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COLUMNISTAS / BUENOS AIRES
domingo 4 agosto, 2019

Votos ocultos

Lo que no ven las encuestas inquieta a todos. Incomodidad en las listas K.

por Daniel Bilotta

Jugoso bocado. Foto: Pablo Temes

Es probable que la perplejidad del oficialismo y la oposición, por un efecto en apariencias inesperado de la polarización extrema, sea el acontecimiento destacado previo a las PASO. Una extraña reciprocidad que eleva el piso electoral donde uno compite con el otro por el gobierno. Lo que alimenta el desconcierto de ambos. Particularmente en el Gran Buenos Aires. A una semana de las elecciones, crece la sospecha de un voto oculto e inaccesible al registro de los sondeos, que arrojan un alto nivel de definición.

No es la única incomodidad que comparten. Aunque a la oposición le cueste más disimular las suyas. Tal vez porque tengan la misma razón de origen. Ninguno de los principales candidatos ocupa el lugar que hubiese deseado. Alberto Fernández podría ser la excepción si no fuese por la presión que se le atribuye a Cristina Fernández de Kirchner sobre él. Si fuese así, explicaría las dificultades en la sociedad ofrecida en una futura administración a gobernadores, intendentes y sindicalistas del PJ.

La expectativa de romper con la dependencia de la ex presidenta fue el atractivo inicial de su postulación entre ellos. Tal vez por eso Cristina estimó conveniente enviar una señal a su compañero de fórmula. O es el efecto que se adjudica al acto compartido con Axel Kicillof en Mar del Plata el 19 de julio para respaldar la candidatura a intendente de la diputada María Fernanda Raverta.

Quienes reivindican expertise en la semiótica kirchnerista recomiendan prestar atención al discurso economicista de Kicillof, desprendido de temas de gestión bonaerense. ¿Lo impulsaría Cristina de ministro de Economía en un eventual gobierno de Alberto si no fuese elegido gobernador? El 22 de ese mes, Fernández y Kicillof compartieron una recorrida por el Conurbano. Felipe Solá formó parte de la excursión. Desde esta semana el ex gobernador es el jefe de campaña de Fernández.

Crisis. Solá iba a liderar la lista de diputados nacionales en la provincia de Buenos Aires hasta que Sergio Massa acordó con Máximo Kirchner su incorporación al Frente de Todos. El hijo de Cristina abdicó su candidatura a gobernador en favor de Kicillof. Al ex ministro de Economía le hubiese gustado postularse a jefe del Gobierno porteño. En el reparto, Alberto Fernández colocó en ese lugar a Matías Lammens, que suele hacer hincapié en que no conoce a Cristina ni a Máximo.

El trato del hijo varón de los Kirchner enfrió la relación de Alberto con Massa, cuestionado por su poca participación en la campaña, lo que puso en crisis su relación con Máximo.

Solá tiene por misión evitar el acercamiento de Massa al candidato presidencial con el que insisten algunos voceros. Sobre todo después de que Cristina viese frustrada ayer la presentación del libro Sinceramente en Tigre. Alberto pretende tomar distancia de ese episodio desmentido por la campaña del Frente de Todos, que intentó ceñirlo a un tema de logística.

Habría sido la razón para sustituir la locación original en la delegación General Pacheco de la UTN por la del estadio Arenas, en Malvinas Argentinas, con mayor capacidad y facilidad de acceso. Relato que omite la oposición de Malena Galmarini a que tuviese lugar en Tigre y la oferta del intendente Julio Zamora a realizarlo en el complejo Pipa, a orillas del río Luján y de similares condiciones que el Arena. Hasta anteayer, el jefe comunal se mostró predispuesto a oficiar de anfitrión de Cristina. Zamora mantiene una tensa relación con Galmarini. Massa descree que vaya a respetarse el acuerdo original que pactó si gana el kirchnerismo: ser el presidente de la Cámara de Diputados. Gabriel Katopodis fue uno de los que más hicieron para su llegada al Frente de Todos. Desde entonces, el intendente de San Martín logró estirar la corta ventaja sobre Santiago López Medrano, ministro de Desarrollo Social bonaerense. Esa influencia beneficia todavía más al distrito lindante, Escobar, y a su intendente: Ariel Zujarchuk. Si es reelecto, Zamora transitará su último mandato. Massa no descarta a su esposa para intentar sucederlo en 2023.

Ese aporte de Massa no impediría el predominio de Juntos por el Cambio en la primera sección. En Moreno, Aníbal Aseff podría ser el aspirante a intendente más votado en las PASO si se confirmara la actual intención de voto y la dispersión del kirchnerismo en las listas de Walter Festa, Mariela Fernández, Walter Correa y Damián Contreras. La incógnita es saber adónde irán los votos que en las primarias recogería Karina Alvarez, de Consenso Federal. Y los de Festa, si el jefe comunal perdiera la posibilidad de ser reelecto.

Un fenómeno similar podría repetirse en Florencio Varela por los intereses contrapuestos de Andrés Watson y Julio Pereyra.

Watson reemplaza de forma interina a Pereyra, con licencia al cargo de intendente hasta diciembre de este año. La ley que limitó las reelecciones le impide continuar. Watson podría ocuparlo ocho años. Para eso precisa vencer en las PASO. Si lo hiciese Pablo Alaniz (Juntos por el Cambio), Pereyra podría volver a postularse en 2023.

Inconformidad. A Pereyra no lo conforma presidir el bloque de diputados provinciales, que responde a Martín Insaurralde. Y al intendente de Lomas de Zamora, ir por su última reelección. Deseó tener mayor gravitación en la elección del candidato a gobernador. Pero ese posicionamiento en disputas locales no resuelve la reelección de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Aun en ciudades claves del interior, como Bahía Blanca y Mar del Plata, mejorar el resultado de 2015 no implica mantener la diferencia con los candidatos de la oposición.

Es la intranquilidad que respira el oficialismo con algunas situaciones. Como la provocada por el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, con el anuncio de aumento de los combustibles previsto para anteayer y finalmente dejado sin efecto por ahora. O la generada por Gabriela Michetti al asegurar que “el rol del vicepresidente realmente es administrativo y funcional. No es un rol político ni parlamentario”.

Michetti es licenciada en Ciencias Políticas. El cargo que ocupa es electivo y con funciones parlamentarias y políticas determinadas por la Constitución. ¿Una venganza extemporánea de Miguel Angel Pichetto antes de abandonarlo? El rol del candidato a vice de Macri en el Senado opacó el de Michetti. ¿O es una expresión adelantada de la insatisfacción por el futuro que tendría si el Presidente es reelecto? Demasiadas situaciones incómodas para ser resueltas el 11 de agosto.


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