domingo 05 de diciembre de 2021
COLUMNISTAS Día de la madre
17-10-2021 01:05
17-10-2021 01:05

Título que no tiene precio

17-10-2021 01:05

Me pregunto si es un día más, o es un día comercial, o un día  lleno de alegrías o es para entristecernos.

Me pregunto qué se festeja o a quién o quiénes se homenajea, me pregunto, por qué hace falta un día, si tal vez y seguro todos los días sean el día de la madre.

Creo que ya tiene respuesta, seguro el lector encuentra respuesta fácil, su madre es, la madre es, seguro también, para otros es más inquietante la respuesta, tal vez tengan varias respuestas complementarias o contrarias.

Me parece hoy más válido el hablar de la función materna o de la función maternante, acá sí hay respuestas más conciliatorias, más evocativas de pensar que todos necesitamos haber tenido la experiencia de ser arropados, acunados, abrazados, por brazos cálidos, fuertes, todos hemos necesitado un cuidate, salis hoy?, no vengas tarde, abrigate o comiste? O te hago algo.

Quizás desde esta mirada, las manos que nos sostuvieron o sostienen, como las manos de la canción de Serrat, son las manos que siempre necesitamos, que siempre acudimos y que quizás son las que recordamos o nos hacen llorar sin que nadie nos vea.

La función materna, es según Winnicott (1945) , como la capacidad de acción propia de quien ocupa el lugar de la madre, es la que decodifica lo que el infante humano necesita, al nacer,  es el lugar acogedor donde todos nos podemos refugiar.

La función maternante, mediatizadora del adulto en la constitución psíquica se caracteriza por un continuo interjuego entre las propias sensaciones y percepciones del bebé y los estímulos provenientes del mundo externo. No nos referimos a lo biológico, la función es simbólica, la función se construye, se desarrolla, es dialógica.

Es desde acá, que la pregunta ya no es, que se celebra cada tercer domingo de octubre en la Argentina, o en mayo en Europa u otros países, tampoco la pregunta es si es lícito un día, o si es comercial, o si debería pasarse de largo, sobre todo en los que no tienen a quien agasajar, la pregunta es cómo resaltar, lo sagrado de la función maternante, cómo poder recompensar en vida o en ausencia, porque la presencia siempre está, no termina con la muerte, no se retira el título, no  desaparece lo que la función dejó, sino, que  se lo valora, se subraya, porque no es lo que corresponde hacer, no es lo que viene con el envase del que lo porta, es la que sostiene con el tiempo.

Arropar, acompañar, apapayar es la posibilidad de darle al otro una estructura de contención, de cobertura, es la necesidad de ser mirados, nombrados, lo que nos hace humanos, el infante humano, el cachorro humano puede morir si no es arropado.

Es sin dudas, un día para poner entre luces, en la agenda, porque ese ser, al que al leer esta nota, el lector está imaginando, está tomando forma, es el que se jugó en sostenernos, el que entendió que debía ser el otro el que brillara, el que renunció a su narcisimo y no cuantificó, toda la entrega que hacía.

No somos súper héroes, no somos hadas, magos, ni hay magia, somos lo que el otro le otorga el título de mamá, ma, mami, y que uno cae bajo ese influjo, como hechizado, porque es el título que se otorgó primero, antes de cursar la carrera, porque es el título que no tiene precio, ni se puede comprar en ningún lado, es un título que se lleva a cabo con horas, con entrega, con una siembra que se sabe que no importa si será recompensada, que no espera nada a cambio, que solo pide que el otro sea feliz, que el otro pueda vivir su propia historia, que se levantará una y mil veces de noche, que llorara a escondidas, que nos defenderá con o sin justicia, que colgará por todos lados los dibujos, que le parecerá que no hay nadie más lindo o linda, que jurara sentencia si algo le hacen.

Por esto es un buen día, para resaltar que no es lo que corresponde, que no es solo para las que están, es para todas las que cumplen siempre, aún en la ausencia, la función con la pasión que caracteriza ese abrazo incondicional, ese abrazo a los y las hijas o abrazo a quien se elije para arropar, porque siempre la o las recordaremos. Por eso sí está bueno que al menos un día, pensemos en esto. Feliz día.

*Decana de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía (USAL). Mamá de Mica y Cata.

Producción periodística: Silvina L. Márquez.

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