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CóRDOBA / MERCADO CAMBIARIO
domingo 2 agosto, 2020

Dólar: privados esperan brecha más grande, mayor presión y nuevas restricciones

Empresarios, analistas y consultoras descreen de las promesas de desregulación que señaló Kulfas esta semana. Importadores anticipan compras por expectativa de devaluación.

KULFAS. El ministro aseguró ante empresarios que van a desregular el mercado de cambios y a reforzar la inversión. El sector privado descree. Foto: Cedoc

“Desde el 2018 la tasa de duplicación del peso es de 12-13 meses. Si se sigue replicando como hasta ahora, superará cómodo los 1000 $/USD al final del 2023”, el dato lo aportó en la red social Twitter el “ingeniero patagónico”, según su propia definición, Miguel Schindler. Y pesos más, pesos menos refleja con bastante proximidad la performance de la moneda argentina. Que se sostenga el ritmo de devaluación no es algo que pueda definirse hoy, pero la referencia es más que válida.

En las próximas horas el gobierno anunciaría una nueva postergación para alcanzar un acuerdo para reestructurar la deuda soberana con los acreedores de Argentina. Al cierre de esta edición, la fecha que asomaba para establecer el nuevo límite es el 28 de agosto. Esa dilación que permite ganar tiempo para acordar con los bonistas será un golpe a las expectativas de alcanzar un convenio que quitaría presión rápidamente sobre el valor del dólar, las expectativas de devaluación y el costo de financiamiento público y privado, entre otros aspectos. “Claramente éste es el máximo esfuerzo que puede hacer la Argentina porque queremos hacer promesas que podamos cumplir y comprometernos responsablemente”, repitió el titular de Economía, Martín Guzmán.

Así las cosas, las regulaciones y restricciones en el mercado cambiaria se sostendrán, lo que seguirá llevando presión sobre el dólar paralelo. Un dato relevante en ese sentido es que desde abril de este año las importaciones de bienes intermedios y de consumo se despegaron del movimiento que muestra la actividad económica. “Hay una atenuación de la merma en las importaciones de bienes intermedios y de consumo (que en junio incluye un aumento de 7,1% interanual para estos últimos), mientras la curva de nivel de actividad evoluciona varios andariveles por debajo. En principio, la explicación para esa divergencia tiene que ver con la ampliación de la brecha cambiaria, que en abril fue de 48,9% y pasó a 80,2 % y 73,6 % en mayo y junio. Evidentemente, esto despertó las expectativas de devaluación y llevó a una anticipación de compras al exterior, al menos en rubros como los mencionados”, señaló en un informe el economista Marcos O´Connor.

El miércoles pasado el ministro de Producción de la Nación, Matías Kulfas, participó de un encuentro con 300 empresarios organizado por la AmCham. Allí, Kulfas intentó convencer al auditorio que el gobierno quiere tener como pilar del crecimiento a la inversión privada y que ve como una necesidad estratégica robustecer las exportaciones. No hizo referencias a la competitividad vinculada al tipo de cambio y en el campo monetario aseguró que avanzarán en la desregulación del mercado, tras alcanzar un acuerdo con los bonistas.

Los empresarios no le creyeron y se quedaron con la sensación de que ésta administración ya comenzó a crear su propio relato para justificar lo que hace. “Habló de que el motor del crecimiento es la inversión privado. Está muy bien, pero no dice que hoy no están creando condiciones para la inversión privada. La inversión necesita de condiciones de inversión. Y si el presidente dice que no cree en los planes económicos es difícil pensar en un plan de inversiones. De la misma manera, dicen que la Argentina va a crecer en base al desarrollo de las exportaciones, pero no muestran un plan, ¿cómo van a crecer las exportaciones con retenciones, sin pago de reintegros y con los exportadores cobrando un dólar tan barato?”, reclamó un empresario que participó del encuentro.

Los asistentes decodifican que si el gobierno no habla sobre el tipo de cambio y un plan para el sector exportador es porque ello estaría atado a un plan económico y que eso es lo que aún no se define con claridad. La promesa de un mercado cambiario más desregulado post acuerdo con los bonistas tampoco convenció al auditorio. “No creo que desregulen. Este gobierno ha hecho de la regulación su metodología de trabajo. En el mejor de los casos vamos a ir a un poco menos de regulación nueva, pero no vamos a una desregulación como vimos antes. Cuando vos regulas tenés el poder y cuando tenés poder no lo queres abandonar”, señaló un operador de comercio exterior.

Nuevas restricciones. El camino, por estas horas, parece el contrario. En breve el sector privado tendría otra noticia. Una nueva normativa del Banco Central que restringiría aún más el acceso al mercado único libre de cambio, un golpe directo a la necesidad de divisas de importadores para pagar compromisos de compras externas. “Y los bancos no tienen idea cuando sacan estas normativas, los bancos saben menos que nosotros y la implementación demora mucho. En las ultimas comunicaciones del Central se da eso, entonces los tipos te demoran el giro de divisas al exterior, te frenan la liquidación de divisas de exportación. Con eso, en esos días tenés un impacto más negativo para las empresas. Y todo esto empuja el blue, si vos generas más trabas al importador, ese importador de alguna manera se tiene que cubrir, sabe que en esos días el tipo de cambio va a subir, entonces va al blue, y el blue a su vez sube. Todas esas medidas terminan empujando el blue”, razona el mismo operador de comex.

El combo es que las expectativas de una brecha cambiaria amplia se mantienen en el tiempo y hay operadores que creen que hoy no estamos en el peor tamaño de la brecha entre el oficial y el blue.

Deloitte: “no hay economía que funcione con tantas regulaciones” 
Jose Luis Ballarati es el socio de Deloitte Argentina en Córdoba y asumió hace pocos meses la dirección de la delegación local de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham). El ejecutivo ponderó la predisposición al diálogo que están mostrando los funcionarios nacionales y la preocupación por atender las demandas del sector privado. Y cree que hay medidas, como la intervención y restricción cambiaria que el propio gobierno sabe que serán coyunturales. “Hay buen diálogo con el gobierno. Hay medidas que ellos las ven coyunturales y nosotros también y no deberían estar para quedarse. Hay buena recepción del gobierno a esas inquietudes. Las soluciones tienen que venir del sector privado, pero va a costar que la economía argentina se recupere, el país viene hace muchos años con problemas en su desempeño. Nuestros economistas están viendo una recuperación hacia el 2023”.

Más allá de las apreciaciones que dio Kulfas en la conferencia organizada por AmCham, Ballarati dio su visión sobre el mercado cambiario y las restricciones actuales: “el cepo se implementó en agosto del año pasado, entendemos y el gobierno entiende de la misma manera que debe ser coyuntural, no hay economía en el mundo que funcione con tanta regulaciones e intervenciones. La medida para poder crecer va a pasar por ir desregulando y corrigiendo la economía en forma paulatina y con cierta prudencia para no tener sorpresas negativas. Un mercado cambiario funcionando de esta naturaleza es una situación que no debería mantenerse en el tiempo”, remarcó.


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