
Si se consideran los ingresos de los jubilados estos tuvieron un retraso importante, que es más marcado en los que cobran la asignación mínima, que son los más afectados por el deterioro de su capacidad adquisitiva. En cuanto al poder adquisitivo de la Asignación Universal por Hijo –AUH– es uno de los beneficios que tuvo menor deterioro y mayor capacidad de compra, especialmente mejor que otras asignaciones familiares.
En síntesis, la recuperación del poder adquisitivo de las familias muestra que una considerable cantidad no logró mejorar y que se encuadran en quienes refieren que no llegan a fin de mes. Esto implica un empobrecimiento de la mayoría de la población. Algo que el Gobierno disimula con la disminución de la inflación.
En el Ministerio de Salud de la Nación se produjeron cambios en los últimos meses del 2025 que comienzan a verse a comienzos del 2026. Cambios basados fundamentalmente en criterios de eficiencia, es decir disminuir el costo y/o reducir el número de personal en relación a la cantidad de eventos o hechos atendidos.
Uno de estos es el Programa de Cardiopatías Congénitas, con carácter de ley desde el 2023. El Programa por una ley tiene por objetivo asegurar las operaciones de niños ante la existencia de una cardiopatía congénita que lo requieren. El Ministerio de Salud en el 2025 revisó el personal de este programa con relación a las llamadas que se atendían por día y decidió disminuir el plantel de cardiólogos, por lo tanto, el Programa funciona con personal administrativo que no tiene la adecuada capacitación para entender y hacer seguimiento de los casos. Esto afectará la posibilidad de sobrevida de muchos nacidos con cardiopatías congénitas que requieren intervenciones quirúrgicas y un seguimiento muy estricto.
En el área de las vacunas, un sector que ofrece grandes dificultades por la baja cobertura, se produjo un cambio en su funcionamiento al hacer depender la Comisión Nacional de Inmunizaciones, integrada por profesionales prestigiosos que ad honorem asesoran al Ministerio respecto a las vacunas incorporadas y el esquema a aplicar. Se le cambió el reglamento y ahora la presidencia la ejerce el titular de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, con capacidad incluso de validación de las recomendaciones. Esta dependencia le quita a la Comisión la capacidad autónoma basada solo en la evidencia científica. A su vez se disminuyó el número de integrantes de la Comisión, quitándole capacidad de enfoque diversificado. Estos cambios se efectúan en momentos en que se ve afectada la cobertura de las vacunas y la creciente desconfianza de la población en ellas, algo que está provocando la aparición de brotes de enfermedades hasta ahora controladas.
Lamentablemente estos cambios que concentran el manejo del esquema de vacunación en la estructura del Ministerio y disminuye el aval del grupo de profesionales especializados, no contribuye a dar más credibilidad a la vacunación y a poder recuperar la cobertura necesaria para la protección individual y colectiva frente a enfermedades prevenibles. Lograr niveles adecuados de cobertura de una vacuna, no solo cubre mejor a los individuos, sino que además mejora la cepa del germen causante de la enfermedad que circula en la sociedad y por lo tanto, es más leve la infección que produce a los no vacunados. Estas son algunas de las consecuencias de los cambios en el Ministerio de Salud que están impactando negativamente en la población.
Algo preocupante que sumado al deterioro de los servicios públicos no nos depara mejor salud de nuestra gente.